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¿Qué tipo de “malvada” eres?

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¿Qué tipo de “malvada” eres? Foto: Thinkstock

Ser mala de profesión es para algunas un orgullo y una labor que se construye con los años, una insignia que da supremacía para sobrevivir a ciertas adversidades. ¿Qué tan positivo es ser una mujer indiferente, orgullosa, poderosa y autosuficiente? Una dosis de cada característica es suficiente, pero no hay que exagerar.

La tarea de convertirte en una bruja o malvada es una “labor” de varios años de dedicación. Todo este proceso tiene un fin: no dejarte afectar por nada, sobre todo, en lo que es la interacción social, el ámbito laboral y el crecimiento de tu autoestima. Esta estrategia de camuflaje solo es positiva en medida que adquieres carácter para determinadas situaciones, pero si no sabes medir tus actuaciones, pasarás a bruja u otros adjetivos menos agradables.

¿Montas en escoba y tienes pociones mágicas?  Conoce tu perfil más malvado, según una reconocida humorista y escritora argentina, Ana von Rebeur.

•    Malvada ejemplar: Estratégica y única. Utilizas tu forma se ser, lo que te hace genuina, para lograr tus cometidos.  Eres tú misma y esa es tu mejor herramienta para lograr lo que quieres. No reaccionas ante el temor, inestabilidad y actitudes positivas de los demás, al fin y al cabo, piensas que no son tu problema. Tu lema cita a un genio, Einstein: “si hay maldad, la culpa es de quien permite que la haya”.

•    Malvada Caprichosa: Crees que si te encaprichas lo suficiente,  la gente acaba temiéndoles a tus berrinches y así consigues lo que quieres. Lo importante no es la forma como obtienes las cosas sino que lo logres, y los demás son las base fundamental de esta misión.

•    Malvada estrella:
Quieres ser el centro de atención todo el tiempo. Esto permite que los demás se fijen en tí, en lo que haces y en lo que quieres, una manera bastante eficaz de hacerte notar y tener recordación en el resto del mundo. ¿Qué mejor que hablen de tí y que nunca te olviden? Cada persona a su lugar, y tu eres la protagonista en cada uno de lo que pisas. Te las ingenias para impactar en cada ocasión y hacer lo que se necesite para que hablen de tí y de tus acciones.

•    La malvada seductora: Haces lo tuyo descubriendo las habilidades (y debilidades) del otro. Estás segura de tu sensualidad y confianza sexual: te gusta ser sexy y encantadora por medio de tus armas femeninas. Sabes cuándo ser sexy, cuándo ser amistosa, cuándo ser cortante y cuándo ser indiferente. Eres muy femenina y crees en tu físico como un equivalente de poder y conquista en cualquier ámbito: laboral, amoroso, social, etc. Atrapas a tu presa con solo una matadora sonrisa.

•    La malvada oportunista: Eres de las malas que no tiene algo planificado con anticipación: si observas que algo promete, te lanzas a su conquista a como dé lugar. Improvisas, eres arriesgada y aventurera a la hora de realizar objetivos. Razonar de más no es lo tuyo: que todo venga por su cuenta. Sobre la marcha logras lo que no estabas buscando.

•    La malvada competitiva: Enseñas cómo hacer cada cosa porque lo haces mejor que nadie. Te gusta competir, y por supuesto, ganar siempre. Crees tener la razón y las de ganar todo el tiempo, y si para eso no tienes que mover un dedo  sino dirigir el curso de las cosas, aún mejor.

•    La malvada snob:
Tu agenda social está tan llena de ocupaciones que la gente influyente que conoces es la que realmente te ayuda a lograr tus cometidos: todos están dispuestos a agradarte y hacerte cualquier favor que les pidas.

•    La malvada todoterreno: A nadie le sorprende lo que haces o dices porque realmente poco te importa que los demás les agrade lo que piensas y cómo actúas. Te animas a cualquier cosa, te le mides a todo y muchos te temen porque no saben con qué saldrás esta vez. Eres la malvada que más se divierte porque no te obsesionas con la opinión del resto.

No te pases de la raya
Si exageras en tu papel de bruja, esto no solo deteriora tu relación con los demás: serás insensible ante conflictos realmente importantes y la gente terminará por tomarte fastidio. Tus valores pueden irse a pique porque solo buscas una satisfacción a costa de lo que sea y los objetivos personales serán otros, no los importantes y los que equivalen a superarte y ser un individuo social.

1.    Sé ambiciosa sin aprovecharte de los demás.
2.    Cumple retos sin tener que lastimar a otros para alcanzar la meta.
3.    No hieras por herir y solo para sentir que tienes el poder de lastimar sin ser lastimada: tarde o temprano eso no te llenará y la situación se tornará en tu contra.
4.    El facilismo es la excusa de los débiles para no retarse y seguir la corriente de las cosas. Ser conforme no es la solución a tus problemas: eso solo los evade por un tiempo.
5.    Las mentiras no son la vía correcta para obtener ganancias. Primero cae un mentiroso que un cojo.







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