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Sexo, Bisturí y autoestima

Ana Saladén

Sexo, Bisturí y autoestima Getty Images

Por belleza, para competir, parar el reloj, parecer diferente, parecer normal, o por cualquier otro motivo, las cirugías plásticas comprueban que como factor dentro de la relación sexual, la imagen es una realidad.

Las operaciones de implantes de senos y cola o de eliminación de grasa no son ramas de la medicina que estén ligadas directamente con curar enfermedades físicas, aunque el origen de la cirugía plástica sí lo es, mas no el de la que atiende aspectos estéticos y cosméticos. El modelo de la mujer perfecta, basada en la idealización de la juventud y de la flaqueza y, en el caso de las colombianas, de grandes senos y cola prominente, funciona como una especie de corsé sicológico que lleva al autocastigo del posoperatorio y a doblegarse ante el estereotipo. 

El problema se presenta si una mujer valora más como objetivo el ser delgada que el éxito en el trabajo o en el amor. Pero, las mujeres recurren al bisturí no para curarse una enfermedad, pero sí para autoafirmarse, sentirse de nuevo atractivas y deseables. Un buen nivel de autoestima supondría una mejor manera de relacionarse y de sobreponerse a tabúes, miedos y defectos, para buscar el éxito, tanto social, como personal y sexual.

Por tanto, mejorar las relaciones íntimas, que no son su propósito inicial, no deja de ser una consecuencia del bisturí. Así como una buena salud no es la ausencia de enfermedades sino el equilibrio entre conocimiento, sentimiento y acciones; una buena sexualidad tampoco reside en sexo por el sexo, y más sexo, sino que comparte el mismo equilibrio sano.

Efectos especiales 

La satisfacción sexual, como resultado de las cirugías, no es un marginal. 50 porciento de las colombianas operadas, según un sondeo de los cirujanos plásticos consultados por FUCSIA, afirma que la cirugía mejoró el desempeño sexual, un cambio debido tanto a la seguridad que la cirugía les imprimía como al efecto visual en su pareja. El efecto de las operaciones estéticas tanto a nivel corporal como facial aumenta la líbido, la autoconfianza y el voyerismo.

Aun así, la satisfacción sexual involucra todos los sentidos, no sólo los efectos especiales y visuales de la tercera dimensión: el tacto es el que más placer da. Si bien también hay cirugías plásticas para los genitales (como las realizadas por el Instituto de Rejuvenecimiento Vaginal con Láser de Los Angeles, en Estados Unidos, y que en Colombia practican algunos cirujanos, además de la himenoplastia, en la mujer, o el alargamiento del pene para el hombre, que realmente no lo alarga, sino que hace que se descuelgue el trazo que está dentro del cuerpo), la liposucción y las prótesis de silicona intervienen en zonas erógenas, que permiten disfrutar de las caricias íntimas en la mujer, y que afectan el tacto masculino. 

Si bien la sensibilidad no se pierde, de hecho, las prótesis de silicona aumentan la capacidad sensitiva de los pezones, los senos no dejan de ser prótesis, y causan en el hombre, deseoso de coger lo que ve, el efecto contrario. Claro que con una buena manipulación y manejo de la situación, el sexo masculino no tendrá de qué ni por qué quejarse. Igual podría suceder con los labios que han sido inyectados, que sin bien no se sentirán como caucho, permiten hacer entrar en acción lo que el sentido del gusto demande, y, ahí sí, la protagonista es la lengua.

Monte de venus 

Además de los genitales, el pecho, los labios y la cola, el Monte de Venus es una zona erógena, con terminales nerviosas atadas al clítoris y a la vagina. Es un tejido graso blando que cubre el hueso pelviano y suministra un acolchado en todas las variantes de la posición del misionero, y también se ajusta ergonómicamente a la postura cóncava de la mano para las caricias del clítoris —que se encuentra justo debajo—, y de la vulva. Cuando se realiza una abdominoplastia, el Monte de Venus traza el límite de la incisión en la piel, y sediseña una cicatriz que permita extirpar el pliegue cutáneo y que quede escondida debajo de la ropa interior. 

Si el Monte de Venus está muy horizontalizado, la cirugía tensiona esta zona, e inclusola verticaliza, y si es muy prominente se le aplica liposucción. Es una zona tan sensible que es la que más molestias causa en el posoperatorio, y que mal tratada, podría, incluso, causar escozor durante las relaciones sexuales posteriores. Por tal razón, no hay que meterse en llanuras, y mantener a raya la cicatriz, para que ni quede expuesta, ni haga perder la geografía púbica. 

La piel que cubre al monte de Venus contiene muchas terminaciones nerviosas. Por eso, la mujer puede disfrutar de ser acariciada en esta área, así como tener el pelo que la cubre acariciado y tirado suavemente. Algunas mujeres encuentran que pueden experimentar el orgasmo cuando se masajea su monte de Venus, o cuando se aprietan contra una superficie firme. Esta área es más sensible a la estimulación cuando se encuentra depilada, porque la piel ya no está protegida por una capa de pelos.

En definitiva, las definiciones de falso y real, de natural y auténtico, en lo que respecta a la figura, le plantea a las mujeres una ruptura entre imagen y realidad: disfrutar del cuerpo, utilizarlo para el propio placery necesidades emocionales, no es lo mismo que usarlo como símbolo externo para placer de los demás. Tampoco debe imitar las fantasías masculinas, que creen que su propio deseo debe ser directamente proporcional al tamaño de su pene, y nohallan cómo sobredimensionar su desempeño en el acto, cuando lo que cuenta más es el buen tacto.

 

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