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Cómo sobrevivir financieramente durante el desempleo

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Cómo sobrevivir financieramente durante el desempleo Que endeudarte sea tu última opción. Economiza con tus gastos personales y ahorra para transportarte. (Foto: Thinkstock)

Tus últimas monedas serán un tesoro sagrado si la agobiante época de desempleo te toma por sorpresa. La meta final es conseguir trabajo lo más rápido posible o comenzar a generar entradas propias a través de una microempresa o inversiones. Pero, ¿qué hacer mientras tanto? Pasos para que no andes sin un peso en el bolsillo.

No te dejes llevar del mal humor, del desespero y del estrés en épocas de austeridad: serán tus principales enemigos al momento de ordenar tu cabeza financieramente. Ya sea que estés terminando tu época de estudiante o pases por un traspié en tu vida laboral, estar desempleado requiere obligatoriamente de un ahorro previo: si acabas de graduarte, afortunadamente tus obligaciones son mínimas y debes empezar a ahorrar dos meses antes,  por lo menos, de tu mesada semanal o de los “sobres cargados" con los que fuiste premiada en tu grado.

Si la devengar un sueldo ya hace parte de tu vida, eres consciente de que es necesario dejar congeladas las últimas entradas monetarias que te lleguen: sueldo y liquidación, por mínimas que sean. Incluso el cochinito con apenas uno que otro billete, sirve al momento de estirar la plata.

1.    ¿En qué invertir lo que alcanzaste ahorrar?: Además de lo básico, es fundamental que tengas un fondo para movilizarte durante la etapa de búsqueda de empleo. Hojas de vida, trasportes e incluso ropa presentable son inversiones necesarias cuando de tocar puertas se trata. Tu liquidación o tus pesos ahorrados deben ser gastados con papel y calculadora en mano. Planilla un presupuesto semanal que apenas abarque transporte. Evita las salidas de entretenimiento costosas o los gustos culposos. Ya que vas a pasar la mayor parte del día en casa, no utilices ese dinero a menos que sea estrictamente necesario. Arma un plan de gastos y de seguro te cuadrarás rápidamente.

2.    Seguro de empleo: Gestionar este tipo de planes con el banco en el que tienes tu cuenta de ahorros es muy sencillo, incluso si ganabas el salario mínimo: algunas entidades cobijan a sus clientes desde este monto. El subsidio por desempleo o el seguro de paro cubre hasta máximo seis meses y debes realizar el procedimiento a un mes de tu retiro, como fecha tope. En la entidad bancaria a la que estés vinculada te brindan condiciones y restricciones dependiendo de las políticas del banco.

3.     ¿Y mis necesidades básicas?:
Cuando hemos estado acostumbradas a costearnos todo, las necesidades se hacen mayores y más difíciles de cubri, así que sé cautelosa al momento de tasar, por ejemplo, tus implementos de aseo,  maquillaje, snacks y actividades de ocio, como es el caso del gimnasio. Gestiona algún tipo de membresía o de descuento especial, o dadas las circunstancias, opta por el ejercicio en casa.

4.    Actúa ya e invierte:
No des tiempo de espera al momento de buscar trabajo, a  menos que tus ahorros sean bastante generosos y tengas lo suficiente como para retozar en tu cama unos cuantos meses. Aún así, deja siempre un fondo de apoyo, invierte en un negocio o presta dinero con cobro de intereses. Si tu cuerpo y cabeza te piden unos días para despejarte, date el tiempo que necesites, pero no despilfarres como si estuvieras de vacaciones. La idea es quitarte el estrés, no malgastar como si fueras a recuperar el dinero en cuestión de semanas. También recuerda que en ninguna hoja de vida pinta muy bien que tengas breaks de más de 6 meses.

5.    Nuevas opciones:
Si esta época de “sequedad laboral” es un buen momento para replantearte lo que quieres hacer con tu vida profesional y financiera, no le des más vueltas al asunto, pero antes pregúntate qué tan capacitada estás para enfrentar un nuevo rol dentro de otro ámbito laboral al que no estás acostumbrada; cuántas oportunidades económicas y de crecimiento personal hay actualmente en esa área,  es o no suficiente el dinero con el que cuentas para esa etapa de transición,  si tienes el apoyo logístico e intelectual para montar un negocio rápidamente y dedicarte el resto de tu vida a ello, entre otras reflexiones. En esta última, lo mejor es recurrir a asesoría con conocidos que tienen su propia micro o gran empresa.

6.    Deudas ni por las curvas: Que el desespero no te lleve a endeudarte con dinero que ni siquiera tienes a la vista. Deja pasar un tiempo prudente antes de concluir que ya no te queda ni un peso de reserva. Cuando esto suceda, endéudate con lo mínimo: no seas víctima del popular dicho: “Una vez metido el dedo, untada la mano”. En la medida de lo posible, trata de que el intermediario sea un conocido o familiar, para que no acarrees gastos extras de los intereses. Corta con las tarjetas de crédito

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