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El punto G, ¿es o no es?

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El punto G, ¿es o no es? Ingimages

Aunque los estudios se contradicen y algunos evidencian su existencia mientras otros la niegan, lo cierto es que existen tratamientos para mejorar esta zona vaginal, que prometen mayor sensibilidad en esa famosa y desconocida área.

El punto G no es un punto. Es más, puede que no sea nada. Sin embargo, sí existen técnicas para expandirlo y tener mayor sensibilidad durante las relaciones sexuales.

Ordenemos ideas. Hace cerca de un mes, la respetada publicación científica Journal of Sexual Medicine publicó una revisión de estudios que reunió 60 años de investigaciones, en la que el dr. Amichai Kilchevsky, autor de este análisis, aseguró que el tan nombrado punto G no existe. O por lo menos, él y su equipo de científicos no pudieron encontrarlo.

Los médicos estudiaron 100 investigaciones previas, se remitieron a biopsias, encuesta y ecografías, pero nada, no encontraron algo que pudiera parecérsele.

Sin embargo, esta misma publicación refirió en el 2012 un estudio en el que se decía que las mujeres sí teníamos un punto que, al estimularlo, nos hace llegar más fácil al placer. Lo cierto también es que no se ha definido exactamente aquello que quieren buscar. Puede que se trate de un punto,  de una región más amplia o, incluso, de una extensión del clítorsis.

La  vicepresidenta de la Sociedad Colombiana de Cirujanos Plásticos,  Lina Triana, asegura que se trata de una zona que se encuentra en la pared anterior de la vagina y donde hay mayores receptores de sensibilidad. Por eso, si se le aplica colágeno o ácido hialurónico, las relaciones sexuales pueden ser más gratificantes, pues al haber mayor rose aumentan las sensaciones para la mujer.

Sin embargo, mujeres encuestadas al respecto tampoco dan muchas luces sobre el asunto. Es famosa una investigación realizada por el King’s College de Londres, en la que se les preguntó a hermanas mellizas y gemelas idénticas si sabían en dónde estaba su punto G. La mitad de las mujeres dijeron que sí tenían uno, y la otra mitad dijo que no.

Lo cierto es que, según explica la doctora Triana, muchas de sus pacientes argumentan mayores sensaciones después del procedimiento conocido como G-Shot, que no es propio para mujeres con problemas de anorgasmia, sino para quienes, teniendo sensaciones dentro de sus relaciones sexuales, quieren potenciarlas.

Las mujeres que se lo aplican van desde jóvenes que quieren tener mayores sensaciones, hasta mujeres con hijos y adultas que desean volver a sentir, pues el tiempo y los embarazos llevan a un prolapso del piso pélvico (es decir, que se descuelgan un poco los órganos), y antes de pensar en un rejuvenecimiento vaginal, optan por un G-Shot.
Este producto es absorbido por el cuerpo y, por eso, un año y medio después el ácido hialurónico o el colágeno desaparece y puede volver a aplicarse.

El procedimiento es sencillo, se realiza en el consultorio del cirujano, como cuando se va al ginecólogo. Se aplica el producto, se pone un tampón por 4 horas y luego de este tiempo está lista para retomar su vida sexual renovada.
Exista o no exista el Punto G, la sexualidad femenina ha sido motivo de análisis, exploraciones y mitos alrededor de la historia. Puede que la ciencia no sepa explicar lo que las mujeres sienten.

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