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Las colombianas: mayor nivel educativo, pero menor participación laboral

Fucsia.co

Las colombianas: mayor nivel educativo, pero menor participación laboral Foto: Ingimage

Fomentar la igualdad de acceso a la educación entre hombre y mujeres incide en el desarrollo y crecimiento positivo de un país en términos de riqueza y bienestar de su sociedad.

“Gobiernos, si ustedes quieren ir rápido en el desarrollo inviertan en dos cosas: educación y niñas”. Así de tajante se muestra Catalina Escobar sobre la necesidad de que las mujeres accedan a una formación educativa de calidad en condiciones de igualdad.

Según la directora de la Fundación Juan Felipe Gómez Escobar, que tiene el objetivo de ayudar a madres adolescentes sin recursos para que retomen sus estudios, los ingresos futuros de las niñas una vez adultas se incrementan entre un 10 y un 20% después de un año de educación primaria, y entre un entre un 15 y un 25% tras dos años.

En el mundo hay alrededor de 870 millones de personas analfabetas, de acuerdo a la Unesco, y de estas, dos tercios son mujeres. Estas cifras contrastan con las conclusiones vertidas por este mismo organismo en su último informe al respecto en el que se recoge que si un país ofreciera igualdad de oportunidades educativas a todos sus ciudadanos, y especialmente al género femenino, el ingreso per cápita, y por lo tanto, la riqueza interna del estado, se vería incrementado en un 23% en 40 años.

Asimismo, si todas las mujeres cursaran la educación primaria, los matrimonios precoces y la mortalidad infantil disminuirían una sexta parte; la mortalidad materna, dos tercios. En conclusión: empoderar a las mujeres contribuye de forma exponencial a la mejora de las condiciones de vida de la sociedad en su conjunto.

En Colombia, las mujeres representan el 51,2% de la población y son ellas las que perciben una mayor incidencia de la pobreza extrema, especialmente cuando son menores de edad y con edades comprendidas entre los 0 y los nueve años, de acuerdo con los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) del DANE de 2011.

Paradójicamente y en contraste con lo anterior, las colombianas evidencian un nivel educativo ligeramente mayor al de los hombres y su tasa de analfabetismo a partir de los 15 años en adelante está entre uno y cuatro puntos por debajo de la tasa masculina.

Lo mismo ocurre con el promedio de años de escolaridad, entre uno y dos puntos porcentuales por encima de los hombres, y con la tasa neta de asistencia a primaria, secundaria y educación superior, superior a la de los hombres en 0.7, 8.6 y 3.6 puntos porcentuales, respectivamente. De hecho, las mujeres que hacen parte de la población económicamente activa tienen mayor nivel educativo que sus homólogos masculinos. Según el Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), el 56.03% de las personas graduadas en instituciones de educación superior del año 2000 al año 2009 fueron mujeres. Sin embargo, ellas participan menos que los hombres en el mercado laboral y las afecta más el desempleo.

La fundación Trasformemos es uno de los entes comprometidos con el avance del acceso igualitario a la educación. Orientada a incorporar al sistema de educación formal y oficial a jóvenes y adultos de comunidades vulnerables, el 65% de sus estudiantes son mujeres. “El papel de la mujer es clave de cara al desarrollo de las sociedades y por lo tanto deben tener los mismos derechos y oportunidades que los hombres, empezando por la educación que es esencial para que puedan alcanzar la igualdad de género y convertirse en agentes de cambio”, aseguran desde su página.  

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