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Lo que Disney nos enseñó de las relaciones

Fucsia.co

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La Bella y la Bestia es el claro ejemplo de síndrome de Estocolmo: ella acaba desarrollando un fuerte vínculo afectivo con su captor, hasta el punto de enamorarse de él. Por otro lado, la película enaltece las relaciones que se construyen en el tiempo, con el contacto diario y a través de las concesiones mutuas: la Bella domina su propia terquedad inicial y acepta, poco a poco, los gestos amables de la Bestia, mientras que este, acaba por volverse “bueno” a través del amor que le profesa a ella. Foto: Facebook oficial.
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La Bella Durmiente apuesta por las relaciones que se construyen a través del flechazo, del amor a primera vista, y del impacto visual que genera el atractivo y la belleza de las personas. Quizá esta receta les funcionó a la princesa Aurora y a su príncipe, algo que es todo un misterio, ya que Disney se caracteriza por no desarrollar el futuro o la convivencia de estos personajes, que se enamoran tras verse a penas una vez. Foto: Facebook.
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En el caso de Cenicienta, se podría decir que es una relación basada en los intereses. Si bien es cierto que ella queda prendada de su príncipe, este se convierte en el medio para escapar de la mísera vida que mantiene y de las garras de su malvada madrastra y sus intratables hermanas postizas. Foto: Facebook oficial.
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La relación que mantiene Mary Poppins con su deshollinador es algo ambigua. Durante toda la película es clave el fuerte vínculo emocional que hay entre ellos, sin embargo, en ningún momento se prestan para un acercamiento carnal. Hablando de estereotipos, su relación puede pasar perfectamente una amistad con derechos: autosuficientes ambos, sin necesidad de estar inmersos en una relación estable, pero con una atracción difícil de acallar. Foto: Facebook oficial.
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Simba y Nala representan ese amor de infancia que crece y se vuelve real una vez los dos se reencuentran como adultos. Por otro lado, el Rey León supone un claro defensor de la idea de que el sexo en la primera cita es compatible con una relación amorosa duradera en el tiempo, y si no, vuelvan a visionar la película, esta vez con ojos de adulto. Más detalles: acudan a la escena en la que ambos se vuelven a encontrar tras años separados; más exactamente cuando llega la noche y Elton John canta el tema ‘Can you feel the love tonight’. Foto: Facebook oficial.
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Peter Pan, el eterno curioso, quizá romántico empedernido, que cada noche va a espiar a Wendy a su ventana. Ella, mujer con iniciativa, que le intenta dar un “beso de verdad” desde el minuto uno. Tampoco duda en acompañarle a su hogar para conocer su mundo, lo que le rodea, sus interese… Finalmente, y a pesar de la felicidad que comparten, cada uno toma su camino: él decide quedarse en sus dominios, mientras que ella vuelve a su realidad a perseguir sus sueños. Personifican la típica relación que se rompe porque sus miembros están en puntos de su vida distintos o porque no son capaces de hacer converger sus metas y objetivos vitales. Foto: Facebook oficial.
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La pareja de dálmatas simboliza a la familia unida, numerosas y hogareña. También al matrimonio que se ayuda en los quehaceres de la casa, que concilia su relación de pareja con la cotidianidad de las responsabilidades y que se encarga por igual de la educación y el cuidado de los -101- hijos. Foto: Facebook oficial.
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El ‘chico malo’ se enamora de la chica buena: inocente, de clase alta y con educación. ‘Chica buena’ se enamora del chico arrabalero, aventurero, que no se complica, que vive el día a día. Si funciona o no esta clase de relación en la que las diferencias son más evidentes que aquello que les une, sólo lo sabe Disney. Foto: Facebook oficial
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Una relación en la que ambos miembros se profesen una pasión exacerbada y una afectividad infinita puede resultar una aventura excitante, de esas que te marcan para toda la vida. Pocahontas simboliza esa clase de amor, el que no está reñido con su durabilidad en el tiempo, si no con la intencionalidad y el cariño de los amantes. Foto: Facebook oficial.
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La relación que mantienen la sirenita y su príncipe se caracteriza por la vulnerabilidad de esta y su falta de autoestima. El mensaje que transmite esta es que sus atributos y sus cualidades no son suficientes para conquistar a su amado. Necesita transformarse y ser cómo él quiere. Esta relación es la representación de un amor tóxico y sumiso. Foto: Facebook oficial.
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Jazmín simboliza lo inalcanzable, la realeza, el clasismo, y Aladín lo ordinario, la cotidianidad y la realidad del pueblo. Juntos aportan un mensaje claro: los prejuicios sociales pueden destruirse y pasarse por encima cuando dos personas se quieren. No existen diferencias raciales que puedan interponerse cuando existe amor. Foto: Facebook oficial.
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Megara es el prototipo de mujer fuerte y curtida, de las que aprende de las rupturas cuando estas son dolorosas y dejan una huella de la que es difícil deshacerse. Con Hércules, vuelve a descubrir lo que significa confiar, dejarse caer en manos ajenas y disfrutar a pesar de las decepciones pasadas. Él representa al hombre bueno, leal y noble que lucha una y otra vez por derribar los muros que ella trae consigo. Son el claro ejemplo de pareja que lucha por salir adelante, a pesar de los miedos que uno de sus miembros, o los dos, vuelcan en la relación. Foto: Facebook oficial.
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Esta pareja es una representación de la equidad y la igualdad que debe darse en toda relación de pareja. Autosuficientes ambos, con valores forjados después de una vida de vivencias y con la capacidad de entablar una relación desde la perspectiva de iguales. Foto: Facebook oficial.
La Bella y la Bestia es el claro ejemplo de síndrome de Estocolmo: ella acaba desarrollando un fuerte vínculo afectivo con su captor, hasta el punto de enamorarse de él. Por otro lado, la película enaltece las relaciones que se construyen en el tiempo, con el contacto diario y a través de las concesiones mutuas: la Bella domina su propia terquedad inicial y acepta, poco a poco, los gestos amables de la Bestia, mientras que este, acaba por volverse “bueno” a través del amor que le profesa a ella. Foto: Facebook oficial.
La Bella Durmiente apuesta por las relaciones que se construyen a través del flechazo, del amor a primera vista, y del impacto visual que genera el atractivo y la belleza de las personas. Quizá esta receta les funcionó a la princesa Aurora y a su príncipe, algo que es todo un misterio, ya que Disney se caracteriza por no desarrollar el futuro o la convivencia de estos personajes, que se enamoran tras verse a penas una vez. Foto: Facebook.
En el caso de Cenicienta, se podría decir que es una relación basada en los intereses. Si bien es cierto que ella queda prendada de su príncipe, este se convierte en el medio para escapar de la mísera vida que mantiene y de las garras de su malvada madrastra y sus intratables hermanas postizas. Foto: Facebook oficial.
La relación que mantiene Mary Poppins con su deshollinador es algo ambigua. Durante toda la película es clave el fuerte vínculo emocional que hay entre ellos, sin embargo, en ningún momento se prestan para un acercamiento carnal. Hablando de estereotipos, su relación puede pasar perfectamente una amistad con derechos: autosuficientes ambos, sin necesidad de estar inmersos en una relación estable, pero con una atracción difícil de acallar. Foto: Facebook oficial.
Simba y Nala representan ese amor de infancia que crece y se vuelve real una vez los dos se reencuentran como adultos. Por otro lado, el Rey León supone un claro defensor de la idea de que el sexo en la primera cita es compatible con una relación amorosa duradera en el tiempo, y si no, vuelvan a visionar la película, esta vez con ojos de adulto. Más detalles: acudan a la escena en la que ambos se vuelven a encontrar tras años separados; más exactamente cuando llega la noche y Elton John canta el tema ‘Can you feel the love tonight’. Foto: Facebook oficial.
Peter Pan, el eterno curioso, quizá romántico empedernido, que cada noche va a espiar a Wendy a su ventana. Ella, mujer con iniciativa, que le intenta dar un “beso de verdad” desde el minuto uno. Tampoco duda en acompañarle a su hogar para conocer su mundo, lo que le rodea, sus interese… Finalmente, y a pesar de la felicidad que comparten, cada uno toma su camino: él decide quedarse en sus dominios, mientras que ella vuelve a su realidad a perseguir sus sueños. Personifican la típica relación que se rompe porque sus miembros están en puntos de su vida distintos o porque no son capaces de hacer converger sus metas y objetivos vitales. Foto: Facebook oficial.
La pareja de dálmatas simboliza a la familia unida, numerosas y hogareña. También al matrimonio que se ayuda en los quehaceres de la casa, que concilia su relación de pareja con la cotidianidad de las responsabilidades y que se encarga por igual de la educación y el cuidado de los -101- hijos. Foto: Facebook oficial.
El ‘chico malo’ se enamora de la chica buena: inocente, de clase alta y con educación. ‘Chica buena’ se enamora del chico arrabalero, aventurero, que no se complica, que vive el día a día. Si funciona o no esta clase de relación en la que las diferencias son más evidentes que aquello que les une, sólo lo sabe Disney. Foto: Facebook oficial
Una relación en la que ambos miembros se profesen una pasión exacerbada y una afectividad infinita puede resultar una aventura excitante, de esas que te marcan para toda la vida. Pocahontas simboliza esa clase de amor, el que no está reñido con su durabilidad en el tiempo, si no con la intencionalidad y el cariño de los amantes. Foto: Facebook oficial.
La relación que mantienen la sirenita y su príncipe se caracteriza por la vulnerabilidad de esta y su falta de autoestima. El mensaje que transmite esta es que sus atributos y sus cualidades no son suficientes para conquistar a su amado. Necesita transformarse y ser cómo él quiere. Esta relación es la representación de un amor tóxico y sumiso. Foto: Facebook oficial.
Jazmín simboliza lo inalcanzable, la realeza, el clasismo, y Aladín lo ordinario, la cotidianidad y la realidad del pueblo. Juntos aportan un mensaje claro: los prejuicios sociales pueden destruirse y pasarse por encima cuando dos personas se quieren. No existen diferencias raciales que puedan interponerse cuando existe amor. Foto: Facebook oficial.
Megara es el prototipo de mujer fuerte y curtida, de las que aprende de las rupturas cuando estas son dolorosas y dejan una huella de la que es difícil deshacerse. Con Hércules, vuelve a descubrir lo que significa confiar, dejarse caer en manos ajenas y disfrutar a pesar de las decepciones pasadas. Él representa al hombre bueno, leal y noble que lucha una y otra vez por derribar los muros que ella trae consigo. Son el claro ejemplo de pareja que lucha por salir adelante, a pesar de los miedos que uno de sus miembros, o los dos, vuelcan en la relación. Foto: Facebook oficial.
Esta pareja es una representación de la equidad y la igualdad que debe darse en toda relación de pareja. Autosuficientes ambos, con valores forjados después de una vida de vivencias y con la capacidad de entablar una relación desde la perspectiva de iguales. Foto: Facebook oficial.

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