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Le gusto a mi jefe y no es mutuo

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Le gusto a mi jefe y no es mutuo Foto: Showbit

Lo descubres mirándote fijamente, siempre busca estar cerca de ti, se ríe de cualquier broma tonta que haces, te defiende a capa y espada ante los demás compañeros de trabajo; todos esos pueden ser indicios de que le gustas a tu jefe, ¿qué hacer si no estás interesada en él?

Mucho se ha hablado del acoso sexual en el trabajo, es el caso de individuos que, aprovechando su posición empresarial o social, hacen propuestas indecorosas a personas que por lo general están en posiciones más bajas.  Esta es una situación que penosamente sigue presentándose con mucha frecuencia en los distintos ámbitos laborales, sólo de vez en cuando sale a la luz pública debido a las acusaciones que les hacen a los famosos.

Aunque aún no se ha dicho la última palabra acerca del acoso sexual, debido a la multiplicidad de actitudes que podrían ser consideradas abuso en cada individuo y a la legislación de cada país. A grandes rasgos, el acoso sexual ocurre típicamente en el lugar de trabajo o en lugares donde el rechazo por parte de la víctima puede tener consecuencias negativas; el acoso es entendido como tal cuando el comportamiento del acosador resulta incómodo para la víctima.

Sin embargo, también existe el caso de personas que se enamoran en la oficina; es una situación muy común, tomando en cuenta que es el lugar donde las personas pasan las 8 horas más productivas del día, o incluso más. Igual que ocurría en el colegio y en la universidad, las personas terminan gustándose unas a otras en el área de trabajo.

Mucho antes del acoso
El amor en el trabajo es un tabú bien conocido y en muchas empresas está seriamente reglamentada la prohibición para que los compañeros de trabajo no excedan la amistad de ninguna manera. Aún así, en muchas ocasiones es inevitable desatar un gusto por algún compañero, sin importar la situación sentimental que se tenga en el momento.

Cuando se trata de un sentimiento mutuo no hay problema, más allá de las prohibiciones y términos normativos particulares de la organización; pero cuando se trata de un amor no correspondido el asunto se complica, mucho más si el sujeto en cuestión es el jefe.

No quiere decir que estando implicado un superior, se trate de un caso de abuso sexual, como se mencionó anteriormente, sólo el comportamiento inapropiado puede catalogarse como abuso; este es el caso de una situación distinta, en la que un jefe se enamora de su subalterna sin tener la menor intención de intimidarla, discriminarla, o abusar de ella sexual o psicológicamente, como típicamente ocurre en el caso del acoso sexual. Se trata de una atracción que proviene del relacionamiento diario y se desarrolla de manera natural.

Aunque no lo ha dicho, tú lo sabes

No importa si es tu jefe o no, las mujeres suelen leer con facilidad el lenguaje corporal y notar rápidamente cuando le gustan a un hombre.

Si el tipo no te gusta, no trates de sacarle una confesión, lo único que lograrás será ponerlo en una situación incómoda que puede resultar negativa para ti porque él puede sentirse amenazado.

Qué hacer si te confiesa su amor

No pongas mucho empeño en gritar a los cuatro vientos lo que ha pasado: aunque no está de más confiarle el acontecimiento a algún compañero de tu entera confianza, no es muy inteligente poner de sobre aviso a toda la oficina para que empiecen a convertirte en un tema de pacillo.

No tomes ventaja de la situación: que tu jefe se sienta atraído hacia ti es un arma de doble filo porque tus compañeros pueden comenzar a notar favoritismos que pueden desembocar en un ambiente laboral muy complicado.

No te pongas a la defensiva: se trató simplemente de una confesión de amor, el hombre no está tratando de sobrepasarte contigo ni de tomar ventaja de su situación de superioridad,  simplemente expresó lo que sentía  y no debes sobredimensionar ese acontecimiento.

Mantén una actitud cordial:
dale a entender con tu actitud y con el lenguaje que usas que la relación que deben mantener es estrictamente laboral en el marco de la cordialidad. Demuéstrale que pueden seguir teniendo una relación normal sin que el acontecimiento se convierta en un obstáculo o una fuente de incomodidad.

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