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La divina Providencia

Revista Fucsia

La divina Providencia Foto: Olga Lucía Sorzano

Visitar esta isla colombiana es un buen plan de descanso para las vacaciones.


Foto: Olga Lucía Sorzano
 
En la isla de Providencia no hay afanes, ni ruido, ni contaminación. Es un punto perdido en el Caribe al que se puede llegar después de un viaje de 20 minutos en avioneta desde San Andrés. No hay enormes hoteles ni edificios - por cuenta de una reglamentación que los prohíbe - solo refugios en cabañas de colores. Pero lo que menos querrás será quedarte bajo techo.

La isla tiene toda suerte de lugares desde los que se pueden contemplar el horizonte y el amanecer, además hay arrecifes, pozos, quebradas y un pico de 400 metros al que se llega en bicicleta o a pie. También, es un buen plan, recorrer el malecón y el puente de madera que pasa sobre el canal que el pirata Aury hizo en el siglo XVII.

Otra opción es bucear en el mar de siete colores que rodea la isla. Hay sitios especiales para hacerlo: The Umbrella, Snaper Sure, El Planchón, Felipe’s Place, The Hole y Blue Hole.

Todos estos servicios son prestados por los habitantes de la isla, que encuentran en el turismo la mayor parte de su sustento. Son cuatro mil personas que tienen como idioma ancestral el inglés. Todos ellos están listos para hacerte pasar las mejores vacaciones.

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