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¿Un clavo saca otro clavo?

¿Un clavo saca otro clavo? Foto: Ingimage

Remplazar al amor pasado con una persona nueva es una de las actitudes más recurrentes cuando se atraviesa por una ruptura amorosa. Sin embargo, ¿hasta qué punto resulta una actitud positiva o simplemente es una cuestión de venganza?

“Un clavo saca otro clavo” es una de las frases que más sale a colación durante el trance de sobrellevar una ruptura amorosa. Los defensores de esta actitud consideran que la forma más efectiva de afrontar las emociones negativas que arrastra el final de una relación, como la soledad y la tristeza, es reemplazar el viejo amor por uno nuevo, ya sea temporal o de forma permanente.

Un estudio, realizado por las instituciones estadounidenses Queens College y la Universidad de Illinois, avala ahora la teoría de estos últimos y asegura que aquellos que se involucran sentimentalmente con una persona al poco tiempo de poner punto final a una relación pasada, se recuperan emocionalmente más rápido del bache y son más felices que los que guardan luto.

La investigación se realizó sobre una muestra de 313 personas, hombres y mujeres de diferentes edades, unos solteros y otros emparejados. Los resultados vertidos tras el estudio de su comportamiento demostraron que la mejor forma de sanar un corazón roto es hacerlo junto a otra persona, pues consiguen una recuperación emocional más rápida y tener más autoestima y confianza en sí mismos.

Para el sicólogo clínico Felipe Castro no debe verse como una regla que pueda aplicarse a todo el mundo. Sin embargo, puede resultar una actitud positiva en ciertos casos, pues “en la medida que pensemos en alguien más, le restamos tiempo en pensar en la persona pasada. Además, supone una fuente de refuerzo emocional, una nueva ilusión que motiva a mostrar lo mejor de uno, una  fuente de apoyo emocional , socialización..."

A pesar de esta afirmación, el sicólogo considera que, en términos generales, “no es sano empezar una relación recién se termina otra, pues uno tiene que darse el tiempo de conocer bien a alguien antes de empezar una relación”.

También de conocerse a sí mismo. “Si la persona está pasando por síntomas depresivos, o presenta patrones de dependencia emocional, no estaría utilizando todo su raciocinio para tomar la decisión de empezar una nueva relación”.

El miedo a la soledad o la demanda excesiva de afecto provoca que muchas personas no logren estar por mucho tiempo sin pareja y empiecen una relación afectiva “a como dé lugar, teniendo problemas más adelante por, básicamente, aceptar a cualquier persona”.

La sicóloga Lynne Cooper, autora de una investigación similar en la que se estudió el comportamiento de estudiantes de la Universidad de Missouri a este respecto, mantiene una opinión similar. Según declaraciones hechas a la revista Lives Sciences, la mayoría de personas utilizan al “otro clavo” como forma de desquite, “de venganza”, no porque hayan superado la ruptura, sino “a consecuencia de esta”.

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