Arte

La Cometa Medellín abre un diálogo entre materia, paisaje y memoria

Redacción Fucsia, 25/2/2026

Dos trayectorias consolidadas se cruzan en una inauguración que invita a pensar el arte como registro del entorno y la sensibilidad.

La Cometa Medellín inaugura un encuentro entre dos trayectorias esenciales | Foto: Cortesía

La Galería La Cometa Medellín abre el año expositivo con un gesto curatorial que apuesta por la contemplación profunda y la reflexión crítica: dos exposiciones individuales de artistas colombianas de amplia trayectoria que, desde lenguajes distintos, proponen una lectura sensible del paisaje como experiencia vital, construcción simbólica y territorio en disputa. Las muestras de Mónica Meira y Ana Isabel Diez no solo dialogan entre sí, sino que activan preguntas urgentes sobre la relación entre naturaleza, cuerpo, memoria e industria en el contexto contemporáneo.

En Travesía por la zona tórrida, Mónica Meira presenta un conjunto de dibujos y pinturas que funcionan como un diario visual del tiempo que habita. No se trata de paisajes descriptivos ni de representaciones literales, sino de territorios que se construyen en el acto mismo de pintar. La artista entiende la superficie pictórica como un espacio de tránsito: una realidad ilusoria, pero verosímil, que se despliega a medida que la mirada avanza. Cada obra parece surgir de un caminar lento, de una observación prolongada en la que el paisaje deja de ser un fondo para convertirse en protagonista emocional.

La zona tórrida —ese vasto territorio que alberga glaciares, montañas, lagunas, páramos y dos mares— aparece en la obra de Meira como una condensación poética de contrastes. Sus paisajes no buscan abarcarlo todo; por el contrario, se detienen en fragmentos, en atmósferas, en zonas de silencio. Son imágenes nacidas de la memoria y la imaginación, atravesadas por una presencia humana apenas sugerida, casi mínima, que redefine la escala y obliga al espectador a acercarse, a tomar distancia, a volver a mirar. En ese vaivén, la pintura se convierte en una experiencia física, donde lo abstracto y lo figurativo conviven sin jerarquías.

Esta exploración del paisaje no es un episodio aislado dentro de la trayectoria de Meira, sino la continuación de una práctica que, a lo largo de cinco décadas, ha transitado por distintas etapas y preocupaciones formales. Desde sus primeras influencias del Pop en los años setenta, pasando por el énfasis en la figura y el cuerpo en los ochenta, hasta su actual investigación sobre el territorio, su obra ha mantenido una coherencia basada en la experimentación constante y en una sensibilidad aguda frente al entorno. Sus paisajes, construidos con manchas gestuales amplias y una paleta contenida, no ofrecen respuestas cerradas: invitan a habitar la imagen, a perderse en ella.

La Cometa Medellín inaugura un encuentro entre dos trayectorias esenciales | Foto: Cortesía

En contraste —y al mismo tiempo en resonancia—, Punto de cruce de Ana Isabel Diez propone un paisaje distinto: uno que se desplaza del territorio geográfico al cuerpo, del entorno natural a las estructuras sociales que lo atraviesan. Su proyecto parte de los cromosomas sexuales XX y XY como punto de partida conceptual para reflexionar sobre las construcciones de género y las oposiciones históricas entre lo femenino y lo masculino, lo doméstico y lo industrial, lo natural y lo intervenido.

Diez traslada esta reflexión al lenguaje del tejido, un medio cargado de connotaciones culturales. A partir de la puntada “XX”, tradicionalmente asociada al bordado y a oficios feminizados, la artista desarrolla una puntada propia, la “XY”, como un gesto simbólico de cruce y enlace. Aquí, las diferencias no se anulan ni se enfrentan: se entretejen. El bordado se realiza sobre tela de cerramiento de obra, un material vinculado a la construcción, al trabajo rudo y a la industria, generando una tensión visual y conceptual que cuestiona la división histórica del trabajo y los roles asignados a cada género.

Este cruce de materiales y significados no es casual dentro de la práctica de Diez. Su obra, articulada en torno a los ejes del paisaje y la mujer, entiende ambos como territorios vulnerados y en permanente relación. Desde imágenes de histeroscopias —endoscopias del útero— la artista reconoció el cuerpo femenino como un paisaje interior frágil y expuesto, estableciendo un paralelismo directo con la explotación de la naturaleza. A partir de esta analogía, su trabajo aborda temas como la violencia de género, el maltrato intrafamiliar, el tráfico de personas y la crisis ambiental, siempre desde una materialidad que combina lo artesanal con lo industrial.

Con la muestra de Ana Isabel Diez, La Cometa Medellín inaugura además una nueva sala de proyectos, concebida para albergar obras de gran formato e instalaciones. Este nuevo espacio amplía las posibilidades expositivas de la galería y refuerza su compromiso con prácticas artísticas que requieren tiempo, espacio y una relación activa con el espectador. La coexistencia de ambas exposiciones no responde a una coincidencia temática superficial, sino a una afinidad profunda: en ambos casos, el paisaje es entendido como un campo de fuerzas donde se inscriben la historia, la cultura y la experiencia individual.

Las exposiciones se inauguran el 12 de febrero a las 5:00 p.m. y podrán visitarse hasta el 8 de abril de 2026 en la sede de la galería, en El Poblado.

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