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La dieta indulgente La alimentación durante la temporada de vacaciones debe tener un equilibrio entre las cosas ricas y saludables, sin privarse de los pequeños placeres. (Foto: Thinkstock )

La temporada de vacaciones y pos-vacaciones no debe ser sinónimo de kilos de más ni tampoco una razón para privarse de la buena vida. Un antes y después de una dieta adecuada para comenzar el año en forma, incluso si aún te encuentras en días de descanso.

Comienza la época de descanso, el ritmo diario disminuye, hay oportunidad de liberarse de las tensiones y del estrés. Muchas personas aprovechan para salir de viaje y cambiar de entorno, pero al regresar a casa deben enfrentar la realidad: han subido de peso.

Es difícil ceñirse a un régimen alimenticio durante las vacaciones, especialmente, porque los horarios cambian, hay más tiempo libre y, como por arte de magia, todos los dulces, harinas y grasas que tan poco bien le hacen a la silueta, se atraviesan en el camino como la mejor de las tentaciones.
Es por eso que para vacaciones no es aconsejable embarcarse en la responsabilidad y disciplina de una dieta estricta, pero, quizá, con algunos de estos consejos se puede lograr ganar menos peso sin mayores sacrificios.

Al salir el sol
En vacaciones, generalmente, se duerme hasta más tarde de lo habitual. Esto es muy importante a la hora de aprovechar el desayuno como una comida completa, nutritiva y que satisface. Comienza el desayuno con un buen plato de fruta que puedes acompañar con yogur. También debes incluir proteínas como huevos, queso o jamón. Esta hora del día es ideal para consumir harinas, ya que el organismo tiene más tiempo para procesar los carbohidratos, así que unas tostadas, un croissant o un muffin pueden ser la cuota de felicidad en la mañana. Lo recomendable es hacer cinco comidas a lo largo del día. Dos muy completas y tres más livianas.

Almuerzo light
Comer algo liviano al mediodía es una excelente alternativa, sobre todo, si piensas poner en práctica la costumbre de un desayuno abundante. En vacaciones y especialmente si se estás de viaje, el almuerzo suele pasar desapercibido, se toma generalmente mucho más allá del mediodía. Puedes elegir una ensalada o un sándwich que por su composición de proteínas, carbohidratos y verduras se convierte en una opción balanceada. A media tarde tómase un café o un batido a base de frutas y yogur. Recuerda tener algo a la mano para picar en caso de antojo, como nueces, queso o granola.

A la hora de cenar
Lo normal cuando se habla de conservar la línea, es pensar en que la comida de la noche debe ser la más liviana, sin embargo, sabemos que en las vacaciones nada está más lejos de la realidad. Usualmente, si se estás fuera de la ciudad, la noche es el momento ideal para buscar un buen restaurante o probar alguna novedad gastronómica. Es fácil caer en excesos, pero puedes hacer uso de tips sencillos como, por ejemplo, iniciar la comida con alguna crema o sopa para que al momento del plato fuerte tengas menos hambre.

También puedes ayudarte eligiendo la comida que te agrade, pero en preparaciones simples, a la parrilla o al horno. Por otra parte, puedes poner a trabajar el cambio horario de las vacaciones a tu favor. Ya que seguramente vas a cenar muy bien, recuerda no irte a la cama inmediatamente, sal a caminar o a bailar y acuérdate de que al otro día no hay que madrugar.

Dieta de bronceo

Otra de las alternativas interesantes en cuanto a la alimentación durante las vacaciones, y especialmente si planeas exponerte al sol, tiene que ver con una dieta muy simple que ayuda a broncearte más rápido y mantener el color por más tiempo: se trata de comer alimentos con alto contenido de carotenos.

Los carotenos son sustancias presentes en varias frutas y verduras que favorecen la producción de melanina (agente que determina el pigmento de la piel). La zanahoria, la papaya, las fresas, la calabaza, entre otros, son grandes portadores de carotenos, que además tienen la propiedad de convertirse en vitamina A, brindando protección extra a la piel durante los periodos de exposición al sol. Debe iniciarse su consumo con cierta antelación para obtener resultados en poco tiempo.

“Quiero algo dulce”

Ese momento del día cuando las papilas comienzan a pedir a gritos una dosis de algo que levante el índice glicémico suele ser una pesadilla para quienes desean cuidar lo que comen. Sin embargo, no todo está perdido. Escoge entre los smoothies o batidos de yogur y fruta, los helados light y un recomendado: el postre estrella de la dieta Southbeach, queso ricotta combinado de diferentes maneras y endulzado con fructosa. Puedes prepararlo con cocoa en polvo para que sea de chocolate, o mezclarlo con ralladura de naranja o limón. Una verdadera delicia para tener en la nevera. Las ensaladas de frutas con crema baja en grasa y calorías también pueden ser de gran utilidad para calmar  los antojos por azúcar. Recuerda comer despacio saboreando cada cucharada.

Tips que no fallan
La nutricionista Claudia María Carvajal asegura que las vacaciones son para comer rico. No está bien obsesionarse con la dieta en la temporada de descanso. Lo ideal es evitar los excesos y si hay una subida de peso, pues, retomar los buenos hábitos lo antes posible.

Trata de tener actividad física durante las vacaciones.
Evita las gaseosas con azúcar y prefiérelas en versión light.
Toma agua para mantener la hidratación y eliminar toxinas.
Si puedes escoger entre frutas y jugos de frutas, prefiere las frutas enteras porque aportan fibra y satisfacen el apetito.
El licor engorda. A la hora de tomarte un coctel prefiere los que no contienen crema o azúcar. Opta por tragos simples como whisky o vodka con un poco de soda y limón.
Cuando sientas que el estómago se va llenando, para de comer.

Un lugar, un menú
Un aspecto para tener en cuenta a la hora de escoger la comida más rica y saludable tiene que ver con la ‘ubicación geográfica’.

Si vas de vacaciones a un clima frío, tendrás un gran aliado en las sopas antes de las comidas. En clima frío es común que aumente el apetito porque hay un mayor gasto de calorías para que el cuerpo mantenga su temperatura. Aprovecha el clima para probar pescados de río o laguna. Anímate a tomar té de diferentes variedades o infusiones a base de hierbas y frutas.

En una noche de frío nada mejor que animarse a cocinar algo delicioso y suculento, como un guiso de carne con verduras o una pasta con una salsa ligera pero llena de sabores. Si estás en un clima cálido debes preocupartse por consumir mucho líquido para mantener la hidratación. Recuerda que si la idea es pasar buena parte del día bajo el sol, debes asegurarte de comer bien para evitar desmayos o mareos. Aprovecha la cercanía al mar para comer pescados y mariscos frescos, recién salidos del agua.



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