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Sin trabajo por feo

Fucsia.co

Sin trabajo por feo Foto: Ingimage

Quienes no entran dentro de los cánones sociales de belleza tienen más barreras a la hora de encontrar trabajo. Esta tendencia, bautizada como 'lookism' es impuesta por algunas empresas en la selección de personal.

El lookism (también conocido como aspectismo en su dudosa traducción al español) es la tendencia que impera en algunas empresas de contratar a personal con base en sus cualidades físicas, y no motivado por sus logros académicos y profesionales.

La dictadura de la belleza es un tema de plena actualidad. Da igual donde posemos los ojos o por donde caminemos, que la industria de la moda, la publicidad o la televisión, entre otras, se encargan en conjunción de bombardearnos sobre cómo deberíamos ser, vestir, y, por qué no, cómo deberíamos querer ser. Todo ello haciendo uso de su arsenal pesado: enormes pancartas publicitarias que muestran esbeltos cuerpos; programas en el que solo se pueden apreciar presentadores con rostros perfectos; películas en los que los bellos actores se suceden en cada fotograma.

(Lee: '¿Se le acaba el trabajo a las modelos delgadas?').

Pues bien, ahora resulta que las empresas también han adoptado esta práctica en sus procesos de selección de personal. Esto es, poner por encima el aspecto físico de sus potenciales trabajadores antes que el resto de sus aptitudes, del mismo modo que las revistas, la moda, la televisión prefieren difundir el estereotipo de personas perfectas a través de sus plataformas de difusión.  

Discriminación a la obesidad

Según Andrés Martínez, jefe de Recursos Humanos de una importante empresa internacional de servicios, "determinados puestos requieren personas con habilidad social, cualidad que implica crear empatía, es decir, que se tenga una mejor percepción de nosotros, donde los rasgos físicos tienen un papel fundamental. Por ejemplo, una persona que tenga un rostro más simétrico, tiene más oportunidad de colocar un producto. No es un criterio de desempeño, pero si abre posibilidades en el trabajo en una sociedad que demanda belleza". 

Un estudio publicado en la revista International Journal of Obesity, realizado en conjunto por investigadores de la Universidad de Manchester (Reino Unido) y la Universidad de Monash (Australia) reveló que las mujeres obesas sufren una férrea discriminación laboral a la hora de optar a un trabajo debido a su peso. Para ello, se tomó una muestra de hojas de vida que contenían las fotografías de las posibles candidatas a diversas ofertas de trabajo. Entonces, se mostraron estos documentos a  los responsables de contratación de las empresas, que debían clasificarlos según su aptitud.

“Usamos fotografías de mujeres antes y después de someterse a cirugía bariátrica, y las clasificaciones fueron distintas en función de si la HV contenía una foto de una mujer obesa (índice de masa corporal o IMC 38-41) o una foto de la misma mujer con un peso dentro del rango considerado normal (IMC 22-24). Tras el experimento, encontramos una fuerte discriminación por obesidad en todos los criterios de selección laboral, como sueldo inicial, potencial de liderazgo y probabilidad de seleccionar a una candidata obesa para el empleo”, asegura el doctor Kerry O’Brien, responsable de la investigación.

La teoría ha provocado que en la práctica y en la vida real, muchas personas opten por no incluir ningún tipo referencia visual de su persona en las Hojas de Vida, como única forma de evitar que la primera selección se base únicamente en cuestiones puramente estéticas.

En Estados Unidos, esta tendencia perpetuada por las empresas de contratar o despedir a sus trabajadores por su aspecto físico fuera de los cánones de belleza cobró tal magnitud que se hizo necesario promulgar una normativa del capítulo sobre discriminación laboral de la legislación laboral para sancionar a aquellas compresas que se valían de tales argumentos para echar a la calle a sus contratados.

"Legalmente, este tipo de contratación basado en la belleza no es lícito. Cada cargo requiere de ciertas caracteristicas estéticas y de belleza de la persona que va a ser contratada que otras no tienen. Si la labor no requiere de esas características, entonces sí que estaríamos hablando de discrimación, en caso contrario no", asegura el responsable.

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