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Radiación enemigo invisible

Radiación enemigo invisible Todos los elementos electrónicos que nos rodean liberan ondas magnéticas de diversa intensidad que son imperceptibles a nuestros ojos.

La mayoría de objetos electrónicos que usas a diario liberan ondas magnéticas que afectan tu salud.

¿A las siete de la mañana el sonido ensordecedor del despertador te despierta después de haber luchado mucho para quedarte dormida?, ¿Pasaste la noche entre pesadillas y la insoportable lentitud del insomnio? Dos horas después el dolor de cabeza no te deja concentrarte en la pantalla de tu computador y las palabras parecen desviarse en tus ojos cansados: “Estress”, será la respuesta, pero la cusa puede ser también algo extraño como la contaminación invisible.

Todos los elementos electrónicos que nos rodean liberan ondas magnéticas de diversa intensidad que son imperceptibles a nuestros ojos. Así, mientras estamos frente al horno microondas encendido, al computador, hablando por el celular o durmiendo en nuestros cuartos, la radiación nos puede estar afectando.

Sin embargo, no todos los electrodomésticos y demás elementos nos afectan en la misma forma. “ Las variables que se deben tener en cuenta son el tiempo de exposición y la cercanía que se tenga con el aparato electrónico”, explica el arquitecto Rafael Hernández, quien se ha dedicado durante años a la investigación de la contaminación invisible.

Durmiendo con el enemigo

“El despertador hace mucho daño, porque cumple con dos condiciones: pasa entre siete y nueve horas a nuestro lado mientras dormimos, y siempre a está a no menos de treinta centímetros de nuestro cuerpo. Además, normalmente tiene un transformador de muy mala calidad, que hace que la radiación se esparza fácilmente” añade Hernández.
En la oficina, el taque de radiación aumenta. Los ojos clavados sobre e l computador durante horas terminan cansándose de manera tal, que la visión se distorsiona y los parpados disminuyen, permitiendo que entre luz y radiación excesiva al cerebro.
Tampoco se acaban los dolores de espalda y de cuello, la sensación permanente de angustia y persecución “tengo que trabajar este trabajo rápido porque mi jefe me va a matar”, y las ganas constantes de ir al baño, pues el cuerpo busca eliminar el exceso de radiación de alguna forma.

Así mismo, el contacto diario con los computadores puede ser tan perjudicial que la organización mundial de la Salud (OMS) ha planteado que una mujer embarazada no debe exponerse a su radiación durante su embarazo más de cuatro horas al día, porque es probable que el niño salga con malformaciones graves.

¿Te desconectas del computador y las molestias siguen? , ¿Sales a la calle hablando por celular, con el pegado al oído, cuando dejas de usarlo lo metes en tu cartera muy pegado a tu cuerpo? Mientras hablas por medio de él, sientes un calor profundo que te invade el oído y el cerebro, y después de tenerlo por horas en el bolsillo de la chaqueta, sientes que te ataca una especie de taquicardia o algo parecido a un viento. “ Tener un celular en el oído equivale a tener un microondas cocinándole la cabeza a uno, por eso resulta útil el “manos libres” aunque el aparato siga pegado al cuerpo” apunta Hernández.

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