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Volviendo a confiar en los hombres

Volviendo a confiar en los hombres Volviendo a confiar en los hombres, foto: Thinkstock

Todos hemos tenido una decepción amorosa y superarla puede llegar a ser una de las pruebas más duras de la vida.

Pero hay vida después de esa muerte, cuando comienzas a redescubrirte a ti misma retomando las actividades que te gustan, cambiando de grupo de amigos y de lugares frecuentados, cuando comienzas a renovarte desde adentro y con tu propia voluntad.

Algunas mujeres deciden pasar un tiempo a solas antes de meterse a probar una nueva relación, prefieren procurar sanar por sí mismas las heridas de la relación pasada y redescubrirse con el paso del tiempo. Otras mujeres prefieren empezar de inmediato otra relación para no permitir que la soledad las aturda. Cada quien tiene su método, lo cierto es que la confianza real que se pueda tener en una nueva pareja solo puede restaurarse a partir de uno mismo.

Seguridad interior
Recuperar la confianza se dificulta más si te han engañado o si te han mentido, pero debes tener en cuenta que la incapacidad para confiar en los hombres proviene principalmente de la inseguridad interior, que a su vez puede estar relacionada con malas experiencias pasadas. No importa si has tenido malas experiencias, eso le ha pasado a todo el mundo, lo importante es que aprendas a extractar lo positivo de cada relación pasada, es decir, que aprendas del golpe para que puedas levantarte otra vez. Nadie garantiza que no vuelvas a sufrir, porque una relación siempre depende de al menos dos, pero al menos tendrás una vida más tranquila y sin rencores.

Mantén tus objetivos en la mira
Es cierto que de cada relación se aprende un poco, aprendes de los hombres y aprendes de ti misma, lo ideal es llegar al punto en que puedas ser lo más sensata posible, decidir qué es lo que quieres para ti, tener unas metas claras y un plan trazado, confiando plenamente en tus alcances. Solo a partir de ese momento es saludable pensar en integrar a otra persona en tu vida, porque has adquirido madurez y sensatez gracias a lo aprendido con la relación fallida; siendo esto así, podrás agarrar con más propiedad las riendas de tu relación.

Evitar comparaciones ociosas
Cuando empezamos una nueva relación, todos comparamos con lo conocido; ello no es malo en sí mismo siempre y cuando no halles en la comparación una manera de evadir la relación. “Le gusta irse a ver fútbol con los amigos, eso indica que allá está una chica que le gusta más”, “me dijo que se iba a almorzar con la familia, eso quiere decir que se va a dar besos con la prima que le gusta”, hipótesis de este estilo hacen daño e impiden el establecimiento de una relación, sobre todo porque están basadas en supuestos reencauchados de la anterior relación.

Todos son diferentes en su momento
El humano es un ser de costumbres y es posible que para superar la relación pasada te hayas refugiado en la célebre frase “todos los hombres son iguales”, en muchos sentidos es así, pero ese paradigma se rompe tan pronto comiences a valorar a la nueva persona como un individuo, no como un rescoldo del sexo masculino.
Los hombres se comportan de manera diferente con una mujer que de verdad les interesa, no pierden el tiempo tratando de ser excesivamente amables con alguien que no les mueve el piso; por eso debes aprender a mirar con cuidado este tipo de detalles y a distinguir entre un mujeriego y un hombre que se muere por ti.

¿Le tienes fobia a los hombres?
Es posible que la desconfianza generalizada en un hombre se convierta con el tiempo en una fobia a las relaciones. Si consideras que este es tu caso porque siempre buscas excusas para empezar una relación seria, como tu trabajo, tus hijos (si eres madre soltera), o simplemente con actitudes que sabes que ahuyentarán a los hombres; ten cuidado porque las fobias, si no se tratan a tiempo, se fortalecen con el tiempo.
Trata de entablar relaciones de amistad con hombres para ir acercándote al otro género, la timidez y la apatía son las peores actitudes en estos casos porque sólo alejarán aún más a los hombres. Aprender a tener amigos del sexo opuesto también es una manera de empezar a comprenderlos y para dejar de rechazarlos.

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