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¿Por qué en Halloween las mujeres se visten de 'putas'?

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¿Por qué en Halloween las mujeres se visten de 'putas'? Foto: Ingimage

La Noche de Brujas, como también se conoce esta festividad exportada por Estados Unidos, es el momento del año que eligen muchas mujeres para liberarse y vestirse como quieren, algo que se niegan a lo largo del año.

**Por Julia Alegre

Me proclamo una entusiasta de las fiestas de disfraces. Mis años de parrandera me han permitido ser testigo de cuan vasta es la capacidad creativa de las personas en estas citas a la hora de concebir una nueva identidad a través del ropaje y la caracterización.

Halloween es sin duda el mejor estandarte de este tipo de celebraciones. La suma de mis noches de brujas experimentadas a lo largo de los años me han valido para ver personas, aunque en su mayoría hombres, camufladas como paquetes de cigarrillos, botellas de Jack Daniel’s e incluso plátanos, duplicando en tamaño a los objetos originales que emulaban. También vacas muy humanas que hablaban, caminaban sobre sus dos patas traseras y ahogaban sus penas en alcohol como si la vida les fuera en ello, o personajes extraídos del séptimo arte y devueltos a la vida por los devotos seguidores de sus películas.

Mucha creatividad que contrasta con las faldas cortas, la escasez de ropa, medias de malla y tacones de vértigo que se endosan muchas mujeres a modo de disfraz para disfrutar de esta cita exportada de los gringos.

Las brujas ya no salen a la calle en Halloween, al menos que lleven el calificativo ‘sexy’ detrás, entonces sí: bruja sexy, vampiresa sexy, reina sexy, enfermera sexy, pirata sexy, gata sexy, caperucita sexy...

Tampoco es que haya muchas más opciones. Las empresas encargadas de fabricar disfraces explotan al máximo esta hipersexualización de la mujer -e hipocresía de la que las propias mujeres hacen gala-, reduciendo las posibilidades de vestir de otra cosa que no lleve endosado el calificativo ‘sexy’.



Y hablo de hipocresía porque, mientras que a lo largo de los 365 días del año se reprende con dureza a las mujeres que visten como les da la gana, mostrando sus atributos sin reparar en las miradas lascivas de los hombres y las envidiosas de sus homólogas, una vez al año nos damos la licencia de liberarnos de los tabúes y mostrar todo lo que no nos atrevemos a mostrar en el día a día. Lee el post 'Menos tabús y más sexo'

Parece que la liberación femenina ha servido para dos cosas. Primero, para que la mujer se sienta cómoda una vez al año vistiéndose de ‘puta’ y segundo para que no le importe que el resto la catalogue como tal. Pero sólo una vez al año, no vaya a ser que nos liberemos demasiado, ¿no?

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Acerca del blog:

El síndrome de la mujer pensante
Ni somos el sexo débil, ni se nos ha forjado para dejar el cerebro en casa, privado de toda actividad. Vivimos en una época de transformación, de inmediatez, de información y de libertad. Es el momento de hacer alarde de todas las posibilidades que se nos brindan; de apostar por una sociedad que no invalide la crítica constructiva proveniente de una mujer por tratar temas susceptibles y duros que, indudablemente, la repercuten. Este es el espacio para la ironía, el análisis, la contestación, la liberación... El todo y el nada.



Julia Alegre es una periodista española especializada en Cooperación Internacional y Acción Humanitaria. Actualmente desarrolla su trabajo como redactora en Publicaciones Semana.
JAlegreB@semana.com

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