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El poder del agua termal

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El poder del agua termal Foto: Thinkstock

Famosas en todo el mundo por sus propiedades medicinales, las aguas termales o baños termales dieron el paso de los balnearios a la cosmética de la piel. Entérate aquí.

Se llaman aguas termales a las aguas minerales que salen del suelo con más de 5°C que la temperatura superficial. Su utilización terapéutica en baños, inhalaciones, irrigaciones y calefacción se debe a su riqueza en diferentes componentes minerales que son usados como calmantes, cicatrizantes y desensibilizantes.

De acuerdo con la doctora Graciela Cuomo, médica dermatóloga del Servicio de Dermatología del Hospital Italiano en Argentina, “además de contribuir al peso y sustancia del cuerpo, el agua desempeña un papel muy importante en los procesos fisiológicos. Todas las reacciones químicas del cuerpo se llevan a cabo en el agua, el vehículo principal del oxígeno, los nutrientes y los desechos”.

Composición y beneficios terapéuticos del agua termal

    Aguas sulfuradas y sulfurosas: contienen azufre, aguas muy utilizadas en la hidrología médica, son aguas más pesadas y ácidas.
•    Aguas sulfatadas: además de azufre, pueden incluir sodio, calcio, magnesio o cloro
•    Aguas ferruginosas: presentan hierro en su composición, eficaz para paliar estados carenciales y dolencias hepáticas.
•    Aguas cloruradas: contienen cloro. Estimulan las secreciones digestivas.
•    Aguas bicarbonatadas: con bicarbonato. Se utilizan en estados de acidez gástrica. Pueden ser sódicas, cálcicas, mixtas, cloruradas o sulfatadas.
•    El baño en altas temperaturas aumenta la temperatura del cuerpo, matando gérmenes y virus.
    Aumenta la presión hidrostática del cuerpo, aumentando la circulación sanguínea y la oxigenación
•    El aumento de temperatura ayuda a eliminar y disolver toxinas del cuerpo.
    Acelera el metabolismo y estimula las secreciones del tracto digestivo y del hígado.
•    El baño continuo en aguas termales, en periodos de 3 a 4 semanas, puede ayudar a normalizar las funciones de las glándulas endocrinas, también puede regular el funcionamiento del sistema nervioso.
•    Relajación mental

¿Por qué ayudan las aguas termales a cuidar la piel?
Aunque aún no se ha descubierto el mecanismo por el cual actúan las aguas termales para mejorar los problemas dermatológicos, se conoce que contienen minerales como manganeso, cobre, magnesio, zinc, selenio, calcio, hierro y cobre. Elementos que tienen propiedades hidratantes, antisépticas, antibacterianos, cicatrizantes y antiinflamatorios; además, se encuentran ionizadas, cargadas con iones negativos que sirven para relajar el cuerpo.

“La composición rica y balanceada de minerales y oligoelementos confiere al agua termal beneficios probados científicamente: protege las células de la piel de los radicales libres, es antioxidante, antiinflamatoria, anti irritante, anti pruriginosa, descongestiva, calmante, suavizante y cicatrizante”, indicó para medios de comunicación María Laura Corinaldesi, Responsable de Formación y Comunicación Científica del laboratorio dermatológico La Roche-Posay.

En este orden de ideas, el agua termal es efectiva para aliviar la piel después de la depilación o de la exposición al sol
, también puede ser utilizada para aliviar alergias y para reducir el aspecto pruriginoso de las cicatrices, el acné, la psoriasis y la rosácea.

¿De dónde provienen las aguas termales?
Estas aguas  proceden de capas subterráneas de la Tierra que se encuentran a mayor temperatura, a lo largo de fallas geológicas. El agua se introduce por zonas subterráneas, se calientan al llegar a cierta profundidad y luego suben en forma de vapor que se condensa al llegar a la superficie formando un géiser (erupción de agua caliente y vapores) o agua caliente.

Existen dos tipos de aguas termales de acuerdo con su origen geológico:
•    Magmáticas: nacen de filones metálicos o eruptivos. Tienen temperaturas más elevadas, mayoras a 50°C. Tienen mayor carga mineral: arsénico, boro, bromo, cobre, frósfor y nitrógeno
    Telúricas que aparecen en cualquier lugar. Por eso es fácil encontrar aguas termales prácticamente en todos los países del mundo. Contienen: bicarbonatos, cloruros, sales de cal, entre otros.



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