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Manual de las mujeres quejumbrosas o cantaletudas

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Manual de las mujeres quejumbrosas o cantaletudas Foto: Thinkstock

Cantaletuda, alaracosa, escandalosa, mamá regañona, cansona. Tu pareja no te calificará de otra forma cuando te pongas en la labor de novia quejumbrosa cada vez que algo te molesta. ¿Qué tipo de “quejumbrosa” eres? Léelo a continuación y sin quejarte, por favor.

Novia gritona a la vista. Si crees que subiendo el tono de la voz y regañando a tu pareja llamas su atención a como dé lugar, te equivocas: primero se concentrará en cómo hacerte callar y luego reflexionará sobre qué podrá hacer al día siguiente con sus amigos; cualquier cosa que lo aleje de tu monólogo cantaletudo que ya se volvió rutina

¿De dónde proviene dicho comportamiento? Sherry Argot, la escritora del popular libro ¿Por qué los hombres aman a las cabronas?, nos explica que además de que nos esforzamos demasiado por complacerlos, requerimos un grado de atención que solo las mujeres intensas necesitan para sentirse realmente queridas. Trabajas más por tener su atención que por conquistarlo, y cuando no se puede a las buenas, el mecanismo que CREES eficaz es quejándote. Claramente, ellos no lo harán. Argot hace una curiosa reflexión: “En su interior hay un niño de tres años que le causa TDT (Trastorno por déficit de atención) Cada vez que te quejas activas ese pequeñín y tienes treinta segundos antes de que ste siga escuchando. Cualquier cosa que se repita más de dos veces le suena a queja. Sentirá como si lo estuviera regañando su mamá”

Principios de la “alaraca”
1.    Cuando te quejas, él deja de escucharte. Cuando te comunicas con acciones y no con palabras, él te pone atención.
2.    Quejarte le asegura que él se puede alejar y tu permaneces siempre allí, así se para “cantaletearlo”. No importa cuánto grites, al fin y al cabo sigues ahí.
3.    Los hombres creen que la única forma de satisfacerlas es con su presencia. Es la única forma de que “no den lora”, por lo que no se esforzarán en trabajar en pro del romanticismo o conquista: pueden quedarse sentados en el sillón todo el día escuchando tus reclamos. No tomará en cuenta tus necesidades porque ya no sabe diferenciarlas entre si son reales o parte del escándalo del día.
4.    No dialogas, gritas.
5.    No disfrutas de los momentos de paz. No eres tranquila, relajada y risueña como al principio de la relación. Te conviertes en su jefe, no en su amiga.
6.    Pides atención, así sea de forma negativa.

Clases de quejumbrosas
•    la quejosa maratónica: se queja por más tiempo hasta que encuentra su propio ritmo, bate sus  propias marcas y recrea un discurso de dos horas.
•    La quejosa de carrera corta: quejas durante periodos más cortos. Su explosión es mucho más intensa y vigorosa, por lo que se cansa más rápido.
•    La gimoteadora madrugadora: Comienza su alaraca del día desde muy temprano. Él abre y os ojos y ella ya está gimoteando su primer reclamo.
•    La gimoteadora de ímpetu: Una observación le da fuerza verbal y mental para convertir un diálogo normal en una queja insoportable. Comienza tranquila y termina la conversación destruyendo la calma y haciendo menos factible que se calle.
•    La quejosa nocturna: En el preciso momento en el que su pareja está a punto de quedarse dormido, le da un breve adelanto de la queja de mañana: “Ni se te ocurra olvidarte que mañana...”, “Mañana hablamos seriamente”, “cuando te despiertes ya verás”.
•    La quejosa guerrillera: Seguidora del elemento sorpresa: lo toma con la guardia baja en cualquier momento del día, cuando él menos se lo espera. Todo parece bien cuando de un momento a otro la bestia cantaletosa despierta.
•    La quejosa francotiradora: Hace comentarios mordaces, usa el sarcasmos, la indirecta y el humor negro para quejarse. Suele pegar justo en el blanco, donde más les duele.

Y tú... ¿cuál eres?







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