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¿Por qué nos separamos? 5 razones del divorcio

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¿Por qué nos separamos? 5 razones del divorcio Foto: Thinkstock

Hogares aparentemente sólidos se separan y el amor eterno se acaba de un momento a otro. Las cifras confirman que uno de cada cinco matrimonios termina en divorcio. Cuando hay amor, un hogar, una familia, alguien con quien compartir la vida entera, ¿por qué tomamos una decisión que ya no tiene marcha atrás? Razones de peso para decir adiós.

Escuchamos de matrimonios duraderos o, por el contrario, uniones relámpago que no solo ocurren en el mundo de la farándula: la tasa de divorcio crece con la misma proporción que las uniones libres. Sin dejar de ser platónicas y sentimentales, el amor definitivamente se acaba, pero el apego no, de ahí a que sea tan difícil asumir una nueva vida sin la otra persona a nuestro lado.

La principal causa es una rutina que más que cómoda se vuelve insoportable. Esto desencadena peleas por cualquier motivo, descuido de la relación, mayor tiempo fuera de casa y si a esto se le suman los problemas financieros, la receta de un matrimonio infeliz está completa. Odiamos la costumbre, pero romper con ésta es más traumático que soportarla.

1.    Infidelidad
Para sentirse atraída hacia otra persona, ni siquiera hay que cruzar la puerta de la casa. La Internet, el trabajo, los compañeros de universidad, los amigos de tus amigas o tus viejos amigos de toda la vida, son un potencializador para la interacción social, el coqueteo y el contacto con extraños que te hacen sentir “como la primera vez”.  Por ejemplo, una encuesta en el Reino Unido concluyó que el 20% de los divorcios se producen por el Facebook: te contactas con una persona que te agrada, es más fácil la comunicación y los piropos y coquetería salen a flote con mayor tranquilidad; hay fotos agradables que incrementan el gusto visual y si hay voluntad (¿o falta de voluntad?), el encuentro es inevitable. Una vez la infidelidad se produce, recobrar la confianza es un fantasma que siempre motivará a peleas en el futuro y deteriorará la relación tarde o temprano. Una mínima proporción puede convivir con esto sin necesidad de revancha, reproches o ansia de venganza.

2.    Me aburres y te aburro
Salir a un plan diferente cada fin de semana o buscar prácticas sexuales atrevidas no son la única salida para acabar con la rutina de más de 3 años de convivencia, etapa que se conoce como “la más romántica” y especial, momento en que todo es nuevo y nada aburre. Lo ideal es tener proyectos conjuntos de grandes dimensiones, como comprar casa, montar un negocio, planificar viajes largos, tener hijos, etc. Hay que incentivar el tiempo juntos en diferentes contextos, creando no una necesidad sino un apoyo entre uno y otro. Eso sí: el tiempo a solas, la privacidad y los espacios individuales también son fundamentales para no cansar a la pareja ni que se canse de ti.

3.    Amor conflictivo desde el noviazgo
La pelea fue el ingrediente principal de la relación desde el mismo noviazgo. Según psicólogos, existen dos teorías al respecto: o la convivencia definitiva sirve para resolver los conflictos y diferencias o confirma el hecho de que no son compatibles. Una relación sana no es la que más problemas tiene y sin embargo, siempre se reconcilia. Esto es un fiel indicador de que no tienen ni la misma visión de vida ni las mismas prioridades, dos elementos importantísimos a la hora de pasar el resto de la vida con alguien. ¿Que si a él le gusta el fútbol y a ti no? Realmente eso no es lo que intersa, al final de cuentas las pequeñas diferencias le dan dinámica a la relación y a la convivencia. Pero cuando las verdaderas prioridades son diferentes, será una vida entre perros y gatos desenamorados.

4.    ¡No puedo vivir contigo!
Por otra parte, el noviazgo que fue un cuento de hadas se convierte en una pesadilla una vez compartes el mismo techo con tu pareja. El pasar del tiempo nos vuelve más radicales, incluso, más maníacos, según Ines pardo, columnista argentina, que aconseja que vivir en cuartos separados puede ser una solución al problema de la mala convivencia. La verdad es que hay actitudes y costumbres intolerables por parte de alguno de los dos: el desorden, la vida laboral, el trato a los hijos, el aporte financiero a la economía del hogar, la actividad sexual, entre otras pequeñas cosas que no son tan diminutas y que hacen concluir que no se quiere pasar el resto de la vida con alguien que definitivamente no va con tus costumbres y estilo de vida.

5.    Matrimonios muy jóvenes, crisis emocionales y embarazos no deseados.

Los impulsos de la juventud a veces llevan a tomar decisiones muy apresuradas. Recuérdalo: no hay amor a primera vista, hay atracción a primera vista. Basarse en corazonadas y en el brillo de tus ojos cuando lo viste por primera vez, no son razones de peso suficientes para decidir que esa persona será el padre de tus hijos y con quien llegues a la vejez. Casarse a una corta edad (cuando la madurez emocional no está totalmente desarrollada como para tomar este tipo de decisiones) o contraer nupcias a tan solo unos meses de noviazgo, es saltarse etapas del crecimiento emocional de cada persona. Hay procesos que debemos afrontar solas, a nuestro tiempo, como disfrutar de la juventud, conocer gente, salir de fiesta, de viaje, estudiar, planear un futuro profesional y muchas otras actividades que requieren de la mínima independencia que un matrimonio no te puede otorgar. Unos años después de la unión, la persona querrá vivir todo aquello que le faltó experimentar. Y si el matrimonio es a la fuerza como causa de un embarazo inesperado, las crisis emocionales de parte y parte serán mucho más complejas y recurrentes con el transcurrir de los años.

Divorcios inesperados, datos curiosos

•    Amor a futuro.
En el 2011 en la ciudad de Pekín se lanzó un programa para recién casados en los que se les da la posibilidad de escribir una carta de amor que se le enviará a su pareja cuando cumplan siete años de matrimonio. El objetivo es llegarles a los recuerdos felices: quienes para ese entonces estén pensando en separase, recibirán esta “cápsula del tiempo” que les recordará por qué se unieron en un principio. En China la tasa de divorcio aumentó un 14.5% en comparación con el 2010.
•    Club de divorciadas.
Sucede en la vida real. Para el 2006, un grupo de mujeres en Buenos Aires (Argentina) crearon el Club de las Divorciadas, para ese entonces, con más de 500 socias que se reunían para superar el divorcio y luchar por sus derechos de ex esposas, incluyendo los de sus hijos.
•    Según un estudio de la Universidad de Toronto, los niños que sufren el conflicto del divorcio de sus padresm tienen dos veces más probabilidades de sufrir de un derrame cerebral en algún momento de su vida adulta.

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