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VIH una mirada femenina

Revista Fucsia

VIH una mirada femenina En el caso de las mujeres infectadas con el VIH, la mayoría se encontró con un diagnóstico tardío.(Foto: Thinkstock)

En los últimos años ha aumentado notablemente el número de mujeres infectadas con el VIH. Un fenómeno que va mucho más allá de las estadísticas.

Cuando comenzaba a hacerse evidente la presencia del sida en el panorama mundial, por cada 10 hombres infectados con VIH había una mujer. Hoy, las cifras indican que de de cada 10 pacientes 7 son hombres y 3 son mujeres. Podría pensarse que este incremento obedece al aumento en la actividad sexual femenina, o a la proliferación de actividades como la prostitución.
 
Sin embargo, la antropóloga Elsa María Beltrán quien realizó un trabajo de campo para la tesis de su maestría concluyó que un grupo de mujeres casadas o en unión libre, con un compañero sexual estable ( para muchas primero e único)fueron infectadas con el VIH a través de su parejas. De ahí la importancia de descubrir las prácticas de riesgo que estaban detonando los índices de transmisión.

¿Amor del bueno?

Uno de los primeros aspectos que apareció durante el trabajo de campo es que las mujeres no se consideraban en estado de riesgo, para ellas se trataba de una enfermedad asociada al homosexualismo, la prostitución y la promiscuidad. Se asoma entonces lo que la investigadora cataloga como: ”Amor Romántico”, una forma de amor protector, idealizado y exclusivo, donde hay un hombre rebelde con múltiples parejas sexuales que se encuentra con una mujer que se dedica a llenarlo de atenciones y de cuidados para “hacerlo cambiar” con la intensión de hacerlo exclusivamente suyo y que no tenga la necesidad de buscar otras mujeres.

El hombre, contrario a la mujer, tiene la percepción que el sexo y las conquistas le dan mayor masculinidad, tienen una vida sexual por fuera de su matrimonio, sin protección y, aunque se vuelve una práctica aceptada socialmente por las mujeres ellas sufren mucho, pues asumen que fracasaron en su rol de esposas y compañeras. Es algo muy violento pero no conciben la posibilidad de separarse y comenzar de nuevo. “Me comprometí con este hombre y es para toda la vida”. Del uso del condón como método para prevenir enfermedades de transmisión sexual, ni hablar, el condón es considerado como una falta de respeto, algo que se usa cuando no hay un compromiso, cuando no hay amor.

Una cruda realidad
En el caso de las mujeres infectadas con el VIH, la mayoría se encontró con un diagnóstico tardío. Muchas se enteran de que lo tienen cuando se los diagnostican a su pareja o en el momento en que empiezan a tener los síntomas, es decir, que ya desarrollaron el síndrome de inmunodeficiencia adquirida: sida. Además de la enfermedad, las mujeres deben asumir la culpa, el estigma social, el miedo, el mal funcionamiento de las políticas de salud pública a la hora de aprobar tratamientos y medicinas y, sobre todo, el hecho de que no se trate la enfermad paralelamente desde un punto de vista físico y emocional.

En este punto, Elsa María explica la importancia de que los pacientes tengan un soporte no sólo en la parte clínica, sino que sus historias de vida particulares hagan parte de los tratamientos y no se ignore la relación entre el cuerpo y la mente. Y afirma que ha conocido los casos de mujeres que desarrollaron la enfermad en el momento en que recibieron el diagnóstico del VIH.

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