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Así se forman las primeras impresiones

Así se forman las primeras impresiones Foto: Showbit

‘Me da mala espina’, 'es de fiar' son algunas de las expresiones que arroja la gente cuando conoce por primera vez a una persona y le genera una opinión determinada, sea buena o mala. Dicen que las primeras impresiones son las que más cuentan, pero ¿qué tanto hay de cierto en esta creencia popular?

Simpatizarle a las personas desde el primer momento parece ser la clave para mantener buenas relaciones de ahí en adelante con los nuevos conocidos, de ahí la necesidad de vestirse bien para una entrevista de trabajo o cualquier reunión social. Hay quienes en afán por causar siempre una primera buena impresión, establecen como hábito no salir a la calle sin estar perfectamente arreglados.

Sin embargo, cada persona maneja estándares distintos de lo que considera características buenas o malas para una primera buena impresión; así, para una persona podría pensar que para causar una primera buena impresión, una mujer debe tener el cabello perfectamente arreglado, usar zapatos altos, las uñas pintadas, estar maquillada y llevar la ropa de moda, pero hay personas para las que la buena presentación personal está relacionada únicamente con la limpieza, por ejemplo.

La manera de hablar es otra carta de presentación que ofrecemos al conocer nuevas personas, hay quienes prefieren a los callados y discretos y hay quienes los clasifican como aburridos; hay quienes consideran el lenguaje elaborado la mejor manera de hablar y hay quienes lo consideran ridículo. No existe una fórmula para ser siempre objeto de buenas impresiones, lo cierto es que cuando se trata de juzgar rápidamente a otros, las personas son muy eficientes.

Qué ocurre en el cerebro al formar una primera impresión
La doctora Daniela Schiller es investigadora de la Universidad de Nueva York y lideró un estudio acerca del comportamiento neuronal durante los primeros encuentros interpersonales. El estudio consistió en el análisis del escaneo cerebral de 19 voluntarios que debían expresar sus primeras impresiones acerca de una serie de 20 personajes ficticios.

A los voluntarios se les mostraron las caras de hombres en una pantalla de computador, seguidas por seis frases que describían aspectos buenos y malos del personaje. Los participantes debían clasificar a las personas en una escala de uno a ocho, siendo ocho la más agradable. Schiller y su equipo analizaron las reacciones cerebrales ante las imágenes para ver qué regiones se activaban durante el ejercicio de formar primeras impresiones.

Los escáneres mostraron que las regiones involucradas en la formación de opinión son: La amígdala con forma de almendra, que está relacionada con la regulación de emociones, y la corteza cingulada posterior que es activa en la toma de decisiones financieras y evalúa los resultados de las situaciones. Esto quiere decir que aún cuando tengamos un breve encuentro con otros, las regiones cerebrales comprometidas con la evaluación y la toma de decisiones arrojan una opinión.

“Cuando conoces a una persona, puede que diga algo, o lucir de cierta manera, o comportarse de una manera determinada, pero hay muy poca información sobre lo que ocurre al formarse una opinión, pero es casi instantáneo y no lo puedes evitar”, afirmó para medios de comunicación Schiller.
Este estudio proporcionó nueva evidencia acerca de la manera como la información social se codifica en el cerebro para formar impresiones de los demás, tenemos en la mente información previa y a partir de ahí conformamos una opinión según lo que sea más importante de manera individual.

La clasificación se produce en el cerebro de acuerdo a un mecanismo neurológico y la información que describe a un sujeto como agradable o no va de acuerdo con la experiencia personal, los valores sociales, las manías, entre muchos otros factores que harán más interesante a una persona ante los ojos del espectador. “Las primeras impresiones, por lo tanto, están estrechamente relacionadas con los prejuicios, aunque estos factores puedan variar ampliamente en los sujetos”, concluyó  el estudio.


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