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Cazadores de infieles

Cazadores de infieles Foto: Thinkstock

Además de resolver toda clase de misterios, los investigadores privados también pueden conseguir las pruebas que demuestren una infidelidad. Para lograrlo combinan la audacia y la intuición. Estos son los gajes de su oficio.

Cuando se habla de investigadores o detectives, la imagen evoca de inmediato una oficina con poca luz y un escritorio en donde un sujeto con gabardina, sombrero y gafas oscuras fuma mientras habla por teléfono. Es un estereotipo creado por el cine y los libros, que han encontrado en esta profesión una fuente permanente de historias apasionantes y, lo que es mejor, reales. Lejos del personaje del detective de Hollywood, existen personas dedicadas a este oficio y lo asumen como algo cotidiano. Algunos trabajan para el Estado, pero otros lo hacen de manera privada. Se dedican a descubrir toda clase de delitos, fraudes, etc. Y, desde hace algún tiempo, infidelidades.

La primera vez
“Yo prefiero llamarlo seguimiento de comportamientos o conducta, pues uno no puede afirmar que alguien es infiel hasta que reúne las pruebas”, dice Germán Vargas de la agencia ASIP (Asesoría en Seguridad e Investigación Privada). Se desempeñó durante 15 años como agente de inteligencia de la Dijin, hasta que decidió montar su empresa. Su primer caso de infidelidad le llegó por casualidad. “Me contrataron en una multinacional para investigar filtración de información y hurtos continuados. Uno de los altos ejecutivos de la compañía estaba preocupado porque había recibido comentarios sobre el comportamiento de su esposa cuando él se encontraba de viaje. Era muy ocupado y viajaba mucho. Él le preguntó a su jefe de seguridad, que era una persona de mucha confianza, qué podían hacer y él le sugirió que nos contratara para esa misión. La seguimos y, efectivamente, logramos obtener las imágenes de su esposa ingresando a un motel en compañía de un hombre. Desde entonces, es otro de los tipos de seguimiento que realizamos en la agencia. Nos contratan tanto hombres como mujeres”.

Misión secreta

Mary González es una atractiva detective y mamá que se dedica a la investigación hace 15 años. Cuando abrió su primera agencia le puso Hawai 5.0, pero se dio cuenta de que no era un nombre llamativo. Entonces se enfocó en lo que podía ofrecer y que fuera diferente a los otros detectives. Así nació la Agencia Colombiana de Mujeres Detectives. La mayoría de sus clientes pertenecen al sexo femenino. “El hecho de ser mujer es una ventaja, porque uno se puede sentar con ellas a conversar con más confianza y así obtener información más precisa para que la investigación sea exitosa. No he vivido la infidelidad en carne propia, pero sé lo que significa tener una familia. Siempre les digo que tenemos que funcionar como equipo y que cuantos más datos me den, más fácil es el trabajo. Los hombres a veces son más cerrados a la hora de hablar de esos temas”.

Aviones, trenes y automóviles
Una investigación comienza con la visita del cliente en donde se estipulan los términos en un contrato escrito, y se le da al detective toda la información del objetivo a seguir. Horario de actividades, formas de desplazamiento, zonas en la que se mueve, gente con la que se relaciona. Así los investigadores saben cómo diseñar el plan. “Usamos mucho los taxis porque nos permiten movernos con más discreción, al igual que los vehículos particulares de color gris. También es bueno tener una moto disponible. Siempre operamos varios detectives, ubicados en diferentes puntos para poder ganar tiempo, pero sólo uno es el que da las órdenes. Dependiendo de la zona, nos caracterizamos, uno no puede vestirse de saco y corbata si va a ir a un barrio pobre, la idea es pasar inadvertidos. Siempre usamos cámaras de video, pues las fotografías no son una evidencia clara de una conducta, mientras que con la cámara podemos recrear toda la secuencia y además el ambiente del momento donde se produce la evidencia.

Día, hora, si llovía, si hacia sol, si era un restaurante, un bar”, explica el detective Vargas.
La tecnología es una gran aliada para estos herederos de Sherlock Holmes que cuentan con toda clase de dispositivos, fáciles de camuflar y muy modernos. Gorras, maletines, pisacorbatas, lapiceros son sólo algunos de los escondites ideales para que una cámara haga de las suyas. Inclusive, pueden captar sonido si el detective logra acercarse lo suficiente a su objetivo, por ejemplo, en un cine, o un restaurante pequeño. Los detectives también se caracterizan por tener amigos en muchos lugares, lo que les permite en algunos casos acceder a información que usualmente sería de carácter confidencial, como cuentas de celulares, registros de hoteles, compras en agencias de viajes, etc. No sólo los contratan personas naturales, también suelen recibir llamadas de abogados que manejan procesos de divorcio y necesitan pruebas contra una de las partes, e incluso periodistas para que les colaboren siguiendo a algún personaje de la vida nacional.

Señales de infidelidad
Mary González sugiere algunos consejos para estar alerta y descubrir si tu pareja esta teniendo un affair.
  • No contestar el celular. Es porque no quiere que lo escuchen hablar. Generalmente, él o la amante hará varios intentos y el otro se sentirá incómodo.
  • Decir mentiras. “Voy a estar en una reunión de la oficina”, cuando en realidad lo vieron cenando en un restaurante con otra persona.
  • Un olor diferente. Ante el aroma del sexo opuesto, atención. Un hombre no tiene porque oler a Chanel N°5, ni una mujer a Herrera for Men.
  • La apariencia. La persona infiel, de repente, se preocupa más por la ropa, el peinado, e invierte más tiempo en su arreglo personal.
  • Las cuentas. Pon atención a los extractos de las tarjetas de crédito o débito. Observa sus gastos, si hay restaurantes, almacenes de ropa y objetos costosos como joyas o relojes.
Cuánto cuesta
El costo de una investigación privada puede variar desde los 150 mil hasta los 250 mil pesos diarios. Generalmente, el contrato se hace por una semana durante la cual los detectives siguen a la persona durante ocho horas diarias de acuerdo con su itinerario (de día, en la tarde o por la noche). Luego de las ocho horas, el detective pregunta al cliente si desea que vigile horas extra, cada hora puede costar entre 20 y 30 mil pesos extra. Los detectives calculan que de existir alguna prueba o indicio de infidelidad, pueden entregarlas al cabo de una semana en un video y con informes detallados.

Riesgos y aventuras
“He tenido dos casos que me han marcado mucho. Una vez llegó a mi oficina una mujer para que siguiéramos a su esposo. Ella argumentó que sabía que él tenía otra mujer, pero que lo que más le preocupaba era que ella y su esposo eran socios y últimamente él estaba haciendo importantes transacciones de dinero y seguramente estaban relacionadas con su nuevo romance. Hicimos el seguimiento y logramos grabarlos en un concurrido centro comercial. Luego, el esposo se dirigió con su acompañante a un apartamento ubicado en un barrio residencial.

En ese momento, me comuniqué con mi clienta para informarle que teníamos las pruebas. Me preguntó dónde estaba, pero yo no podía darle esa información. Insistió tanto en que le diera el dato, que finalmente lo hice y me prometió que no iba a hacer nada que pudiera dañar la investigación, pero, claro, por allá se apareció a enfrentar al esposo y su amante, mientras nosotros observábamos qué pasaba. Comenzó a hacerle reclamos al señor y, de repente, sacó un arma de la cartera. En ese momento tuve que intervenir para evitar que ocurriera una tragedia; yo le hablaba, pero ella no me hacía caso. Para rematar, el esposo, obviamente, no entendía ni quién era yo ni qué estaba haciendo allí. Finalmente, logré que el esposo y la amante pudieran refugiarse en la portería del condominio, reduje a la señora y conseguí que me entregara el arma. Fue una situación muy delicada"

“En otra ocasión me contactaron tres hermanos, dos hombres y una mujer, que nos contrataron para seguir al papá. Habían encontrado en el bolsillo de la camisa las fotos de dos muchachos jóvenes. Programamos la salida para un sábado, luego de que el señor saliera de su casa. Fue a tomarse un café cerca de su residencia y allí lo recogió otro hombre, tomaron una ruta hacia un punto un poco alejado de la ciudad, y finalmente llegaron a lo que parecía un bar. Ese día me acompañaban dos unidades, un detective y una detective. La detective y yo nos bajamos para ingresar al bar, pero nos pararon en la puerta: ‘Este es un bar de ambiente’, nos dijo el encargado.

Yo trabaje 15 años en la Dijin, he visto de todo y con mayor razón en este trabajo, pero hasta ese día yo no tenía la menor idea de lo que significaba un ‘bar de ambiente’. En esos momentos uno se prueba a sí mismo, hay que pensar rápido, lo primero que se me ocurrió fue decirle al tipo, ‘Miré, allá adentro está mi hermano y ésta que viene conmigo es su novia. Se van a casar la semana entrante y ella necesita confirmar sus sospechas. Le prometo que sólo entramos, vemos y nos vamos; y también le prometo que no habrá problemas porque se trata de mi hermano”. Finalmente, el hombre accedió, pero con la condición de que la detective no entrara porque era un lugar sólo para caballeros. Así que me tocó entrar con el otro detective, que se hizo pasar por el hermano de la novia engañada. Entramos, logramos captar las imágenes necesarias y, efectivamente, al señor le gustaban los hombres. Sus hijos no lo podían creer, especialmente los muchachos”.    (Germán Vargas, investigador privado)

Historias que dejan huella
Mary González siempre recuerda dos historias que la han hecho sentir el lado humano y riesgoso de su oficio.
“Me conmovió mucho el caso de un hombre muy atractivo, ejecutivo, bien educado. Me llamó de otra ciudad, porque su esposa venía a Bogotá para que le practicaran una cirugía estética y él sospechaba que se iba a encontrar con alguien acá. La seguí dos días antes de la cirugía y permanecía todo el tiempo con el mismo sujeto. Nos dimos cuenta de que era un muchachito de unos 20 años y que trabajaba como vigilante. Me impactó mucho. Uno no tiene derecho a juzgar a nadie, y ningún trabajo es deshonra, pero para que esa mujer se fuera con un vigilante… debe haber un problema de fondo en ese matrimonio. El señor me preguntó quién era y le tuve que decir la verdad por teléfono. Sentí como se le cortaba la voz mientras me decía: ‘Sí, Mary, sí era el que yo creía, hablamos después’. Luego, tuvo la oportunidad de ver el video y fue muy doloroso para él. Yo nunca me entrometo en la vida de mis clientes, pero lo llamé al otro día para ver como seguía."

“A veces los clientes no dicen toda la verdad y uno termina descubriendo cosas que van más allá de una infidelidad. Hace un tiempo nos contrataron para seguir a un hombre de muy alta posición, por infidelidad. Lo seguimos y descubrimos que no tenía amante, sino que contrataba prostitutas. Luego lo seguimos hasta un concesionario de vehículos donde se reunía con unos traficantes de armas. En esos casos, nosotros somos auxiliares de la justicia y nos corresponde informar a la autoridad competente sobre lo que está pasando. A la esposa le dio mucho susto, no sabía con quién estaba casada”. (Mary González, Investigadora privada)

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