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Los hombres compran y ellas se van de compras

Fucsia.co

Los hombres compran y ellas se van de compras Foto: Ingimage

¿Alguna vez te has preguntado por qué te gusta ir tanto a adquirir un nuevo producto mientras que tu pareja, hermano o padre parecen alérgicos a eso de ir a comprar? Diferentes estudios te explican el porqué de esta realidad.

El titular que inicia esta noticia no hace alusión a creativa una construcción surgida de la mente de esta periodista que suscribe. Ni más ni menos. Así han querido llamar a su último estudio los investigadores del Wharton School de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, en conjunción con los de la consultora canadiense Verde Group, para describir la lógica que define a mujer y hombres a la hora de comprar.

El estudio, realizado sobre una muestra de 1.250 personas entre 18 y 35 años, llegó a la conclusión de que mientras ellas perciben el ir de compras como una interacción social, una tendencia social, ellos  lo conciben como un proceso meramente instrumental, una misión para obtener un resultado, en este caso, adquirir lo que necesitan.

“Me encanta comprar. Me encanta comprar incluso cuando tengo un límite para hacerlo [temporal o de presupuesto]”, relataba una de las encuestadas para definir lo que le proporcionaba sicológicamente el hecho de ir de compras. Frente a ella, uno de los voluntarios masculinos sobre el que se basó el estudio: “Vamos a un establecimiento en concreto, compramos y nos vamos porque tenemos mejores cosas que hacer”. Efectivamente, la investigación dejó patente que, debido a esta necesidad de que el tiempo dedicado a las compras sea lo más reducido posible, ellos valoran ciertos factores como la cercanía de la tienda y la facilidad para parquear el carro. A las mujeres, por el contrario, les pueden cuestiones menos pragmáticas, como que los dependientes les hagan sentir importantes.

De hecho, y como demostró otra investigación llevada a cabo por la Brithish Psychological Society, las mujeres compran motivadas, en la gran mayoría de los casos, llevadas por sus emociones. El 69% fomentan su impulsividad consumista cuando tienen un día bajo de ánimo, mientras que el 28% lo hace para gratificarse cuando tiene algo que celebrar. Sin embargo, según el estudio, lo que incrementa la sensación de bienestar no es el ir de compras en sí mismo, ni la sensación que les suscita poseer un nuevo objeto, producto o prenda. Por el contrario, es el proceso de buscarlo, desearlo y anticipar su llegada lo que les genera ese placer. Para los hombres, toda esta emocionalidad es impensable.

Los hábitos consumistas de mujeres y hombres también se caracterizan por las diferencias biológicas que definen la experiencia de unos y otros cuando quieren adquirir algún bien. A esa conclusión llegó otro estudio realizado esta vez por la Universidad estadounidense de Michigan y publicado en la prestigiosa Journal of Social, Evolutionary, & Cultural Psychology. Según este, se trata de una cuestión puramente evolutiva: ellas son recolectoras y ellos cazadores, por lo que ellas necesitan pasar más tiempo buscando el producto adecuado y que más se ajuste a sus necesidades, mientras que ellos primero elijen “el animal que quieren cazar” y luego van a por él, lo adquieren sabiendo qué es lo que buscan.

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