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El legado de Luz Marina Zuluaga, la primera Miss Universo colombiana

Fucsia.co

El legado de Luz Marina Zuluaga, la primera Miss Universo colombiana Imagen: Jet-Set

En 1958, el triunfo de Luz Marina Zuluaga en el certamen de belleza internacional, fue el motor de muchas mujeres colombianas que empezaron a creer que sus sueños eran posibles. Hoy la despedimos recordando su legado.

En 1958 Luz Marina Zuluaga no sólo se coronó como la primera Miss Universo de Colombia, también le demostró a un país en el que las mujeres apenas estrenaban su derecho al voto, que de la mano de la belleza estaba la inteligencia, la personalidad y el encanto.

Foto: Pinterest

En una de sus primeras entrevistas como Miss Universo concedida a la Revista Cromos el día después de la coronación, Luz Marina se refirió a la sorpresa que sintió cuando se dio cuenta que le iban a cambiar la cinta de Miss Colombia por la de Miss Universo. “Cuando salí entre las 15 semifinalistas ya quedé satisfecha. Al día siguiente, cuando tenían que escoger cinco finalistas de entre mis quince compañeras, le pedí a Miss Cuba, que había sido eliminada el día anterior, que me guardara un puesto en el teatro.”

Eran las palabras de una Luz Marina incrédula, que no podía imaginar que ella, una colombiana nacida en Pereira y criada en Manizales, tuviera posibilidades de coronarse como la mujer más hermosa del mundo. Era la primera vez que Colombia participaba en este certamen.

 


De manera que el triunfo de Luz Marina trajo no solo alegría sino también confianza para las mujeres colombianas que descubrieron que más allá de nuestras fronteras habían posibilidades para sobresalir y exigir un lugar más representativo en la sociedad.

“A uno lo nombran miss universo por un año, pero a mi nunca me dijeron que era por 57 años” dijo recientemente en un especial del canal RCN Luz Marina Zuluaga. Y es que sólo hasta el 2014, Colombia tuvo nuevamente una Miss Universo, lo que demuestra que el triunfo de Luz Marina quedó grabado en la memoria nacional. 


Por eso su legado la acompañó durante medio siglo. Con gratitud y sencillez siempre aceptaba las invitaciones a eventos y entrevistas que cada tanto, cuando se presumía que tendríamos una nueva Miss Universo, le hacían los periodistas. Y con esa misma gratitud que mostró siempre, hoy la despedimos. 



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