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Medicina holística: ¿alternativa o complemento?

Ana López y Luisa Ramírez

Medicina holística: ¿alternativa o complemento? Medicina holística: ¿alternativa o complemento? . Pantherstock

La muerte de Steve Jobs en octubre pasado le dio nuevo aliento a un debate que viene de años entre la medicina tradicional y la medicina alternativa. ¿Se trata de una alternativa o de un complemento?

En octubre de 2003 Steve Jobs fue diagnosticado con cáncer de páncreas, el peor de todos, el más veloz y agresivo. El suyo era un tipo de cáncer de mejor pronóstico, el único cáncer de páncreas con posibilidades reales de cura.  Así que Jobs —budista, vegetariano y escéptico de la medicina ortodoxa—en vez de acatar el dictamen médico de cirugía inmediata, decidió probar tratamientos alternativos.

Nueve meses duró su búsqueda. Es el tiempo de vida que le hubiera quedado a cualquier paciente con otro subtipo de cáncer de páncreas. En esos meses el cáncer se propagó y, cuando en julio del año siguiente Jobs se resignó a la operación, hubo que extirpar además de una parte del páncreas, parte del estómago y del intestino. En 2009 tuvo que someterse a un trasplante de hígado y finalmente perdió la guerra contra el cáncer tras someterse tardíamente a la quimioterapia que evitó durante años. Murió en 2011.

La muerte de Jobs le dio nuevo aliento a un debate que viene de años entre la medicina tradicional y la medicina alternativa.
Para Andrew Weil, director del Programa de Medicina Integrada en la Universidad de Arizona, la gente peca de desinformación al achacar la muerte de Jobs a los tratamientos alternativos. Según el Dr. Weil, no se sabe a ciencia cierta cuánto habría sobrevivido Jobs y cuál habría sido su calidad de vida en esos años si hubiera acatado el dictamen inicial.

El argumento de la calidad de vida que menciona el Dr. Weil es esencial en este debate. Para la médica bioenergética Yenny Parra ninguna medicina puede sanar completamente un cáncer  ya  diagnosticado pero,  “la evolución y la calidad de vida de los pacientes sí se modifica en los tratamientos alternativos”.

Y es que el auge innegable de los tratamientos alternativos se debe en cierto modo al miedo que generan los posibles daños colaterales de la medicina ortodoxa. Según el Centro Nacional para Medicina Alternativa y Complementaria, NCCAM por sus siglas en inglés, cerca del 38 por ciento de los adultos en Estados Unidos usan algún tipo de medicina alternativa, encabezando las causas los dolores de espalda y cuello.







Yadira Pérez, con una hernia discal, buscó por iniciativa propia un tratamiento alternativo al dolor. El médico tradicional le había dado dos opciones: la cirugía o una inyección en la columna; como la paciente le teme a esas dos soluciones decidió acudir a la alternativa, la terapia neural. Una vez iniciado el tratamiento presentó una leve mejoría de sus síntomas pero llegó un día en que su dolor se intensificó de manera inexplicable. Todavía no ha tomado una decisión definitiva sobre el tratamiento, según ella está en una etapa exploratoria antes de decidirse acatar el otro dictamen.

Es precisamente la falta de conclusiones lo que ha hecho que los médicos alópatas todavía tengan reticencias con respecto a la medicina alternativa.

Para la doctora María Alejandra Durán, médica alópata de la universidad del Rosario, toda la carrera de medicina occidental está enfocada en la investigación, se ciñe a la confirmación, a la evidencia de lo que puede reproducirse, “metodológicamente hay un montón de procedimientos que determinan qué funciona y qué no, o qué es mejor. Después de una carrera así uno no cree a ciegas, como se cree, digamos, en Dios. Crees porque hay una demostración de lo que está sucediendo. La medicina alternativa cuando llegó a Colombia estaba respaldada por muy poca investigación y había mucho de misticismo en el asunto. Ahora hay mucho más investigación y eso le da más crédito. Pero a mi manera de ver sigue haciendo falta investigación y pruebas”.

Muchos consideran que los medicamentos alternativos actúan como placebo. El efecto placebo es responsable de un tercio de los beneficios de cualquier tratamiento, incluyendo los tradicionales. El análisis de docenas de estudios durante la mitad del siglo pasado encontró que hasta el 32 por ciento de los pacientes responden al placebo. La mayoría de estudios en la medicina alternativa no cuentan con un grupo de pacientes que reciban un tratamiento a base de placebo para ser comparado con el tratamiento “real”.

El respaldo
Según el doctor Tomás Quiroz del Instituto Homeopático Luis G. Páez, hay que distinguir entre las terapias alternativas y la medicina alternativa: “una cosa son las terapias y otra la medicina, que tiene un contexto y una base filosófica que la sustenta”. Pero para el doctor Quiroz los criterios que miden la eficacia de la medicina tradicional no son aplicables a la homeopatía.

“El mundo hoy en día se explica a partir de que se pueda demostrar que un fenómeno es producto de una causa —dice Quiroz—, la medicina está diseñada así, y también los estudios que se hacen para demostrar la eficacia de un tratamiento. Para cada síntoma hay un remedio, que se prueba con la repetición; si el analgésico quita el dolor en todos los casos, sirve. Pero las fórmulas alternativas no son repetibles porque se generan según cada ser humano”.

“Nosotros —sigue Quiroz— no tratamos el síntoma, pensamos que hay un síntoma porque hay algo que no ha funcionado adecuadamente, entonces lo que hay que tratar es ese desorden, por decirlo de alguna forma, hay que corregirlo en cada persona particular. Cada individuo con el mismo síntoma debe ser tratado con un medicamento distinto, que le corresponda a su particularidad humana”.

Para el doctor Jairo Hernández Cubillos, director del Instituto Luis G. Páez, la medicina convencional no piensa en curar si no en palear. “Mientras aquí se curan hipertensiones, se curan asmas—dice—, allá en cambio mandan medicamentos de por vida, porque es un negocio de laboratorio. Aquí uno busca solucionarle el problema al paciente”. Y sigue: “el manejo que nosotros hacemos es integral, no tratamos enfermedades, tratamos enfermos, tratamos seres, y cada ser es diferente”.

A este cuestionamiento la doctora Alexandra Durán responde: “de una forma diferente en la alopatía sí se trata al ser humano completo, porque las enfermedades son sistémicas, un síntoma viene desencadenado por una enfermedad del conjunto y no sólo se diagnostica el síntoma sino la enfermedad. Probablemente no contemplamos la mente y el espíritu, pero hay algunos tratamientos siquiátricos que se ocupan de eso”.

Hacia una medicina integral
En cualquier caso las preferencias de la gente están por encima de la discusión. Desde hace años los colombianos vienen haciendo uso del recurso de la tutela para presionar para que el POS incluya las terapias alternativas y para que las EPS ofrezcan estos servicios. De esta manera se hizo cada vez más urgente que las empresas prestadoras de salud abrieran consultas en este campo y que se implementara algún tipo de regulación del ejercicio de la medicina alternativa y la producción de sus medicamentos. Hoy en día cada vez más empresas de medicina prepagada ofrecen la opción de terapias alternativas dentro de sus planes.

Fue durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, el presidente que tomaba gotas homeopáticas y esencias florales, que entró en vigencia la Ley de Talento Humano en Salud, Ley 1164. Esta ley establece las directrices para la práctica de las terapias alternativas y estableció que solo los "profesionales autorizados para ejercer una profesión del área de la salud podrán utilizar la medicina alternativa y los procedimientos de las terapias alternativas y complementarias en el ámbito de su disciplina, para lo cual deberán acreditar la respectiva certificación académica de esa norma de competencia, expedida por una institución de educación superior legalmente reconocida por el Estado".

De ahí que hoy en día haya programas especializados y maestrías en la Universidad Nacional, la Universidad del Bosque, Universidad del Rosario, la Fundación Universitaria Juan N. Corpas, por nombrar solo algunas en Bogotá.

Finalmente la Comisión de Regulación en salud estableció que el POS debe cubrir las consultas de primera vez, y de control y seguimiento por terapias alternativas.

Al respecto el doctor Hernández Cubillos dice: “el sistema de salud incluyó las medicinas alternativas en el POS, pero no los medicamentos, y la incluyó por una sencilla razón: cada vez más la población acude a las medicinas alternativas. En Estados Unidos hace tiempo que hay más demanda de las medicinas alternativas que de la alopatía. Esto se debe a la deshumanización de la medicina alopática dada por la dominación de los mercados farmacológicos”.

Y continúa: “A esto hay que sumar la presión de producción a la que están sometidos los médicos. En una consulta de 10, 15 minutos, ¿cómo pueden resolverle un problema al paciente?”

La mayoría de los médicos alternativos no están dentro de las medicinas prepagadas porque estas no pagan sino las tarifas del manual tarifario del ministerio, que son muy bajas considerando el tiempo que le dedica un médico alternativo a cada paciente. El doctor Hernández Cubillos lo ilustra así: “la consulta homeopática en promedio dura una hora y si el paciente necesita dos horas, dos horas y media uno se la dedica, nosotros no trabajamos contra reloj, no somos médicos taxistas, atendemos sin taxímetro. Nosotros no somos rentables para las EPS porque no podemos hacer consultas de 15, 20 minutos y si el médico no ve los cuatro pacientes que debe ver en una hora pues no lo contratan”. La salud se deshumanizó, el sistema de salud en la mayor parte del mundo y aquí es una prueba de la crisis que estamos viviendo. Esos intermediarios con fines exclusivamente financieros desaparecieron la parte humana pensando solo en términos de rentabilidad.

Este estado de cosas no hace sino poner en evidencia la vocación de servicio que deben tener hoy en día los médicos, ya sean tradicionales o alternativos. Y sin embargo, a pesar de la diferencia de enfoques y teniendo en cuenta la demanda de tratamientos alternativos, en el punto de convergencia se hace cada vez más urgente la implementación de una medicina integral, que maneje las dos perspectivas de manera armónica y no excluyente.

Al respecto dice el doctor Tomás Quiroz: “nosotros somos muy responsables con la discusión médica y somos meticulosos a la hora de suspender un medicamento alópata. Allí donde se pueda suspender, se suspende, pero hay casos en los que no. Un ejemplo: si llega un paciente hipertenso tomando medicamento no lo suspendo, pero al hipertenso que no ha tomado nunca no se los formulo. En los casos del hipotiroidismo, las convulsiones o la diabetes tampoco suspendo el medicamento, pero las dosis van disminuyendo paulatinamente y la idea es que se puedan  suspender definitivamente en algún momento”.

“Yo creo que a la medicina tradicional le hace falta la medicina alternativa, sería el complemento perfecto”, dice la doctora Yenny Parra.

Janeth Solano, especialista del Ministerio de la Protección Social, fue mucho más enfática al comentar los beneficios de la Ley de Talento Humano: “es importante para la protección de los pacientes en la medida que aclara que desde ninguna perspectiva la terapia complementaria puede ser vista como reemplazo excluyente de la medicina convencional".





                                                             

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