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4 mitos sobre los ácidos grasos omega-3

Fucsia.co

4 mitos sobre los ácidos grasos omega-3 Foto: Ingimage

Este compuesto es un nutriente esencial para el ser humano, por lo que debe incluirse en la dieta, a través de la ingesta de pescados, entre otros alimentos. Sin embargo, alrededor de su consumo se han tejido falsas creencias.

Cada año se popularizan nutrientes cuya existencia, la mayoría de los mortales de a pie, desconocemos. Uno de ellos, los ácidos grasos omega-3, un componente del que se dice que tiene numerosos beneficios para la salud. Sin embargo, qué de verdad hay en toda la mitología que rodea a estos ácidos grasos. De hecho, ¿sabemos qué son en realidad?

Los ácidos grasos omega-3 son ácidos grasos esenciales poliinsaturados, es decir, el cuerpo no los puede fabricar de la nada; deben obtenerse de la ingesta de alimentos, pero, ineludiblemente, deben incluirse en cualquier dieta para el correcto funcionamiento del organismo y para gozar de buena salud. Estos se encuentran de forma natural en los tejidos de ciertos pescados, especialmente en los azules, como las sardinas, y en determinadas fuentes vegetales, como las semillas de lino, las de calabaza, las del cáñamo o en las nueces, entre otros.

Existen seis tipo de ácidos grasos omega 3, y todos ellos comparten el ácido linolénico (LNA) como base fundamental.

El avance de las investigaciones demostró la importancia de este nutriente para la salud. Sin embargo, a medida que la ciencia progresa, también se ha encargado de desmitificar ciertas creencias sobre la repercusión que tiene el consumo masivo de los ácidos grasos omega 3, a partir de determinados suplementos dietéticos ricos en este nutriente, en el desarrollo de determinadas enfermedades.

1. No previene el cáncer. El prestigioso Journal of the American Medical Association (JAMA por sus siglas) difundió las conclusiones de una observación científica denominada Effects of Omega-3 Fatty Acids of Cancer Risk. Esta investigación a gran escala se basó en una muestra formada por más de 70.000 personas, y en el análisis de 38 otros estudios. La conclusión a la que llegaron los investigadores es que el consumo excesivo de ácido omega-3 no reduce el riesgo de contraer algún tipo de cáncer o para paliar sus efectos.

2. No potencia la memoria. La alta concentración en sangre del ácido omega-3 no beneficia la memoria, ni el conocimiento, ni la percepción. De hecho, no retrasa el deteriodo cognitivo que viene determinado por el paso de los años. Así lo revela un estudio elaborado por científicos de la Universidad de Iowa (Estados Unidos) sobre una muestra sobre 2.157 mujeres con edades comprendidas entre los 65 y los 80 años.

3. No reduce el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
Según un estudio realizado por investigadores del Hospital Univeritario de Ioannina, Grecia, a cerca de 70.000 pacientes, entre hombres y mujeres, y publicado también en el JAMA bajo el nombre de Association Between Omega-3 Fatty Acids Supplementation and Risk of Major Cardiovascular Disease Event, la ingesta de omega-3 más allá de lo estrictamente necesario, es decir, a través de suplementos dietéticos, no se asocia con un menor riesgo de fallecimiento por causa de disfunción del sistema cardiovascular, ya sea por muerte súbita, ataque cardiaco o derrame cerebral.

4. No palían la diabetes. A través de un estudio, el departamento de Ciencias de la Salud de la Universidad de McMaster (Canadá) aseguró que los suplementos de omega-3 no aportan ninguna protección adicional para disminuir los efectos de la diabetes tipo 2. Los resultados, publicados en el The New England Journal of Medicine, se obtuvieron tras casi seis años de investigación realizada sobre una muestra de 12.500 personas. Todas ella padecían esta enfermedad y habían tenido episodios de infarto de miocardio o insuficiencia cardiaca en los tres meses anteriores al inicio del estudio.

Sin embargo, la evidencia científica va sujeta al desarrollo de futuras técnicas que puedan contrastar o contrarrestar los argumentos que sostienen las investigaciones actuales. Aunque todas las investigaciones mencionadas indicaron que no existe ningún riesgo a la hora de consumir este tipo de suplementos ricos en ácidos grasos omega-3, en general, los investigadores de las mismas, en sus conclusiones finales, recomiendan consumir este tipo de productos a aquellas personas que mantienen una dieta pobre en alimentos que contengan de forma natural esta nutriente, especialmente pescado.

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