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Protección contra el sol todo el año

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Protección contra el sol todo el año Foto: Inimage

Es imprescindible cuidarse de los efectos nocivos de la radiación solar, con el fin de evitar el envejecimiento de la piel y la aparición de melanomas. Por ello, hay que convertir en una rutina diaria el uso de bloqueadores. ¿Quieres saber cómo hacerlo?

Se tiende a creer que los bloqueadores son un producto de temporada. Sin embargo, su aplicación debe consolidarse como un acto de rutina y ponerlo en práctica a lo largo de todo el año. La piel está en constante exposición a la radiación solar y ultravioleta (UVA y UVB), ya sea en la playa, en el campo o en la ciudad. Incluso, los expertos dicen que un día de sol en Bogotá, equivale a tres en Cartagena.

Si bien es cierto que en los entornos urbanos hay menos causas que disminuyen la acción de los protectores solares, como el agua en caso de estar en un contexto de playa o piscina, resulta básico preservar la piel, más aún en las zonas sensibles del cuerpo, como rostro, escote, manchas y lunares.

“Para que un protector solar realmente funcione debe utilizarse a diario y repasarlo varias veces al día cubriendo toda la superficie expuesta”, explica Perla Furman, dermatóloga de la firma Dove. Según la especialista, el producto debe administrarse “cada dos horas”, más si la jornada se va a desarrollar al aire libre o si la persona está expuesta al agua o suda. En ese caso, debe aplicarse cada 40 minutos.

Los bloqueadores pueden adquirirse en diferentes formatos y envases, por lo que en la actualidad resulta más sencillo encontrar el que mejor se adapte al estilo de vida y al tipo de piel de cada uno. Los más comunes son los que se presentan en crema. También los hay en barra, fáciles de manejar y perfectos para retoques rápidos; en spray, ideales para la playa o la piscina, y en toallitas, para momentos puntuales.

Protectores personalizados

Al margen de las opciones, es recomendable seleccionar el protector solar con base en la tipología de piel, especialmente a determinadas edades. Así, “niños y personas con la piel seca deben optar por un bloqueador en crema; los jóvenes con la piel grasa o con acné decantarse por el formato gel, y para las zonas con folículos pilosos, usar un protector en loción”, asegura la doctora Furman. En todo caso, se elija un producto u otro, “el protector debe administrarse a partir de los 6 meses de vida, de forma generosa, garantizando que las zonas en las que se aplican queden totalmente cubiertas y con una anticipación de 30 minutos antes de exponerse al sol. Además, su índice de protección solar (SPF) debe ser de por lo menos 30 para la ciudad y de 50 durante las vacaciones”, añade.

Las zonas más expuestas, como la cara, las orejas, el escote y las manos, requieren de un bloqueador con un nivel de SPF alto (que indique 50 o más), incluso cuando el día está nublado o hace frío, como indica la especialista. Por el contrario, “para las zonas de la piel menos expuestas o cubiertas por la ropa, se puede optar por productos de un SPF de 30”, concluye.

Las firmas también han comenzado a imponer los denominados combinados. Por un lado, las cremas, generalmente faciales, que armonizan los efectos de un hidratante con un bloqueador. Por el otro, en el maquillaje. Se trata de bases, polvos o labiales que, además de su función cosmética, incorporan a su vez los beneficios de un protector solar. Sin embargo, la dermatóloga, insiste en que “generalmente, los índices de protección solar de estos combinados son bajos, lo que supone que son coadyuvantes en el cuidado de la piel, pero no remplazan el uso diario y constante del protector”.

El bloqueador debe aplicarse con el rostro limpio una vez la crema hidratante se haya absorbido y antes de poner en marcha la rutina del maquillaje. En el caso de los labios, la regla impone usar también un bloqueador.

En lo referente a la composición, “los bloqueadores deben tener factores de protección de tipo físico y químico. Los físicos son sustancias que reflejan la radiación solar para que esta no penetre y dañe la piel, como el dióxido de titanio y el oxido de zinc. Los factores químicos son sustancias que absorben la radiación solar y la convierten en una energía no nociva para la piel, como el calor. Las benzofenonas, avobenzonas, cinamatos y salicilatos, son algunas de ellas”, aclara la doctora Furman.

Los médicos, últimos en la cadena de prevención

Existen posiciones enfrentadas acerca de la importancia de usar protectores solares, si bien la mayoría coincide en afirmar que emplear bloqueador es la mejor actitud posible para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y la aparición de melanomas.

Un estudio elaborado recientemente por la Facultad de Medicina de la Universidad Wake Forest (Estados Unidos) reveló que los médicos rara vez recomiendan a sus pacientes el uso de protectores solares, aún cuando estos tienen en su historial antecedentes de cáncer de piel. La investigación, con datos recogidos desde 1989 hasta 2010, desveló que en un total de 18.000 millones de visitas de pacientes registradas en centros médicos estadounidenses, solo el 0,07 de los facultativos mencionó en algún momento los bloqueadores como forma de protección frente a los melanomas. “Los datos recogidos son preocupantes. Hasta el 80 por ciento de los daños causados por el sol se producen antes de los 21 años, y las quemaduras solares producidas antes de esa edad aumentan en gran medida el riesgo de un futuro melanoma”, aseguró la doctora Kristie Akamine, quien dirigió el estudio y para quien los médicos deberían tener una función preventiva en esta temática en cuestión en beneficio de sus pacientes.

En la otra cara de la moneda está el estudio realizado por la Universidad de Ciencia y Tecnología de Missouri (EE.UU.). Este concluyó que el empleo de determinados protectores solares elaborados con óxido de zinc puede acelerar la aparición de cáncer de piel. La investigación, llevada a cabo por el Dr. Yinfa Ma, está aún en su fase inicial de desarrollo y aún son necesarias más investigaciones al respecto, como el propio investigador aseguró. De ahí que, en palabras del propio Yinfa Ma, “administrarse bloqueador es mejor que no protegerse de ninguna manera.”

La doctora Furman mantiene que el óxido de zinc es una pantalla física que cumple la función de reflejar la radiación que llega a la piel impidiendo que esta penetre y produzca daños y quemaduras, es decir, tiene un amplio espectro de protección frente al sol. De hecho, “se ha usado ampliamente y no se han documentado todavía aumentos en la incidencia del cáncer de piel por su uso, mientras que la no adecuada protección solar, si ha demostrado ser un causante de la aparición del cáncer de piel”, concluye.

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