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Las cosas que NO deberías hacer recién te emparejas

Las cosas que NO deberías hacer recién te emparejas Foto: Thinkstock

Si acabas de comenzar una relación y la idea es que perdure, encuentra aquí un listado con las cosas que jamás deberías hacer para que tu hombre se quede a tu lado.


Sabemos que estás ilusionada, que esa cara de ponqué te acompaña 24 horas al día. Nuestra intención no es la de acabar con esas mariposas en tu estómago pero quizás, el hombre con el que estás saliendo, se convierta en uno más. Sí, como lo acabas de oír… tan solo otro más y tal vez en un par de meses de preguntes: ¿y yo en qué estaba pensando?

Muchas mujeres amamos demasiado y cuando las cosas no salen como las planeamos, por ende, sufrimos cantidades. Si lo que quieres es amar y construir una relación estable, duradera y no morir en el intento, Te presentamos un listado con sugerencias sobre lo que NO deberías hacer recién Cupido toca a tu puerta:

No te instales
El popular “Mi casa es tu casa”, es simplemente una forma de hacerte sentir cómoda, bien recibida, pero por favor, no te lo tomes tan en serio. Entendemos que quieras tener un desodorante, un desmaquillador de ojos, tu crema humectante favorita, un cepillo de dientes, tu pijama y una bata, pero al comienzo es suficiente con tu presencia en su cama en las mañanas (o nada más en las noches). Deja que sea él quien dé esa gran paso y te proponga traer tus cositas. Pero, ¡ojo! No contrates al señor de mudanzas el primer día.

No metas a toda su familia en facebook, twitter, etc…
Bajo ningún motivo seas como aquellas mujeres intensas que llevan saliendo con alguien por pocas semanas y tan pronto tienen la oportunidad de oro de conocer a la familia del hombre (y esto porque él lo propuso, NO tú) le pidas sus perfiles de facebook o que te metas a la página de tu novio, encuentres a toda su familia y mandes la invitación colectiva. Por favor, no lo hagas. Espera a que sean ellos los que den el aval o que tengan la suficiente confianza para hacerlo.

No le sueltes la cuerda. Domestícalo
Cuando a un cachorro le enseñas a hacer sus necesidades en un lugar específico es probable que lo siga haciendo en el mismo sitio por siempre. La costumbre lo hará irse encariñando con ese espacio que, con su huella fragante, instintivamente delimita, hasta que nos sea imposible cambiarle la ruta y la rutina, las reglas. Igual que con el perro, el hombre es un animal de costumbres, que se comporta según las indicaciones de su amo(a). Mantenlo a raya y lograrás que “no cague donde no debe”…. el perro, por supuesto. Desde el comienzo corrígelo, pon las cartas sobre la mesa y hazte valer. Si esperas a que el tiempo pase, pondrías en riesgo tu integridad física y emocional.

No camines desnuda
La regla del ‘tire y afloje’ funciona perfectamente para explicarte que así tengas un cuerpo espectacular y te veas mejor sin ropa que con ella puesta, no muestres todo al mismo tiempo. Si lo haces lo que lograrás es que él se acostumbre a verte sin ropa siempre, que ya no sería una novedad.

No huelas a santidad
No pretendas convertirte en Sor Teresa de Calcuta, a los hombres no les gusta las mujeres tan santas. La idea es lograr un balance, sé consecuente y considerada. Por ejemplo, si él te quiere hacer un regalo, tu le dices que no lo haga, él insiste, igual tú, le dices que no se moleste que no lo quieres, así te estés muriendo de las ganas porque te dé ese regalo, finalmente, después de tanto insistir, él decide no dártelo y ahí comienza el problema: lo estás mal acostumbrando. Y de paso: estarás malográndonos el mercado a las demás, que sí queremos que nos llenen de regalos.

No le cuentes tus secretos
Los secretos, secretitos o “secretotes”, son tuyos. Él no es un amigo: es tu pareja o futura pareja. Los secretos están para ser guardados. Aprende a ser reservada y no vayas contándole tus confidencias al primero que aparece.

Esa pijama
Está bien que entres en confianza y lo hagas parte de tu diario vivir, pero no es para tanto. Esa pijama de niña de 10 años con esas babuchas de piolín no son para esta época. Es tiempo de que te compres un par de pijamas sexys. Momento para seducir, no para bostezar.

No le pidas dinero
Pedirle dinero a un hombre que no es tu marido es casi tan de mal gusto como tener 40 años y seguir viviendo en la casa de los papás.  Empeña algo, busca un trabajo extra, habla con tu familia, pero nunca le pidas dinero a él, menos cuando recién se están enamorando. Ya tendrás tiempo de derretir su tarjeta de crédito cuando seas su mujer o pareja estable.

No lo andes llamando por estupideces

Ni lo llenes de carticas de amor ni mensajes ultra-románticos. Como se dice en el argot popular, eso empalaga. Acuérdate de que él tendrá que sentir que te seduce siempre y que nunca ha terminado de hacerlo.

No le digas a todo el mundo que estás de novia

Es como estar recién embarazada y callarse la boca por si sufres una pérdida antes de los tres meses, cosa que es muy natural y común.

No le prohíbas cosas

Métete en la cabeza que NO eres su madre. Si lo haces, él querrá hacer justamente lo contrario. Recuerda el refrán que reza: ‘Déjalo ir. Si es tuyo, volverá’ Y si no lo es, pues llora.

No le cosas los botones de las camisas
A las mujeres les gusta creerse las mamás o empleadas de los novios. Al comienzo no lo hagas, espera que seas su esposa o que lleven un tiempo prudencial para consentirlo en este sentido. No le ordenes su clóset, ni sus discos, ni sus libros ni su refrigeradora, menos aún su vida.

No te hagas enemiga de su ex mujer
Eso ni ahora ni nunca. Simplemente cierra la boca cundo él te hable pestes de la otra. Una dama como tú nunca hablará mal de otra mujer, menos aún de la madre de sus hijos. Deja eso para comentarlo con tus amigas.

Y para terminar, recuerda que ser una persona que tiene sentido del humor y no toma las cosas tan a pecho o tan seriamente, es tal vez, la clave del éxito en las relaciones. Conviértete en una mujer relajada e independiente, y con ‘independiente’ nos referimos a la mujer que está bien con o sin ellos. Lo último se convierte en una elección.





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