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5 cosas que aún le debemos a nuestros jóvenes

Fucsia.co

5 cosas que aún le debemos a nuestros jóvenes Foto: Ingimage

En el Día Internacional de la Juventud, Fucsia.co hace un recuento de cinco ámbitos en los que como sociedad seguimos teniendo deudas pendientes con nuestro jóvenes y adolescentes. ¿Cuál agregarías?

Aunque hace 30 años la Organización de Naciones Unidas (ONU) celebró por primera vez el Año Internacional de la Juventud, no fue sino hasta 1999 cuando quedó institucionalizado su Día Internacional.

El objetivo era la adopción de medidas internacionales para mejorar la situación de los jóvenes. En definitiva, que la ONU por primera vez viera las problemáticas que enfrentan los adolescentes en ámbitos como la educación, el empleo, el uso de drogas, la educación sexual, entre otras.

Aprovechando esta coyuntura, y sentando de nuevo la necesidad extrema de atender los problemas de la población más fuerte e importante del mundo, y especialmente de Colombia, Fucsia.co hace un recuento de las 5 cosas que aún les estamos debiendo a los jóvenes. Cinco ámbitos en los que seguimos con deudas pendientes para una mayor formación, protección y desarrollo.

1. Protección a las drogas: Y este ítem no sólo toca el tema de la prevención, una vieja usanza que no ha dado los resultados requeridos. Prevenir no necesariamente significa que no vayan a consumir. Algunas países han adoptado medidas menos intervencionistas y más de legalización de algunas sustancias con el debido acompañamiento para el conocimiento de los riesgos.

Uruguay, por ejemplo, logró una legalización de la venta y consumo de marihuana, aumentando claro el número de consumidores, pero también las políticas para la consumirlas; y aún mejor los espacios para hacerlo, la calidad del cannabis, etc. No es dejar de prohibir sino ajustarse a los nuevos tiempos, a las nuevas necesidades, especialmente con jóvenes tan expuesto a muchos tipos de droga.

2. Embarazo adolescente: En Colombia, 1 de cada 5 mujeres adolescentes ha estado embarazada y al año se registran más de 900 mil embarazos no deseados. A la falta de acceso a la salud y a una educación sexual completa, libre, bien dirigida y laica, se le suma la legislación a medias del aborto, una reglamentación que sin embargo no ha logrado que el número de abortos clandestinos disminuya.

La restricción de que sea sólo bajo tres casos (riesgo en la vida de la madre, violación y malformación del feto) ha obstaculizado no sólo que las mujeres tomen decisiones sobre su cuerpo sino que el aborto siga haciéndose sin supervisión médica.

3. Cobertura en educación:
sigue existiendo un déficit gigante para en la cobertura educativa. Niños y jóvenes tienen poco acceso a un colegio o escuela y la deserción escolar es altísima por todo lo que implica asistir a una institución educativa. La lonchera, los útiles, las tareas, el uniforme, son gastos que las familias no pueden pagar y prefieren que los niños empiezan a trabajar, generando un segundo problema de trabajo y explotación infantil. La brecha se hace más grande entre regiones y el sector rural y urbano. Si la cadena se rompe en la escuela es obvio que a la Universidad ni siquiera pueden llegar.

4. Mejores empleos… y mejores ingresos:
Si ya fue difícil entrar y terminar todos los estudios universitarios, las cosas no parecen mejorar al ser egresado. El promedio de salario entre personas con poca experiencia laboral es de 1.200.000, aunque en las ofertas deberían ser de hasta 2.500.000 dependiendo de la carrera. Mejores empleos y salarios previene la fuga de cerebros, incentiva a los jóvenes a hacer carrera dentro de las empresas y dentro del país. Un debe gigante.

5. Un país en paz: Suena idílico, pero absolutamente necesario. Han pasado generaciones tras generaciones en un país con el conflicto armado más antiguo del mundo. Han muerto padres, madres, niñas y sí también muchos jóvenes.

¿Cuántas víctimas? ¿Cuántos reclutados forzosamente? ¿Cuántos perdiendo un gran parte de sus vidas dentro de las organizaciones delincuenciales? La búsqueda y establecimiento de la paz es un paso enorme para la equidad que buscamos como país, es parte de un camino que sí o sí ya debemos empezar a recorrer, y es sin duda una oportunidad para que nuestros niños y niñas tengan mejores condiciones de vida.

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