En una industria marcada por lo técnico y lo tradicional, Maritza Rincón ha convertido la empatía, la intuición y la autenticidad en herramientas de liderazgo.
El mercadeo no es, a simple vista, solo vender: se trata de conectar, generar narrativas con propósito y transformar ideas intangibles en estamentos culturales. Esto es lo que Maritza Rincón, gerente de Mercadeo de BYD, marca líder en vehículos de nuevas energías, ha liderado en el sector automotriz, un entorno históricamente masculino. En esta industria, lo técnico ha tenido que ampliar su mirada hacia lo relevante, lo aspiracional y lo humano, sin perder la autenticidad. Maritza lo consiguió a través de un aprendizaje donde tuvo que replantear decisiones, valorar su proceso y convertir su sensibilidad en un talento fundamental en una trayectoria que ya suma 10 años.
“Al principio, el mercadeo era solo estrategia y resultados, pero lanzar esta marca me enseñó algo más profundo: se trata de leer el contexto y gestar una idea desde cero hasta que la gente confíe en ella, incluso cuando la movilidad eléctrica parecía un sueño lejano”, le cuenta Maritza a FUCSIA. Más que en cifras, ella piensa en la huella que deja en el mundo.
Para Maritza, el reto fue entender que debía defender sus ideas y liderar desde la empatía y la firmeza, demostrando que lo personal y lo profesional no riñen al crecer juntos. “Mi manera de ver el mundo no era una debilidad en un entorno tradicionalmente rígido, sino precisamente una fortaleza. Más que ‘ganarme’ un espacio, lo construí; abriendo camino para que liderazgos más diversos y humanos tengan cada vez más lugar”, enfatiza.
En un espacio de presión constante, ella sabe que lo importante es mantener el centro. Esto también lo aplica al ser la mamá de Samuel, de 20 años, y de Amelia, de 3. Es otro universo que exige presencia y adaptación en un ejercicio constante de equilibrio.
“Con Samuel y Amelia entendí que el equilibrio es un proceso dinámico, no una meta perfecta. Se trata de aprender a soltar el control y disfrutar cada etapa, entendiendo que tanto en mi carrera como en mi casa, el valor real está en el acto de cuidar, construir y estar presente”, reflexiona Maritza, quien busca heredar a sus hijos la fidelidad a sí mismos y el amor que la define como mujer y profesional.