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Cómo romper con quien rompió contigo: tácticas de despedida

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Cómo romper con quien rompió contigo: tácticas de despedida Foto: Thinkstock

Sabes que se ha ido...pero crees que en algún momento volverá. Sigues apegada a los recuerdos color de rosa y aún te niegas a creer que haya podido ser tan idiota como para irse de tu lado. La realidad es que, por más que duela, él te dejó y debes superarlo: es hora de romper con el ciclo. El problema es... ¿cómo hacerlo?

Es un vicio que tardarás en quitarte de encima: buscarás las maneras de seguir en contacto con tu ex pareja, el fantasma del Facebook y el MSN te perseguirán y se convertirán en una tortura para ti; aún  no te atreves de borrarlo de tu lista de contactos del celular, y lo peor, es que acostada en tu cama y mirando hacia el techo, te quedas  pensando en lo que hizo y dejó de hacer.

Es normal: tus amigas, tu familia, tus compañeros de trabajo, el perro de la cuadra, tus pretendientes (ahora muy dispuestos a “consolarte”) y hasta el panadero serán tu muro de los lamentos y psicólogos de turno. Pero después de un tiempo prudente, es momento de que cortes el cordón umbilical con ese ser que te dijo “Adiós y que te vaya bien”. Es tiempo de hacerle caso y ponerte a la tarea de dejarlo ir de una buena vez.

Pasos para el olvido definitivo

1.    Sin rastro de su silueta:Elimina las pruebas físicas de su existencia. Fotos impresas y virtuales, cartas, regalos, discos, ropa y objetos significativos de la relación. No dejes a la vista todo aquello que te haga recordarlo, aunque, inevitablemente, cruzarte con un poste te hará pensar en él. Pero entre menos obstáculos tengas en tu cuarto, billetera y computador, mejor.

2.    Fin de la película: No te mientas ni alimentes tu corazón con falsas esperanzas. Todo es culpa de las películas que nos hacen creer que al final, él siempre vuelve. Nunca esperes una llamada, una visita sorpresa o una reconciliación con un preámbulo de arrepentimiento. Si no te haces a la idea de que tu ex es tu ex, siempre estarás a la expectativa de su regreso, y esa idea martiriza, deprime, angustia y crea falsas fantasías. Los pies en la tierra y el corazón de acero.

3.    No me hablen de él: Que tus amigos y familiares de tu ex pareja no se conviertan en el teléfono roto o los portadores de noticias sobre las últimas novedades de quien, seguramente, ya ha seguido con su vida. Tú tienes la tuya propia, así que, ¿qué te interesa lo que pase conla de él? ¿Acaso tu ex  se preocupa por la tuya con la misma vehemencia con la que tu lo haces? Un saludo esporádico (y diplomáticamente torturador) por MSN, como un  “¿qué tal todo?”, no implica que quiera volver contigo o que seas el centro de su vida: si así fuera, nunca se hubiera ido o no pasaría más de una semana antes de volver a tus brazos. Pídele a la gente cercana a ti y a él que no te  hablen del tema, de lo que hace o deja de  hacer.

4.    No esperes a “la otra”: No sabes qué es peor: que te haya cambiado por otro prospecto más “voluminoso” y con más curvas, que salga con cuánta amiguita disponible se le cruza o que no tenga nadie y ni con eso, haya regresado a ti. Para muchas, la bofetada final y definitiva es cuando lo ven en brazos de otra mujer, pero así como puede que suceda, puede que no y  te quedes esperando, y, por supuesto, creando falsas ilusiones. No hay necesidad de que exista otra en su vida para que lo olvides, porque la cruda realidad es que él ya te olvidó, y eso es suficiente como para cerrar el capítulo.

5.    Toda una dama: ¿Para qué gastar tiempo, saliva y legua hablando mal de él, contándole a medio mundo sobre sus “atroces” actos de desamor y deseándole la muerte? Serenidad y dignidad ante todo. Descarga tu ira, pero no a través de las palabras venenosas: eso hará que el perdón sea cada vez más lento, y, por lo tanto, el olvido.

6.    ¿Cómo saco la rabia?:
Sin el poder de despotricar sobre tu ex a diestra y siniestra, deja que tu fluidez verbal salga divertida e inteligentemente. El duelo debes pasarlo, las frases hirientes van a surgir de vez en cuando, y todos los adjetivos de odio irán directo a la pobre mamá del susodicho, pero no dejes que se convierta en un hábito y en una etapa que dure meses. Como dice la escritora Josefina Barrón: “no te encariñes con tu tristeza”.

7.    Un clavo... ¡trae más clavos!: Sal y diviértete con cuanto hombre agradable (y disponible) desfile por tus narices. Que te lo quieras sacar de la cabeza no implica que te saques al resto del género. Deja que una nueva ilusión llegue a ti, no como venganza, sino como un acto de reconciliación contigo misma y con el amor. Date la oportunidad (solo si se presenta, no lo fuerces) de pensar en alguien más, de entregarte libremente o por lo menos, al placer de pasarla bien con otro hombre: eso no te convierte en una mujer fácil ni en una libertina.






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