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Prostitución, la otra realidad del Mundial

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Prostitución, la otra realidad del Mundial Foto: Ingimage

En Brasil, las prostitución está regulada dentro de la categoría de "profesionales del sexo". Y aunque no hay cifras consolidadas, se espera que el esfuerzo del gobierno por evitar la trata y el abuso a menores haya sido efectivo durante esta cita mundialista.

El Mundial 2014 no solo ha traído a las calles de Brasil la alegría de la mayor cita deportiva futbolística del planeta que cuenta con millones de adeptos a lo largo y ancho del mundo. También ha sacado a la luz el grave problema de prostitución que asola al país latinoamericano, especialmente cuando se habla de explotación infantil. (Lee el artículo el partido más duro del Mundial lo juegan las mujeres)

El 10 de octubre de 2003, el Ministerio de Trabajo y Empleo del gobierno federal estipuló incluir dentro de la Clasificación Brasileña de Ocupaciones (CBO) la categoría de ‘profesionales del sexo’ con el objetivo de regular y proteger a las personas, en su mayoría mujeres, que lo ejercen. Sin embargo, y a pesar de que esta acepción de profesionales está bien definida como “personas [mayores de edad] que buscan programas sexuales; atienden y acompañan clientes; participan en acciones educativas en el campo de la sexualidad”, todavía no existe una legislación firme que regule su actividad.

Las citas mundialistas son el escenario perfecto para que estas profesionales vean incrementado su labor y sus ingresos. El problema es cuando esta realidad acentúa la trata de blancas y la explotación infantil.  Así lo indica la feminista hondureña Adelay Carias Reyes, quien asegura que “para el Mundial en Alemania del 2006, se estimó que cerca de 40.000 mujeres fueron llevadas por la fuerza o por engaño a este país para ser prostituidas, muchas de ellas niñas y menores de edad, situación similar a la del mundial en Sudáfrica del 2010. No se tienen datos todavía de la prostitución en este Mundial en Brasil, pero las constantes denuncias indican que la situación es más grave que la de los mundiales anteriores”.

Este receló inicial fue corroborado por la ONG Chilhood Brasil cuando, en su último informe, constató cómo los grandes eventos deportivos favorecen la violación de los derechos de las mujeres y las niñas. Según el estudio, durante el Mundial de Sudáfrica en 2010 se registraron 40.000 casos de explotación sexual infantil, los que supone un incremento del 63%, y 73.000 denuncias de abusos contra mujeres (83% más que los datos que manejaban las autoridades previo a la cita mundialista). En el Mundial de Alemania, es decir, cuatro años antes, se contabilizaron 20.000 casos de explotación de menores (que significa un incremento del 28%) y 51.000 casos de abusos a mujeres (49% más).

Brasil es uno de los destinos preferidos de aquellos que practican el turismo sexual. De hecho, es uno de los países que más turistas recibe al año en todo el mundo con este propósito. Una cifra que se ha visto incrementada con el flujo de aficionados al fútbol que han acudido  a la cita mundialista y demandan los servicios de las profesionales del sexo. Y, si bien la prostitución es legal en el país anfitrión, Unicef, en su último reporte, alertó que existen alrededor de 250 mil niñas menores de 14 años dedicadas a ese oficio.

Con el fin de combatir esta situación, el gobierno de Dilma Rouseff asignó una partida de 3,3 millones de dólares destinados a campañas informativas sobre las penas a quien pague por mantener relaciones sexuales con menores.

Por ahora no se cuenta con cifras sobre el efecto de la Copa del Mundo 2014 en el incremento de la explotación sexual infantil. Lo único que se pueda esperar es que el desenlace sea positivo para todos. También para la lucha contra la violación de los derechos de las niñas y mujeres.

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