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¿Quién dijo chisme? Las ventajas de “chismear”

¿Quién dijo chisme? Las ventajas de “chismear” Foto: Thinkstock

¿Sabías que la gente dedica casi el 60% del día conversando y/o contando chismes? Chismosear no es para los desocupados o los criticones “mala leche”. Ser chismosa tiene su gracia tanto en la adaptación social como en el desahogo emocional y a la hora de toma de decisiones.

Confirmado: el chisme tiene poderes curativos que ni te imaginabas. Aunque suene trillado, una tertulia a punta de “chismerio” tiene efectos relajantes, produce endorfinas, quita el estrés y es una vía efectiva para la adaptación en diferentes círculos sociales. La técnica está en cómo y con quién lo hagas.

El estigma que se le ha impuesto a esta actividad la posiciona como un defecto que tenemos, sobre todo, las mujeres. Lo cierto es que la delgada línea entre chismear y conversar no es tan frágil: siempre que dialogamos, estamos debatiendo, criticando y opinando sobre un tema, tal como lo hacemos cuando contamos un chisme.

Cuenta chismes y serás feliz
¿Qué hace que el chisme sea un gusto culposo? No importa qué tan callada te veas o lo poco que te guste hablar con los demás: interactuar a través de la palabra es una forma de comunicarnos, acto que es imprescindible para sentirnos bien y desfogarnos.

•    Habla mal de tu ex-novio: ¿Te han roto el corazón y no has encontrado la mejor manera de desahogarte? Que tu ex pareja se quede con las orejas rojas porque te llegó el momento de desquitarte. Hablar mal de quien nos ha destrozado permite que saques todos tus rencores reprimidos y que no represes sentimientos negativos que se reflejarán en tus actitudes con los demás, los que realmente no tienen la culpa. No querrás tener un ataque de ira por guardarte toda la rabia que tienes acumulada.
    Amplía tu perspectiva sobre diversas situaciones: Compartir un chisme realmente es contraponer opiniones, escuchar los pensamientos de otros, compartir experiencias u conocer los diferentes puntos de vista de los demás. Esto abre tu visión de mundo, lo que te lleva a ser más comprensiva, más reflexiva y más abierta a lo que pasa por la cabeza de los otros. Recuerda que nadie es dueño de la verdad y el chisme te ayuda a darte cuenta de eso.
•    Charlar te deja una sensación de control sobre tu vida: Cuando diversos puntos de vista convergen en medio de una sesión de chisme (porque de seguro todas tenemos algo que opinar cuando estamos hablando), te sientes más segura sobre lo que está claro en tu mente. Cuando defiendes una idea sobre, por ejemplo, lo que piensas frente a la infidelidad del novio de tu amiga y lo estás comentando con alguien más, adquieres la certeza de cómo actúas o actuarías frente alguna situación. Eres crítica y optas una posición.
•    Facilita la inclusión: Hablar sobre los otros genera confianza de grupo y te hace sentir parte de él. Socializas, compartes y te sientes tranquila porque sabes y apruebas que los demás también pueden chismorrear sobre ti.
    Tiene una función terapéutica: Quita dolores físicos y emocionales.
    Fomenta el trabajo en equipo: ¿No has escuchado decir que dos cabezas piensan mejor que una? Chismear genera debate, soluciones a conflictos y decisiones importantes que tal vez una sola persona no es capaz de tomar. Incentivas a los demás a actuar a través de los consejos que se concluyen tras las discusiones de chismosas.
•    Te ayuda a mejorar la relación con el protagonista del chisme: Cuando no es adecuado o prudente (ya sea porque es un superior en el ámbito laboral o familiar) hablar directamente con la persona con la que tienes algún conflicto, chismear sobre ella con otras que no están involucradas, te da tranquilidad y ya no verás a la persona implicada con el mismo malestar o rencor. A su vez, te “entrena” para ser directa y decir lo que frente a cualquier persona. Fortalece tu capacidad de confrontar en un futuro no lejano.

3 pasos para el chisme efectivo

Una cosa es platicar y otra es contar las confidencias de los demás. Desde un ángulo positivo, chismear en no involucrar la integridad de las demás personas o inventar situaciones casi telenovelescas solo para tener de qué hablar o generar controversia. Pasos para ser una buena chismosa:

1.    El círculo chismoso: Cinco amigas es la cantidad  mínima para crear el grupo chismoso. Entre más integrantes existan en el círculo, mayor será el flujo de opiniones, ideas y situaciones interesantes.
2.    Criticar, no difamar : No acabes con la reputación de una persona a través de mentiras o exagerando situaciones. Primero cae un mentiros que un cojo y quedarás de por vida catalogada como la mentirosa del grupo
3.    Cuentas tus propios chismes: Si quieres que se abran contigo, debes también abrirte a los demás. No se trata de “desnudar” tu alma si no lo quieres así, pero sí de generar confianza para que los demás también acudan a ti y te cuenten sus confidencias.


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