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Sexo 'non stop' Foto: Thinkstock

La ‘orgasmización’ del calendario o planear sexo todos los días se puede lograr en vacaciones. Pero con las salidas de temporada alta, como en los vuelos sin escalas, el jet–lag sexual agota las relaciones de largo aliento.

Una pareja a punto de entregarse al placer: “Claustrofobia y agorafobia al mismo tiempo y en el mismo lugar: la cama”. Poco más o menos, esa es la frase final de una película europea, que aunque contiene imágenes explícitas de sexo, no resulta ni pornográfica ni erótica, sino como un reality chanda. El sexo todos los días, según la película, sería como “explorar el Antártico”, y así de fría podría terminar una relación cuando se ‘orgasmiza’ la agenda de pareja.

Para la muestra un botón: Karina, de 27 años. Para ella, su más reciente aventura de vacaciones fue parecida a esa película que el director Winterbottom filmó como un documental, con la fórmula de “muestro escenas porno y me las doy de transgresor”. La película referida es 9 canciones, subtitulada Y 9 orgasmos: 69 minutos de sexo y de rock n’ roll, en los que también trascurren el par de solos que se juntan, los nueve conciertos y una temporada de vacaciones… O sea, suficiente material para aprovechar el verano, ir de conquista y lograr tener algo serio.

Día 1: “Listo, papito,  si es ya, es ya”
A Karina no le gusta el porno, pero con Sebastián quiso ensayar todo lo que pudiera, muy al estilo de 9 canciones. “Es que uno vive así como esa película —dice Karina—, no como en El imperio de los sentidos, esa en la que la mujer le corta el pene a su pareja; esa vieja está loca, la gente no hace eso, eso no es ¡normal!”

En un día cualquiera, según cuenta Karina, amaneció con una intención: “tan pronto me desperté pensé ‘hay que tener sexo todos los días’, pero sin caer en la rutina. No se lo voy a contar ahora, pero quería comprobar eso de que ‘no hay mujeres frígidas, sino hombres incapaces’. Por eso debía encontrar uno que se le midiera a todo, a la manera de Leonel Álvarez en un comercial, “listo, mamita, si es ya, es ya”. Esa, por supuesto, no fue la parte difícil. Como me había propuesto que pasara lo que fuera, pero sin sentimientos involucrados, lo difícil fue comprobar que no todo era tan fácil. Sebastián, claro, al principio estaba en plenitud. Pero eso no duró más de 11 contados días.

Al final de la tercera semana ya lo hacía sin agrado. Incluso me daba ese tipo de medio beso flojo que no aguanta, como con desgano, deslavazado. En busca sólo de sexo, ni siquiera de placer, sino de hacerlo de varios formas, se nos fue olvidando hacer otras cosas, como recordar que después de cada comida hay que cepillarse los dientes. Durante ese tiempo, no supe de nadie, sólo de él. Y la cosa es que también hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario, así te vayas de vacaciones. Estuve tan desinformada que, por ejemplo, nunca supe que se había despenalizado el aborto”.

Para Sebastián, luego de 30 sesiones de sexo rotativo, recordar la jornada anterior no le servía ni para el onanismo más desganado. A Karina el ejercicio sexual diario se le convirtió como en rutina de cardio en el gimnasio, en contra del deseo y la líbido, creándole una cotidianidad aplastantemente sosa. “Quizás el vecino del otro edificio o la empleada del apartamento de atrás, que nos fisgoneaban y nos contemplaban, se divertían; pero, para nosotros que lo vivimos, no terminó siendo tan divertido”.

Caso 2: Diferentes tipos, no es igual que cualquier tipo
Por su parte, Leila, de 31 años, cuenta que fue fiel por siete años a su pareja, pero jamás se sintió satisfecha; luego de separarse, encontró el placer en estar con un hombre y luego dejarlo. Desde entonces tiene sexo todos los días, pero con diferentes parejas. “Eso sí, no me gusta acostarme con cualquiera, prefiero los amantes regulares. Amo la complicidad que el sexo tiene. Ahora no me quiero atar, porque sé que si lo hago no podría buscar placer en otros amantes. Exagero cuando digo que yo estoy acompañada todas las noches, pero sexo sí tengo siempre, o sea, también sola vale: a veces dejo dos o tres noches por semana para probar la alegría de estar y entregarme al placer en la soledad, a mi manera y con todos los juguetes”.

Caso 3: Satisfacción proporcional a fidelidad
Viviana, de 26 años, bromea al referirse a su vida sexual: “Yo me tomé en serio la campaña esa del ‘sexo seguro’, sólo que no la entendí por el lado ese de los anticonceptivos y el sida… era más como ‘¿sexo?: ¡Seguro!’” Dice que necesita tener sexo por lo menos una vez por día, que ama los excesos, el fuego y la pasión y que si un hombre no responde a sus demandas, ella no se siente amada. “El sexo es como una droga, y la verdad pongo muchas trabas para que un hombre me satisfaga a largo plazo”. Pero si no lo consigue se siente fea y se deprime, aunque no se considera ninfómana, porque a la larga quiere serle fiel a un hombre si la satisface. Es tan contradictoria como su pinta rebuscada, cuasi grunge, aunque no oye el rock que va con ese estilo, y los tipos que le gustan son “los que tienen cara de niño bueno”.

Último día: buen partido, pero mal entero

Alina, de la misma edad de Leila, dice que luego de año y medio de matrimonio descubrió que sólo la unía a su esposo la buena posición social y económica. “Al principio había sexo, jugábamos roles, liberábamos todo el estrés del día en la noche; teníamos afán de ser una pareja privilegiada, en todo sentido. Hace unos meses, con la caída de las comisiones en la bolsa, llegaron las vacas flacas a la casa. Pues nada, la parte sexual quedó al descubierto: realmente no sabía a nada. El cuento de que hay que conocerse en todos los niveles es más que cierto, porque si no la relación no tiene piso. O sea, yo he tenido sexo todos los días, puedo dar la fórmula, pero eso no llena nada. Ahora siento un gran vacío, que no sólo tiene que ver con que él sea o no un buen polvo. A estas alturas, ahora preferiría tener un buen entero, y no un buen partido”.

Subida sexual y  orgasmización
En los cuatro casos habría que recordar una máxima: “En el amor quien no arriesga, arriesga aun más”. Pese a la aparente libertad y audacia, tanto en Karina, Alina, Leila y Viviana, su búsqueda de emociones y estabilidad termina por impedir que evolucionen sus deseos sexuales.
Ni la satisfacción se logra con cambiar de poses, planes u hombres cada día, ni para tener placer es necesario sacrificar el amor, o viceversa. La sexualidad de la mujer evoluciona según su caso, y a la par de lo que cada una piensa y quiere tener.

La orgasmización, o sea la consecución del máximo placer sexual, ordenada y metódicamente, no siempre resulta ser la manera más erótica ni romántica de satisfacción en pareja. Compenetrarse en el ejercicio sexual demanda el bienestar físico y emocional, y no al revés. De hecho, eso lleva su tiempo, o ni qué hablar si es sexo tántrico.

Clima sexual, más que climax

Y tú, ¿le has dicho que estarías dispuesta a tener sexo con él con más frecuencia? Inténtalo con sentido común. Decírselo es como cuando finalmente pedimos ayuda, consejo o consuelo al ser más querido sobre un problema de pareja: “Mami, ayúdame, pero no te metas”. No se sabe si son ‘privilegiadas’, ‘rebuscadoras’ o ‘llevadas’, las que tienen sexo todos los días, pero estos son algunos tips:

Verano. No es casualidad eso de estar “en verano”; efectivamente, el buen clima favorece la líbido. O sea, dejar de vestir tantas prendas es estimulante, incluso de cama, pues sin cobijas se facilita la variación de técnicas sexuales.

Salud. Trata de estar en forma; con las defensas bajas no hay placer que valga. Entre otras cosas porque muchos medicamentos tienen como efecto colateral inhibir la líbido, desde los antihistamínicos, pasando por los prescritos para la presión alta, las alergias, la fiebre, la migraña y algunos contra la gastritis o las úlceras, además de la prolactina, los antidepresivos, los sedantes y los anticonceptivos orales, sólo por contar los más utilizados.

Ensayo–error. Aprende a desconectarte del mundo por un rato. No te paniquées al experimentar juguetes y otras exploraciones; en el ensayo y error sabrás más de lo que te han contado, y conocerás qué es lo que más te excita.

Acción. La premisa es todo lo contrario de lo que se supone: “menos acción, y más preludio”. Tómate tu tiempo y dirije la acción. La sabiduría oriental lo ha dicho desde siempre: la respuesta sexual de la mujer se parece al hierro sobre una llama: se requiere esperar para que se caliente. Y el hombre es como un bombillo…

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