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Copas amargas Foto: Thinkstock

No existe ninguna razón para justificar una violación, aunque algunos pretendan argumentar que las mujeres que se emborrachan hasta perder la conciencia, de alguna manera, se lo buscan

¿Se puede hablar de violación cuando la víctima aparentemente ha dado su consentimiento bajo efectos del alcohol?

En Estados Unidos se ha tipificado dentro de los delitos sexuales la ‘violación por una persona conocida’ (acquaintance rape) que como su nombre lo indica corresponde a una penetración sexual forzada,cometida por alguien a quien la víctima identifica plenamente. En este tipo de casos, las estadísticas indican que 55 por ciento de las victimas han ingerido alcohol antes del ataque, y 75 por ciento de los atacantes se encontraban bajo los mismos efectos al momento de la agresión. En varios de estos casos se encontró además presencia de sedantes como rohypnol (puesto por el atacante en el trago de la víctima)

Para algunos, el hecho de que una mujer se emborrache hasta perder su claridad mental, es un asunto personal y si esa misma mujer amanece en una cama con alguien inesperado, sintiendo que fue sometida a un abuso, la sentencia es simple: “¿Para qué se puso a tomar así? Ella se lo buscó”. E incluso lo comparan con el caso de un conductor embriagado que decide manejar y atropella a alguien. “No quería hacerlo, pero lo hizo y es su responsabilidad”.

Cuando una persona se emborracha tiende a perder la noción del peligro verdadero y, copa tras copa, se afecta lo que se denomina ‘consentimiento inteligente’, que es un mecanismo que le permite tomar decisiones. Es entonces cuando comete actos como lanzarse con ropa a una piscina, o hacer una llamada a las 3 a.m. Al otro día se siente avergonzada y desearía retroceder el tiempo. Sin embargo, cuando se trata de sexo y alcohol, el asunto se complica y es posible pasar de un simple episodio embarazoso a un delito.

Muchos hombres consideran que cuando una mujer bebe de más, se vuelve receptiva a los coqueteos y la seducción. El alcohol desinhibe, pero de ahí a que sea un afrodisiaco infalible, hay distancia. Cuando el hombre bebe se siente más dominante, así que frente al rechazo de una mujer puede convertir sus insinuaciones en agresión. Aquí sí que la ley se vuelve un ocho, pues ahora a la inconciencia de la víctima se suma la borrachera del acusado, y si bien un violador no puede alegar estado de embriaguez como atenuante de sus acciones añade un elemento  de juicio extra.

El tema es complejo y mientras no existan leyes claras al respecto, las mujeres deben ser conscientes de que alguien inescrupuloso puede abusar de ellas. Pero tienen todo el derecho a decir que “no”; también pueden y deben denunciar a quien las violentó. Está claro que un hombre que obliga a una mujer a estar con él es un violador. Y eso no tiene discusión.

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