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Meryl Streep interpreta a una esposa inconforme con su matrimonio en la nueva película “Qué voy a hacer con mi marido”. Fielmente, esta una situación que retrata las dificultades del matrimonio cuando el deseo se esfuma.

Si tu matrimonio lleva más de veinte años, los hijos ya partieron y en casa solo están tú y tu marido, y en algunos casos una mascota, te sentirás plenamente identificada con la película “Qué voy a hacer con mi marido”, en la que la galardonada actriz Meryl Streep se enfrenta a las verdades de la madurez y el matrimonio cuando siente que la vida en pareja ya no es la misma que cuando se era joven. 

Tommy Lee Jones interpreta a Arnold, la pareja de Kay (Meryl Streep), un contador que vive una rutina típica, duerme en cama separada de su mujer y no tiene relaciones sexuales con ella. Ante esta situación, Kay decide llevarlo a una terapia de pareja con un especialista para poder devolverle la llama de la pasión y el amor a su relación.

Aunque estamos hablando de una película norteamericana, esta situación se presenta en todos los países, clases sociales y tipos de pareja. Aunque siempre está bien buscar ayuda profesional, puede que si eres tú la que está pasando por una crisis matrimonial, tengas la solución en tus propias manos. 

Aprender a cambiar la rutina de pareja es fácil. Cuando llega la tercera edad, los días se vuelven iguales, y es importante provocar un cambio rotundo para que esto no ocurra. Una escapada a la finca entre semana, ir de shopping con tus amigas o hijos, asistir a una clase de yoga  o simplemente ir a un restaurante bonito con tu pareja, son actividades que pueden lograr un twist en tu vida cotidiana y hacerla más plena. 

En el campo sexual es importante continuar experimentando como lo hacían cuando tenían veinte años. El hecho de tener 50 o 60 años no implica que la sexualidad se vuelva aburrida o se extermine. Para volver a prender esa llama de la pasión guíate con libros de sexo, invita a tu pareja a compartir un tiempo a solas fuera de la ciudad y crea esa atmósfera erótica fuera de casa. Si bien tu esposo conoce tu cuerpo mejor que nadie, trata de recordarle esos puntos erógenos que siempre te han activado la libido, y si es él el que no quiere nada, incítalo a probar nuevas técnicas, no temerle a explorar el cuerpo con la lengua y antes que nada, besarse apasionadamente como si se acabaran de conocer.

La delgada línea entre el amor y la costumbre puede muchas veces acabar relaciones de muchos años, para evitar a toda costa esta situación no dejes que el tiempo y la rutina acaben con lo que has construido. Déjate aconsejar, y lo más importante dialoga con tu pareja, pues muchas veces lo que se necesita es decir las cosas y no dejarlas pasar.                                                                                                                                        

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