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La otra piel: aquellas zonas olvidadas del cuerpo

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La otra piel: aquellas zonas olvidadas del cuerpo Foto: Thinkstock

La piel que se oculta debajo de la ropa te pide ayuda a gritos. Aunque las mujeres centramos la atención en 2 zonas específicas, cara y manos, hay otra piel por la que nos preocupamos solo cuando está en “sala de emergencias”. Reconoce el órgano más grande de tu cuerpo y déjalo brillar por cuenta propia con los cuidados adecuados.

Rostro, el protagonista
•    La mayor parte de la suciedad del ambiente y del maquillaje recae en nuestra cara. 3 pasos fundamentales: limpiar, tonificar y humectar. El rostro requiere de estos procedimientos o de lo contrario la aparición de arrugas, acné y resequedad será más temprana de lo que te esperabas.
•    Éstos no deben ser  procesos tedioso ni largos: con 15 minutos de dedicación es más que suficiente.
•    Prepara tu cara  para lo que viene, bien sea el sol, el viento o los productos cosméticos. Nuestro rostro está expuesto a todo, así que sagradamente huméctalo en la mañana o tarde, pero nunca pases 24 horas sin una crema hidratante.
•    Utiliza una sola marca de cremas y de maquillaje. Sí, nuestro rostro requiere de diversas cremas para cada zona: párpados, nariz y surcos, mejillas y frente.

Con el cuello en alto: papada
•    Realiza movimientos ascendentes hacia arriba hasta llegar al mentón, como si plancharas cuidadosamente el cuello de abajo hacia arriba. Esto ayuda a darle elasticidad y mantener en movimiento la piel, lo que previene la aparición de molestos pliegues.
•    Camina con la barbilla erguida.
•    Reduce el consumo de alimentos con alto contenido de grasa y los azúcares refinados.
•    Ejercicios simples y cotidianos: pronuncia las vocales lentamente y vocalizando de la manera más exagerada que puedas, por lo menos durante 10 segundos.
    Sentada delante de una mesa, apoya los codos dejando entre ellos unos 20 cm; pon las manos con las palmas hacia abajo, apoyada una encima de la otra. Coloca la barbilla sobre tus manos y apoya con fuerza el mentón, con las mandíbulas despegadas, varias veces.
•    Rota la cabeza de izquierda a derecha, despacio y con delicadeza, hasta el momento en el que sientas los músculos del cuello haciendo fuerza.
•    Ojo a tu almohada: ésta te da la posición adecuada de tu cuello, sin que fuerces la piel sobrante o quede en una posición estática que propicie las arrugas.

Busto 10
    Aunque sea más notorio en etapas como las del embarazo, la piel del seno sufre tensiones (al aumentar y disminuir tamaño) durante cada periodo menstrual, la lactancia, la menopausia o cuando reducimos de peso corporal. La clave es nutrirla con cremas humectantes y mucha agua. Cuando tengas la oportunidad, deja secar el agua de la ducha en tu busto.

•    Opta por las cremas reafirmantes y, en caso de estar embarazada, por el aceite de almendras.

•    Una receta casera y muy efectiva es el agua de apio. Coloca el tallo de un apio en un litro de agua durante una semana. La infusión que resulte la utilizarás después del baño mientras realizas movimientos circulares en cada seno.

•    La ducha fría, aunque dolorosa para algunas, es uno de los mejores trucos pata mantener el busto firme y duro. También puedes aplicar 3 veces a la semana comprensas de hielo y dejar por un par de minutos, rodeando todo el seno.

•    Si de ejercitar el busto se trata, te recomendamos uno muy sencillo y rápido: lleva los brazos al frente entre laza las manos, rótalas 180 grados  (los dedos quedan al frente de tu rostro), haz presión con las palmas hasta que sientas que la fuerza llega a tus antebrazos y finalmente, a todo el brazo. Resiste por 10 segundos, descansa y repite.

Rodillas y codos, los olvidados.
•    Un área que requiere de buena hidratación ya que tiende a resecarse como producto de su roce con superficies debido a su protuberancia. La “piel muerta” más que una apariencia sucia, está totalmente seca cuando observamos que está arrugada, oscura y, sin pelos en la lengua, bastante fea.

•    El truco en esta zona es exfoliar tan pronto como puedas. El limón es un potente limpiador interno y externo gracias a sus ácidos cítricos. Combina el jugo de esta fruta con azúcar o avena en hojuelas. Los gránulos de estos alimentos ayudan a limar las asperezas.

•    Unas gotas de aceite de oliva y la colaboración de una piedra pómez, también ayudan  a que la textura áspera de los codos reduzca considerablemente. Recuerda que son rutinas, no remedios momentáneos; debes  hacerlas por lo menos 3 veces por semana si quieres ver resultados.


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