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Solteros parásitos

Solteros parásitos Foto: Thinkstock

El sector de la población entre los 20 y los 34 años que aún vive en la casa de sus padres es más común de lo que se piensa, no solo en Colombia sino a nivel mundial. La falta de un salario suficiente y no querer abandonar la comodidad que ofrece el hogar, son las principales causas de este fenómeno.

Solteros parásitos es un término utilizado por primera vez por el sociólogo Masahiro Yamada, en su libro La era de los solteros parásitos, en donde describe a las personas que prefieren seguir viviendo en casa de sus progenitores para seguir disfrutando de los cuidados y la vida confortable que no podrían pagar con los salarios que ganan.

Según el libro, en el año 1995 había alrededor de 10 millones de solteros parásitos en Japón. Esta situación también ocurre en países como Brasil, Italia, Colombia y Argentina, más aún como consecuencia de la crisis económica mundial. Aunque la tendencia está más inclinada a permanecer en la casa hasta contraer matrimonio, hay jóvenes que aún después de casarse y tener hijos siguen viviendo en la misma casa.

Causas
El desempleo es una de las grandes causas de la existencia de solteros parásitos, la imposibilidad de conseguir un trabajo que pague lo suficiente para costear una vida de soledad, ayudan a la preservación de este fenómeno. En estos casos, y en los procesos de inestabilidad laboral y económica, vivir en la casa de los padres puede considerarse una medida de emergencia, apenas entendible; aunque también se presenta el caso de los solteros que ni siquiera se interesan por conseguir empleo.

Vivir en ciudades grandes siempre ha representado un costo considerable, la comida, el alojamiento, el transporte y en general todos los gastos suelen ser mayores. Para muchas personas, vivir solos en la ciudad implica consumir 2/3 del sueldo solamente en gastos fijos mensuales, coartando así la posibilidad de ahorrar, invertir, o gastar en lujos.

Sin embargo, las dificultades económicas siempre han existido en las grandes ciudades de todo país, no se trata solamente de una cuestión de desempleo o de salario suficiente; en muchas ocasiones, los jóvenes se rehúsan a renunciar a las comodidades que ofrece la casa paterna, tales como no hacer la limpieza, no cocinar, no pagar los servicios de agua, luz, teléfono, internet, entre otros.

Solteros que no se quieren ir
Aun cuando los solteros parásitos pudieran costear sus propios gastos, prefieren gastar su dinero en artículos de lujo como ropa de marca, dispositivos tecnológicos, restaurantes, etc. La demanda de todos estos bienes ha aumentado levemente en los últimos años, pero no corresponde a un mejoramiento efectivo de la situación económica de las personas, sino que se debe en gran parte a este fenómeno.

En muchos casos, estos personajes se quedan en casa de sus padres sin aportar dinero para los gastos normales de la casa, tales como la renta, la comida, los servicios domiciliarios, entre otros.    

La perspectiva de los padres
En la mayoría de casos los padres disfrutan de la compañía de los hijos, sobre todo una vez han llegado a cierta edad en que la vida es menos agitada y permanecen en casa por más tiempo. La permanente estadía de los hijos en la casa no representa un gasto mucho mayor, porque de todas maneras hay que pagar el mismo valor por el arriendo, el internet, la televisión por cable, y la comida o aquellos servicios domiciliarios que podrían incrementar, como el agua y la electricidad, no representan un aumento significativo al tener a una persona más.

Los padres prefieren que sus hijos los acompañen en la casa en lugar de que estén pasando necesidades fuera. Los padres quieren que sus hijos tengan una mejor vida que la que ellos tuvieron, y coinciden en que la mejor manera de hacerlo es manteniéndolos cerca, proporcionándoles todas las comodidades que necesiten.

Para bien o para mal, el fenómeno  de los solteros parásitos es cada vez más frecuente en muchas de las grandes ciudades del mundo, aún más en aquellas donde no existe un estado de bienestar. Superar esta situación requiere de distintas medidas económicas y culturales profundas.

¿Y tú, cuántos solteros parásitos conoces?

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