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Zapatos: cuáles elegir para hacer ejercicio

Zapatos: cuáles elegir para hacer ejercicio Zapatos para hacer ejercicio. Foto: THINKSTOCK

Para que hacer actividad física se convierta en un verdadero placer, es indispensable contar con un buen par de zapatos deportivos. Consejos para comprar acertadamente.

Quien haya practicado algún deporte sabe que usar los tenis inadecuados puede producir ampollas, callos, fisuras o insoportable dolor en los pies y talones. Esta es la razón por la que resulta necesario saber cuáles características se deben tener en cuenta al momento de comprar unos zapatos deportivos.

En principio, lo más importante es definir el tamaño
A la hora de hacer ejercicio, los zapatos deportivos que usas no sólo deben verse bien, sino sentirse bien y cuidar tus pies. Unos zapatos deportivos adecuados pueden marcar la diferencia entre disfrutar tu actividad física, o terminar con ampollas, callos, un terrible dolor de talón o fisuras en la espinilla. ¡Elígelos bien!

A continuación te damos algunos consejos para elegir unos zapatos deportivos que te ayuden a proteger tus pies y tus piernas cuando haces ejercicio…

Pregúntale a un experto. Si eres primerizo en un deporte y quieres comprar zapatos deportivos adecuados, pregúntale a los expertos que están en las tiendas de deportes o en el gimnasio. Ellos usan zapatos deportivos todos los días o los venden, y por eso sabrán aconsejarte.

Actividades diferentes, zapatos diferentes. Cada actividad requiere un soporte diferente. Por ejemplo, los zapatos para caminar (walking shoes en inglés) son un poco más duros, pues protegen tus pies de las diferentes características del suelo sobre el que caminas. En cambio, los zapatos para correr (running shoes en inglés), son más suaves y más acolchados por dentro para proteger tus pies del impacto contra el suelo, que generalmente es liso. Para hacer aeróbicos en el gimnasio te sirven más los zapatos que se usan para correr, porque tienen cámaras de aire o de gel en las suelas, ideales para amortiguar los saltos.

¿Cómo es tu pie? La forma de tus pies también incide en el tipo de zapatos que necesitas. Para saber qué tipo de pie tienes, analiza tu huella. Puedes hacerlo viendo tus zapatos viejos o metiendo el pie en el agua y luego pisando un cartón o cartulina. Si ves la huella completa, probablemente tienes pie plano o un arco bastante bajo, y necesitas soporte en toda la suela. Si ves sólo la parte exterior del pie, tienes un arco alto. Eso significa que necesitas más acolchado para proteger la parte de afuera de tus pies. Y si ves la huella medianamente completa, tienes un arco normal o neutro, ni muy alto ni muy bajo, y necesitas un zapato que combine soporte y acolchado.

Renueva. Si haces ejercicio varios días a la semana, no es conveniente que uses un mismo par de zapatos por más de 6 meses. Especialmente si corres, los expertos dicen que debes reemplazarlos después de usarlos 350 a 400 millas. Con el uso se van desgastando y ya no te brindan el mismo soporte que cuando están nuevos; además, tu pie también puede cambiar.

No compres por internet. En primer lugar porque las tallas cambian de una marca a la otra. Y en segundo lugar, es importante que te los pruebes antes de comprarlos para saber si realmente se sienten cómodos, si se ajustan a la forma de tu pie, etc. Sólo es bueno comprar por Internet cuando ya conoces el tipo de zapato que quieres y sabes que esa talla y ese modelo se ajustan perfectamente a tu pie y a tus necesidades.
A la hora de comprar. Los expertos recomiendan comprar zapatos deportivos al final del día porque los pies están en su máxima expansión después de un día de estar de pie. Cuando vayas, lleva tus propias medias (calcetines).

Comodidad y espacio. La clave más importante para elegir zapatos es que los sientas cómodos inmediatamente. Antes de comprarlos, intenta caminar o dar un par de saltos para ver cómo los sientes en acción. Recuerda también que los zapatos deben darte espacio. Por ejemplo, debe sobrarte el ancho de tu dedo gordo entre la punta de pies y la punta del zapato, y debes tener la capacidad para mover tus dedos con libertad dentro del zapato. Si no se sienten cómodos, algo te talla o se sienten apretados, no los compres.

Pon estos consejos en práctica y verás que cuando salgas a caminar o a correr, o vayas al gimnasio, sentirás la diferencia y tus pies te lo van a agradecer.

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