En entrevista con Fucsia, la escritora española habló de lo que la inspira, de sus inicios en el mundo editorial y de cómo trabaja la construcción de personajes.
Por: Paula Correa
Joana Marcús es una escritora y psicóloga española nacida en Mallorca. Su relación con la escritura comenzó desde muy joven a través de la escritura digital. Empezó publicando sus primeras historias en Wattpad, donde empezó a construir una comunidad de lectores que impulsó sus primeros pasos en la escritura.
Con el tiempo, se consolidó como una de las autoras juveniles más leídas en español, con millones de lectores y publicaciones tanto en formato digital como físico. Su trabajo abarca distintos géneros como el romance juvenil, el drama emocional y, en algunos casos, elementos de fantasía, manteniendo siempre un interés constante por las emociones y las relaciones humanas. A lo largo de sus obras ha logrado conectar con una audiencia amplia a través de personajes y situaciones cercanas.
El universo de Los ecos de Jude nace de esa forma de narrar, mezclando lo cotidiano con lo emocional para construir una historia cercana. Sus personajes y conflictos reflejan experiencias y decisiones humanas que se sienten reconocibles, dando forma a una historia íntima y conectada con la realidad.
¿Cómo fueron tus inicios en la lectura y escritura?
La verdad no lo tenía tan presente. No me gustaba mucho leer, pero me diagnosticaron dislexia, entonces me recomendaron hacerlo. Mis padres hicieron un esfuerzo por encontrar libros que sí pudieran gustarme y, a partir de eso, empecé a descubrir el mundo de la lectura. Luego empecé a entrar a aplicaciones de lectura por internet, veía que había chicas de mi edad que escribían y pensé: “¿Y yo por qué no lo intento?”.
Mis inicios fueron bastante divertidos. Al principio no me leía nadie, lo cual también era divertido porque podía hacer lo que quisiera y nadie me juzgaba. Luego empezó a llegar gente, comenzaron nuevos escritores y el ambiente se volvió muy cálido. Era como una familia muy grande y la verdad fue muy bonito.
¿Qué te inspiró a escribir Los ecos de Jude?
Es una generación que siente muchas inquietudes sobre los sentimientos, las dinámicas familiares, las dinámicas en pareja y las amistades. Entonces, al formar parte también de esa generación, puedes empatizar con esas dudas y transformarlas en un libro. Y tengo la suerte de que mi público me permite hablar de cosas que me interesan, porque si no, tendría que adaptarme a escribir otras cosas que quizá no me llaman tanto la atención.
Además, este proyecto también fue un reto personal, porque llevaba tiempo sin escribir algo completamente nuevo; venía de reescribir historias y esto fue volver a crear algo inédito. Hubo momentos en los que algunas cosas se me atascaban y tenía que revisarlas con más calma, pero es parte normal del proceso.
¿Qué tanto de tu vida personal se refleja en tus libros y personajes?
Constantemente. Al final te basas en tus propias emociones, entonces sí hay vivencias personales, aunque normalmente no están puestas literalmente como sucedieron. Porque la vida real es muy aburrida. La vida ficticia es mucho más entretenida y hay que darle un poquito de drama a las cosas. Escribir es algo muy íntimo. Estás volcándote de alguna manera, mostrando tu intimidad. No de forma literal, pero sí hablas de cosas que te tocan muy profundo.
¿Cómo fue la construcción de Jude como personaje y cómo ha sido la reacción del público frente a ella y los demás personajes?
Con Jude tenía la dificultad de que es un personaje femenino, lo cual hace que la gente la juzgue más, además de que toma constantemente malas decisiones y eso hace que al inicio no siempre conecten con ella o no estén completamente de su lado. Sin embargo, con el desarrollo de la historia, la gente termina conectando mucho con ella, ya sea porque se siente muy realista o porque ven reflejadas situaciones similares a las suyas.
De hecho, sorprendió que llegara a gustar incluso más que otros personajes que estaban pensados para caer bien. En general, los personajes han tenido muy buena recepción, incluso aquellos que no son “agradables”, lo que muestra que el público hoy en día conecta más con la identificación y la autenticidad que con personajes perfectos o idealizados.
¿Cómo lograste equilibrar el realismo de la historia y cómo fue la reacción del público frente a ella?
Intenté que la historia se sintiera lo más cercana posible a situaciones que pueden pasar en la vida real. Muchas cosas de Jude se pueden trasladar a lo cotidiano, aunque no sean tan dramáticas, lo que ayuda a que la historia no se vaya a los extremos. Y aunque para algunas personas puede percibirse como más intensa dependiendo de cómo lo interpreten, siempre intento compensarlo con momentos de humor o personajes que rompan un poco la tensión.
En general, la recepción fue muy buena. Me sorprendió mucho la conexión del público con los personajes, incluso con aquellos que no están pensados para caer bien. La gente parece conectar más con lo imperfecto y lo cercano que con lo idealizado.
¿Qué mensaje principal te gustaría que los lectores se lleven de la historia?
No puedes esperar a que alguien te salve, tienes que hacerlo tú misma. Si te pasas la vida esperando a que alguien te vea y te dé una oportunidad, quizá nunca pase.
Entonces abre tu propio camino, sal de tu micromundo, rompe un poco tu propia barrera, la que tú misma te has impuesto, y conoce a más gente, intenta nuevas cosas, equivócate y permítete equivocarte, porque el mundo es muy grande y no puedes quedarte tan solo en el micromundo que tú misma te has creado.