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Síndrome mensual Foto: Thinkstock

Para algunas mujeres los días previos a la llegada de la menstruación son un verdadero infierno. Síntomas y soluciones de un mal necesario.

Todo suena a perfección de la naturaleza, el ciclo de ovulación de la mujer como el principio de la vida, la estructura hormonal y física que le permite concebir, desarrollar y dar a luz, etc. Sin embargo, para las que sufren del síndrome premenstrual (SPM) todo ese ‘milagro’ adquiere cara de tragedia cuando llega cierto momento de su ciclo ovulatorio.

Las razones que desencadenan el SPM siguen siendo objeto de estudio. Inicialmente,  se creía que las mujeres que evidenciaban cambios en sus comportamiento sin razón aparente eran unos seres ‘histéricos’ y debían tratarse como pacientes siquiátricos, con los años se llegó a la conclusión de que había una reacción hormonal que producía dichos síntomas y se hicieron algunas estudios para establecer las causas. Se pensaba que el SPM obedecía a un desorden hormonal, ya que muchas pacientes presentaban alteraciones en sus niveles de progesterona (la hormona que permite el embarazo) y estrógenos, sin embargo, otros grupos de pacientes con SPM presentaban niveles normales de estas sustancias, lo que hizo pensar a los investigadores que existían otros factores involucrados.

Dolores de mujer
Se reconoce como síndrome premenstrual al grupo de síntomas que se presentan entre una y dos semanas antes del periodo menstrual, pueden continuar durante el mismo, y normalmente desaparecen en la semana siguiente. Generalmente se trata de dolores asociados con inflamación, cambios drásticos en el estado de ánimo como irritabilidad y depresión, cansancio, cambios en los hábitos alimenticios, entre otros cambios en el aspecto físico. (aumento de peso, acné o manchas temporales). Se calcula que la mitad de las mujeres sufren por lo menos dos de los síntomas, la mayor parte de ellas entre los 20 y los 40 años, pero también pueden presentarse en adolescentes.

La intensidad de las incomodidades depende de muchos aspectos, desde antecedentes familiares hasta episodios de estrés que pueden agravar el problema. Algunos médicos dedicados a estudiar el tema coinciden en afirmar que estos síntomas hacen parte de un mecanismo activado por el reloj biológico para que las mujeres estén conscientes de su ciclo reproductivo, e incluso se ha demostrado que las hembras de otras especies mamíferas presentan síntomas similares durante las mismas fases de su ciclo.

Caso extremo
Dentro del SPM existe una condición extrema denominada TDPM o Trastorno Disfórico Premenstrual, que está especialmente asociado con una depresión profunda que a su vez agudiza los síntomas hasta el punto de crear incapacidades que alteran la calidad de vida de la mujer que lo padece.

Aproximadamente 5 por ciento de las que sufren SPM presentan cuadros de TDPM que pueden agravarse después del primer embarazo (depresión posparto) y en las primeras etapas de la menopausia. El TDPM preocupa a los especialistas porque puede detonar un cuadro depresivo profundo.Cuando una mujer nota que presenta síntomas agudos del síndrome premenstrual debe acudir al médico, que hará la evaluación correspondiente. Es recomendable que la mujer haga una especie de diario, o registro de síntomas apenas éstos comiencen, y llevarlo por unos dos o tres meses para establecer características y dar un diagnóstico.

Los médicos recomiendan que durante esta etapa se reduzca al mínimo el consumo de cafeína, cigarrillo y alcohol, ya que, por tratarse de sustancias que estimulan el sistema nervioso, pueden contribuir a cambios drásticos en el estado de ánimo. De igual forma, es conveniente no consumir sal para evitar la retención de líquido.

Las activas sufren menos
Puede sonar repetitivo, pero las mujeres que hacen ejercicio tienen menor incidencia de los síntomas del síndrome premenstrual. Poseen un metabolismo más ágil y menos problemas de circulación, además, sus músculos son más fuertes y se recuperan con facilidad ante cualquier contracción del útero. Por otra parte, el ejercicio estimula la producción de serotonina que genera sensación de bienestar al organismo y cuyos niveles suelen bajar a causa del síndrome premenstrual.

Chocolate para el alma
Muchas mujeres aseguran que la mejor cura para el SPM es un buen trozo de chocolate, masticado sin piedad para saciar esa angustia existencial. No se sabe a ciencia cierta cuál es la relación entre mujer–SPM–chocolate, pero, al parecer, este último tiene entre sus componentes algunos minerales como magnesio y hierro, que se reducen en el organismo durante el ciclo y, según estudios recientes, también hay presencia de estrógenos, la principal hormona femenina lo que explicaría esa sensación tan agradable que le produce el chocolate al género femenino.

Síntomas, creencias y antídotos
Anticonceptivos
En algunas pacientes, especialmente si tu problema se debe a desequilibrio en las hormonas, los anticonceptivos pueden reducir el impacto de los síntomas, pero siempre deben ser prescritos por el médico.

Antojos
Algunas mujeres pueden sentir deseos incontrolables por consumir chocolates, dulces o harinas. Lo ideal es evitar el exceso de calorías y buscar carbohidratos más sanos como pan o arroz integral, pastas con salsas livianas y aumentar el consumo de proteínas.

Ropa
Durante los días del SPM conviene utilizar prendas más sueltas y cómodas, ya que debido a la retención de líquidos puede haber hinchazón y lo que usualmente no aprieta, se puede convertir en una tortura. La creencia de las abuelas sobre no andar descalzas tiene su razón de ser, pues al tener los pies fríos, la temperatura de la sangre baja, llega al útero y lo contrae, lo que dificulta su expulsión y produce dolor.

Peso
Es normal que durante el SPM y la menstruación las mujeres aumenten dos o hasta tres kilos de peso. La retención de líquido produce hinchazón. Esto contribuye en buena parte a deteriorar el estado de ánimo.

Llanto
En el SPM bajan los niveles de serotonina, un neurotransmisor responsable de controlar las emociones que llegan al cerebro. Esto hace que las mujeres sean más vulnerables ante situaciones que habitualmente podrían manejar sin exaltarse.

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