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2012: ¿El fin del mundo?

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2012: ¿El fin del mundo? Foto: Thinkstock

La película 2012, dirigida por el alemán Roland Emmerich y lanzada mundialmente en el año 2009, desató una cantidad de temores, suposiciones y teorías por parte de varias personas y grupos de investigadores, que a su vez han generado decenas de supuestos alrededor del tema y de los cuales aún no sabemos cuál de todos pueda llegar a ser cierto.


Según esta película, el mundo se acabará el 21 de diciembre de 2012 por una catástrofe natural similar al diluvio universal narrado en el Génesis, primer libro de la Sagrada Biblia.  Siguiendo las predicciones de la cultura Maya, la alineación del sol con el Centro Galáctico se dará este año, enviando a toda la creación al nacimiento de una nueva realidad, lo que ha sido interpretado por muchos como el fin del mundo.

Estas predicciones han tenido una connotación de destrucción para la humanidad, lo que al parecer es un concepto errado y alejado de lo que está sucediendo. Desde la perspectiva Maya, en el tiempo que precede al 21 de diciembre del 2012, la Tierra está haciendo un cambio conocido como la Ascensión, que generará una importante  transformación humana.

Desde una perspectiva astrológica, estamos en tránsito de la Edad de Piscis a la Edad de Acuario, que en palabras más comunes, significa una ventana inigualable de evolución humana, basada en los principios del compañerismo y el compartir recursos, contrario a lo que hemos venido experimentando durante mucho tiempo en los últimos milenios, en un mundo caracterizado por la competitividad, la escasez y la desigualdad en la distribución de los recursos.

En el campo científico encontramos una cantidad creciente de información que indica que nuestro sistema solar completo y quizás la galaxia entera, está en un proceso de cambio. Durante los últimos años se han descubierto importantes cambios en los planetas y en el comportamiento del cosmos. Algunas tribus nativas de México y América del Sur, creen que el Centro Galáctico emite una frecuencia, y que ésta no sólo sana el cuerpo y la mente, sino que trae la inmortalidad.

Es así que todo este tema trae relación directa con nuestro ADN, pues científicos aseguran que la frecuencia de la que hablan estas tribus no sólo se encuentra en nuestro ADN sino que además, es quien lo controla. La energía de nuestra alma y nuestro corazón organiza esta frecuencia o energía que proviene del Centro Galáctico y le ordena al ADN cómo ponerse, creando no solo nuestro cuerpo físico sino todo alrededor de nuestra existencia.

Para entenderlo mejor, el universo está entrando en una cuarta dimensión, que acelerará nuestro proceso evolutivo y generará a quienes quieren entenderlo, la consciencia de poner en orden todos los campos que rigen nuestra vida como seres humanos. Es así, que todo lo que deseemos con el corazón y la mente se hará realidad más rápido de lo que pensamos, por lo que debemos tener cuidado al ordenar al universo la realización de nuestros deseos, puesto que las energías de la Tierra responden a la libre voluntad de lo humano, como lo explica la Dra. Nadia Kitson, psicóloga y angeóloga.

Es posible activar la capa ascensión de nuestro ADN, transformando nuestra mente y dando autorización para que las energías en nuestro interior cambien y se direccionen hacia un cambio evolutivo que nos ayude a liberar karmas de vidas pasadas y a acercarnos más rápidamente a la tan deseada iluminación. Nuestro ADN está reprogramándose para activar nuestra metamorfosis y activar nuestro cuerpo ligero.

Claramente, este proceso es un trabajo interior que cada ser humano deberá estar dispuesto a emprender en un camino de espiritualidad y deseo de ascensión, basado en los principios del amor por sí mismo y por los demás. Debemos entender que se está abriendo una puerta a un planeta pacífico y que es nuestra decisión entrar o quedarnos afuera.

En esta nueva dimensión todas las piezas del rompecabezas parecen unirse y es cuando empezamos a entender que todo en el universo esta relacionado, independientemente de la religión que profesemos y de las teorías científicas acerca de la creación y evolución del universo en las que más creamos. Aquí la ciencia se une con la espiritualidad y converge en un mismo objetivo basado en el cambio y transformación del universo y de los seres humanos.

Es claro entonces que todos los cambios que suceden sobre nuestro planeta en nuestro sistema solar nos afectan directamente en todos los campos de los seres humanos, así el aumento de energía que viene del centro galáctico se refleja en nosotros levantando nuestras frecuencias vibratorias y direccionándonos a otra dimensión o realidad que debemos entender para actuar de la manera más acertada y cumplir con el objetivo de estar en esta tierra.

Así pues, el mundo no se va a acabar y la humanidad no va a sucumbir en un desastre natural como lo muestra la película, es muy posible que ocurran desastres como consecuencia de la entrada del planeta en una nueva dimensión, pero no será el motivo de destrucción mundial. El calendario maya y las predicciones mal interpretadas de muchos, solo indican un cambio y una transformación por la que inevitable pasar y lo importante ahora es entender el sentido y lo que debemos hacer para entrar en armonía en esta nueva etapa que definirá el camino de nuestra existencia futura.





 
    


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