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"Desde lo pequeño se hacen revoluciones"

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"Desde lo pequeño se hacen revoluciones" Foto: MujerCafam

Fucsia.co entrevista a Josefina Klinger, la líder afrodescendiente y fundadora de la Corporación Mano Cambiada, que acaba de recibir el prestigioso galardón Mujer Cafam 2015. Su labor se basa en el valor de la tierra para poseer identidad y sueños.

Ella es la ganadora del Premio Mujer Cafam 2015, que anualmente reconoce la labor social de las mujeres colombianas en sus regiones. Josefina Klinger lleva toda la vida consagrada a la construcción de país en el municipio Nuquí-Chocó, con un perfil bajo.

Su lucha personal por mejorar las condiciones de los habitantes de su región culminó con la creación de la fundación de la Corporación Mano Cambiada, una organización  que promueve el desarrollo integral y ecosostenible del Pacífico colombiano, articulando para ello a sus habitantes. Fucsia.co entrevista a la nueva ‘Mujer Cafam’.

Lo primero enhorabuena, ¿cómo se siente después de recibir este reconocimiento?

Bien, con mucho compromiso. Sintiendo que hemos hecho bien la tarea, haciendo lo que se sabe hacer. Es una excelente oportunidad para visibilizar nuestra iniciativa y representar con mucha honra a todas las mujeres de este país.

¿Cómo cree que va a cambiar su vida después de recibir este premio?

Estamos entrando a un nuevo ciclo. Venimos trabajando casi de forma silenciosa en una región. Al volverte más visible, aparecen muchas cosa nuevas: quien se inspire, quien se comprometa con el sueño, quien no se vea identificado con la iniciativa… Seguiremos trabajando en lo que consideramos que es correcto, pero también estamos abiertos a los aprendizajes y a compartir con todas las regiones de este país donde haya experiencias similares como las nuestras.

Usted, mujer, afro descendiente, del Chocó, cabeza de familia… Parecía que tenía todo en contra para llegar hasta aquí…

Pareciera que tuviera todo en contra y efectivamente. Todos tenemos un aprendizaje, venimos a esta existencia a aprender y a desaprender. Hay destinos más trabajados que otros y los que nacemos en ciertas circunstancias, pareciera que todo está en contra, que todo es desventaja. Hay que empezar a cambiar esa idea, y en la medida en que uno es consciente que muchas, casi siempre el 90% de esas ideas están creadas por los sistemas sociales en los que se desenvuelven, puede transformar esas desventajas.  Todas las personas están dotadan de todas las herramientas para transformar lo que parece una desventaja en oportunidad.

En Colombia parece que el ser mujer es sinónimo de desventaja a tenor de las cifras de desigualdad, de violencia sexual, de acceso a la educación, entre otras. Sin embargo, existen muchas iniciativas de construcción de país lideradas por mujeres, ¿cómo se explica eso?

Es una sociedad que pierde la mira de que todo surge desde lo femenino. Nosotras somos paridoras de vida, de sueños… Tenemos la enorme posibilidad de estar formando la actitud en el pensamiento desde el nacimiento hasta la calle. Nosotras somos la que unificamos los hogares, la sociedad. A veces cuando se nos olvida eso, nos paraliza el miedo. No dimensionamos el papel tan determinante que tenemos en la sociedad. Hay miles de mujeres que están realizando un trabajo silencioso y no tienen la posibilitar de visibilizar esa labor. Ellas son las que dan esperanzas con sus iniciativas, pequeñas pero transformadoras. Ese es el gran desafío que tenemos las mujeres en un contexto que pareciera tan adverso, pero siempre habrá oportunidades para poder crecer y avanzar.

¿De dónde surge tanta iniciativa, tanta fuerza, tantas ganas de generar cambio?

Sale de la realidad que vivo. Vivo en una comunidad espectacularmente bella; la naturaleza es impecable. Vivo y heredo una cultura de la negrura, de lo que significa la relación de solidaridad. Pero también fui consciente de ciertas circunstancias que se dan en mi región: la comunidad vende la mayoría de las tierras estratégicas para desarrollar proyectos turísticos. Entonces, me asaltó algo, y era pensar que me debía movilizar a favor de hacer un modelo incluyente donde quepan los que llegan, pero nos corresponde a nosotros como comunidad, jugar de anfitrión para el que llegue pueda encontrar las condiciones de relacionamiento óptimas. El turismo es un sistema que se hace a partir de la complementariedad, pero en la que nosotros como comunidad originaria nos llevamos la peor parte por negligencia más que por opresión del que llega.

¿Qué es Mano Cambiada?

Nace de la idea de que la vida no está determinada solamente por el dinero. Cierto que facilita, pero no es en sí lo que determina las relaciones, ni la vida. Nace para promover que la comunidad aproveche el ecoturismo como una herramienta para generar desarrollo local. La región es el lugar de donde somos. Podemos ir a las ciudades e ir a buscar nuevos horizontes, pero algún día volveremos a ese territorio. Si todos lo desocupamos, va a ser asumido por otros. Entonces ahí si vamos a ser muy pobres, porque cuando usted no tiene la tierra para construir los sueños y cuando menoscaba su cultura, su identidad, lo pierde todo. La Corporación Mano Cambiada es una lucecita que está ahí para que cuando los otros quieran encender su luz, encuentren una que está vigilando y firme, permitiendo que nos apropiemos como debe ser de un territorio para construir el país que tanto soñamos, incluyente y solidario.

¿Cuáles son sus objetivos ahora?

Seguir trabajando. Estamos muy interesados en consolidar el modelo y transferirlo a otras organizaciones que tienen formatos similares pero que piensan que lo tienen todo perdido. Y los recursos están ahí, desaprovechados, porque son modelos que no nos incluyen y no nos representan.

¿Cuál es su mensaje para mujeres que, como usted, tienen un proyecto pero por diferentes circunstancias no lo ponen en práctica?


Siempre voy a invitar a las personas y especialmente a las mujeres a que se crean, que se lo crean, que escuchen su voz interior.
Que aunque las situaciones parezcan adversas, nosotras tenemos las respuestas, estamos súper bien dotadas. Que pongamos siempre nuestra grandeza al servicio de los demás. Que aprendamos a esperar, pero sobre todo que no perdamos la fe porque nosotras tenemos una enorme responsabilidad. Ojalá lo hiciéramos acompañadas de los hombres, de lo masculino, pero parece que los hombres están ausentes. El universo nos entregó el enorme rol de gestar cambios. Porque nosotras parimos hijos, parimos ideas, y somos expertas en ponerlas en práctica.

¿Se puede generar país sin integrar a ambos géneros?


Siempre un modelo que no incluya a una parte va a ser más complejo. Los hombres tienen que construir con nosotras. A mí me encantaría hacer los procesos con todos, pero yo tuve que aprender que no todos se convencen en el mismo  momento. No importa si a veces te sientes sola en esta labor. No puedes tirar la toalla, porque algún día otro se va a convencer. Desde lo pequeño se hacen revoluciones. No importa el tamaño de la iniciativa, eso se va volviendo grande en la medida en la que cada vez más personas se alinean con el sueño.

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