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"Hay que vivir el momento, porque en cuestión de segundos todo cambia": Natalia Ponce de León

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"Hay que vivir el momento, porque en cuestión de segundos todo cambia": Natalia Ponce de León Foto: Fucsia.co

Por primera vez, Natalia Ponce de León, símbolo de las mujeres víctimas de los atroces ataques con ácido y cuyo caso sacudió al país, se presentó entera, clara y serena ante los medios de comunicación en la presentación del libro en el que narra su tragedia.

Pausada, enfática y con una fuerza interior envidiable, este jueves 16 de abril, Natalia Ponce de León dio un paso más en su lucha contra los ataques con ácido hacia las mujeres, al presentarse por primera vez antes los medios de comunicación durante la presentación del libro El renacer de Natalia Ponce

"La parte más dura es darse cuenta que lo destrozan  a uno. Ver mi cuerpo quemado, sin cara, sin identidad; una identidad borrada. Pero la vigía y el amor que me dio mucha gente me salvó. Descubrir que fui atacada y destruida fue lo más duro", aseguró Natalia durante la rueda de prensa.


El texto biográfico escrito por la periodista Martha Soto narra la tragedia que el 27 de marzo de 2014 sacudió el país y cambió radicalmente la vida de Natalia, cuando Jonathan Vega, un amigo de la infancia y con el que ella se negó a salir, la roció con ácido a la salida de su casa.  
La joven de 33 años, disimula las secuelas físicas que le dejó la agresión tras una máscara que la tapa todo el rostro. Un sombrero y las prendas que luce hacen lo propio con el resto de su anatomía. El producto corrosivo le afectó en el 35 por cierto de su cuerpo.  
La periodista Jineth Bedoya, también activista de la lucha contra la violencia de género, fue la encargada de presentarla. Se dirigió a los medios pidiendo respeto para Ponce. "Natalia es un canto a la vida, es un sí a la esperanza. Ella es una maravillosa historia de grandeza", aseguró ante más de una decena de medios. (Lee también 'Jineth Bedoya: la violencia contra las mujeres se está poniendo de moda'.) 
Martha Soto, autora del libro, estuvo presente en el evento, pero no en el estrado. Ella fue quien realizó el acompañamiento a Ponce, trabajo que posteriormente plasmó en el libro. Horas y horas de charlas íntimas con la familia, amigos y con la propia Natalia. "(A Martha) Le abrí mi corazón, le conté todo de mi historia. Desahogarse y contar es bueno", afirmó la joven. 
Habla con nerviosismo pero con entereza. Quiere dejar constancia de su vivencia como víctima de este tipo de violencia. Una realidad demasiado extendida en el país y de la que Natalia no quiere ser otro número dentro de las estadísticas: 900 mujeres quemadas con ácido entre 2004 y 2013, según el Instituto Nacional de Medicina Legal. 
"Se deben endurecer las penas y la venta de estos productos debe estar regulada. Quiero quitarme este dolor y ayudar a muchas personas que les ha pasado esto y a las que les seguirá pasando, porque esto es una realidad". Natalia recientemente creó una fundación para ayudar a personas que como ella han pasado por el doloroso proceso de ser atacadas con ácido. 
Ponce de León asegura que llegar aquí no ha sido fácil. Se ha sometido a 15 cirugías de reconstrucción hasta el momento, aunque todavía le quedan varias. "No quiero mostrar mi rostro porque voy en la mitad del camino. Me han insertado piel de muerto creada en Holanda".
La joven se muestra tajante a la hora de hablar de las debilidades del sistema para atender este tipo de casos. "Si el sistema de salud y el Estado no ponen de su parte es muy difícil superar el trauma". Para ella, resulta también imprescindible el apoyo de los seres queridos. "Uno solo no puede salir de esto. Sin mi familia no estaría aquí sentada. El daño que me causaron a mí no fue solo a mí, sino a todos ellos. Fue un cambio de 180 grados para cada uno".
Natalia no quiso referirse a su victimario. Rehusó responder cualquier pregunta sobre Jonathan Vega, recluido en la cárcel La Picota de Bogotá hasta que haya una condena firme. La próxima audiencia del juicio contra él será el 29 de abril, fecha en la que el juez decidirá si ratifica o no la solicitud de 35 años de prisión que pidió la Fiscalía General.
No habla de perdón, ni tiene la intención de desarrollarlo algún día. Reflexiona sobre "curar el alma uno mismo, no tener ese odio y ese resentimiento. Pensar en mí y no en el tipo que me hizo esto. El pasado es el pasado y hay que mirar para delante. Y vivir el momento, porque en cuestión de segundos todo cambia".

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