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Recetas para el guayabo Foto: Thinkstock

Levantarse luego de una noche de tragos puede ser una experiencia terrible. Hay que saber beber, cómo beber y tener en cuenta estos consejos para brindar.

Esta guía está hecha pensando en profesionales a la hora de beber. No se trata de exaltar el alcoholismo, pero lo cierto es que la proliferación de bares, restaurantes, eventos sociales y, en general, de la vida nocturna y, por supuesto, las fiestas de fin de año, hacen que el consumo de bebidas alcohólicas sea mayor que hace algunos años.

Por eso, así como hay que saber tomar los cubiertos, vestirse para determinada ocasión o estar informado para poder conversar con la gente, es importante saber beber, conocer sus propias etapas de reacción para disfrutar como bebedor social sin llegar a emborracharse y evitar al máximo esa sensación de enfermedad y cansancio que se padece al despertar de una ‘rumba brava’.

El origen del mal

La resaca o guayabo, como se le conoce en Colombia, es la respuesta del cuerpo a la ingesta de alcohol en una determinada cantidad. Cada organismo es diferente y dos o tres copas pueden generar efectos opuestos en dos personas de la misma edad, talla y sexo. Podría decirse que la única manera de evitarlo es simplemente no tomar, pero no es precisamente el consejo más realista.

Cuando se empieza a beber, inmediatamente el sistema nervioso central comienza a recibir los efectos del alcohol y despliega las funciones del hígado, corazón, riñones para poder procesarlo, pues tiene la función de eliminarlo. En ese lapso de tiempo se dilatan los vasos sanguíneos, hay una relajación de los músculos, mayor sudoración y producción de orina que inducen a una deshidratación moderada (el alcohol es diurético), pero que puede agravarse si la persona bebe de más, hasta llegar a un cuadro donde hay vómito, falta de coordinación, mareo e incluso pérdida de la conciencia. Al otro día seguramente habrá dolor de cabeza, sed intensa, debilidad muscular, náuseas (puede continuar el vómito), sensibilidad a estímulos como ruido y luz, dolor de garganta, entre otros síntomas.

“Menos es más”

Se cumple a cabalidad esta máxima que se usa para destacar la calidad de las cosas simples. En este caso, la referencia es sobre la relación costo–beneficio de algunos licores. La razón es que todas las bebidas alcohólicas se obtienen por fermentación o por destilación, aquellos que pasan por un proceso de filtración adecuada son más caros, pero más puros y menos tóxicos.

Ten por seguro que a menor precio de la bebida, peor será el efecto posterior, sobre todo, cuando son elíxires sospechosos, de bajo costo que se hacen pasar por hermanos gemelos del whisky, vodka y otros tragos
de elaboración dispendiosa. Húyele a los que tengan marca de reina, princesa o vocablos rusos; o a cocteles embotellados (sabajón, piña colada…) ya que estos deben ser frescos y prepararse en el momento de ser consumidos con licores de buena calidad, pues la mezcla con azúcar resulta aun más dificil de metabolizar.

Trucos varios
La sabiduría popular ha desarrollado varios trucos o formas para evitar los efectos del guayabo, sin embargo, son pocos los que tienen algún argumento científico. La mayoría están asociados con alimentos o bebidas, e incluso hay quienes aseguran que un poco más de alcohol al día siguiente mejora las cosas, pero en realidad lo que hace es que el cuerpo tenga que reiniciar el proceso de eliminación que inició. Las sopas, o caldos sustanciosos son buenos porque son líquidos y su contenido de sal ayuda contra la deshidratación.

Los jugos de frutas dulces, los helados a base de agua, las bebidas hidratantes son recomendables para sobrevivir al día siguiente.
Para el dolor de cabeza es conveniente tomar ibuprofeno y colocar algunas compresas de agua fría para relajarse un poco.

“La tengo viva”

Para enfrentar el guayabo:
Trata de tener suficientes horas de sueño. Evita beber si al otro día debes madrugar o tomar un avión. Nada peor que pasar un guayabo ‘en las nubes’.
Toma muchos líquidos durante el día. Algunos recomiendan una cerveza fría. Parece que funciona, pero no está demostrado.
Si puedes, al llegar de la fiesta, date una ducha con agua tibia antes de acostarte.
Come aunque no tengas hambre. Es posible que el guayabo te dé sensación de ‘no hambre’, pero es aconsejable tomar un comida completa al día siguiente.
Si presentas vómito o diarrea persistentes consulta al médico de inmediato.
Al fumar, el cigarrillo incrementas síntomas como el dolor de cabeza; trata de reducir las cantidades.
En caso de quedar a cargo de alguien muy ebrio, casi inconsciente, abrígualo muy bien y acuéstalo bocabajo y con la cabeza sobre un lado para evitar la posible aspiración de vómito.
Nada más desagradable que el ‘tufo’. Atácalo con café muy negro —que además te ayudará a reaccionar un poco— y enjuagues bucales de bicarbonato disuelto en agua.

Decálogo del buen beber
I.
No mezcles licores, es el principio de toda mala borrachera.
II. Tomea agua entre un trago y otro, evitarás la deshidratación, especialmente si estas bailando o moviéndote mucho.
III. Bebe despacio, sin afán. Disfruta lo que estás tomando.
IV. Prefiere tragos sin dulce. El alcohol se transforma en azúcar al llegar a la sangre.
V. Nunca bebas con el estómago vacío. Si vas a tomar trata de comer bien, ojalá alimentos con bastante proteína y un poco de grasa que amortigüen el efecto en el estómago.
VI. Los lácteos como el queso, son buenos para dar un poco de protección al estómago cuando vas a tomar de más.
VII. En los bares, prefiere los tragos simples de algún licor con un poco de hielo. Si es posible pídelo en la barra para asegurarte de que es de buena calidad.
VIII. En tus fiestas y reuniones, adquiere las bebidas en un almacén de confianza, revisa las etiquetas.
IX. Conoce los tragos que te hacen bien para que la pases bien. Hay gente que no tolera bebidas muy fuertes como el tequila o el aguardiente.
X. Cuando tomes, no conduzcas ni desempeñes tareas que requieran responsabilidad, puedes pasar del simple guayabo a una verdadera pesadilla.


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