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5 formas de perder peso sin gastar un peso

5 formas de perder peso sin gastar un peso 5 formas de perder peso sin gastar un peso, foto: Thinkstock

¿Quieres perder peso sin gastar dinero? Para perder peso no tienes porque comprar alimentos especiales y costosos, gastar una fortuna en una escaladora, o invertir todo tu salario en un gimnasio. Te contamos algunos trucos para perder peso, sin gastar un peso.

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Estuviste en cita con la nutricionista particular recomendada por tu mejor amiga. Sales aburridísima porque no sólo acabas de pagar lo que te hubiera costado una tarde en un spa, sino que debes hacer compras en el supermercado para seguir los menús que te dieron (y no puedes costear salmón todos los días, al igual que costosos batidos de proteína), y te recomendaron ir al gimnasio 5 veces a la semana. Esto te hace pensar si vale la pena hacer todos estos esfuerzos para entrar en el vestido rojo que hace un año te pusiste para tu cumpleaños.

Como sabemos que muchas veces esos esfuerzos por bajar de peso se ven truncados por estos obstáculos:

1. Lleva un diario de alimentos. Un diario de alimentos es un excelente primer paso para perder peso. No sólo te mostrará lo qué comes, sino que también te puede ayudar a entender cómo comes, lo que es realmente importante cuando se trata de control de peso a largo plazo. Por ejemplo, puedes descubrir que todas las tardes después de una reunión atacas la máquina expendedora de tu oficina, lo cual puede evidenciar que comes en respuesta al estrés).
Basta con coger un cuaderno de espiral y registrar todo lo que comes y bebes, por lo menos durante una semana. El factor más importante para mantener un diario de alimentos que sea eficaz es que seas honesta. Debes registrar tus ‘gustos’, así como cualquier indulgencia inesperada (por ejemplo, un donut gratis en la conferencia de esta mañana). Muchos de nosotros comemos y bebemos sin ser realmente conscientes de ello. Mantener un diario de alimentos es la única manera de tener una idea exacta de lo que ingiere tu cuerpo.

2. Aprende a leer las etiquetas nutricionales. El siguiente paso para bajar de peso sin gastar dinero es educarse sobre cómo leer las etiquetas de nutrición. Las etiquetas de nutrición en los alimentos envasados aparecen bajo el epígrafe de ‘Información Nutricional’ en una caja rectangular. Estas etiquetas incluyen información sobre la cantidad por porción de grasa y calorías, así como la grasa saturada, colesterol, fibra dietética, y otra información nutricional importante.
Unas de las áreas clave de una etiqueta de nutrición son el ‘tamaño de la porción’ y las ‘porciones por envase’. Si decides iniciar el seguimiento de tu ingesta diaria de calorías, debes tener en cuenta esta información. Sólo con el tamaño de la porción puedes evaluar con precisión el número de calorías que consumes al ingerir alimentos o bebidas.

Por ejemplo: La etiqueta de la bolsa de papas fritas dice que tienen 160 calorías por porción. A menos que tomes nota del hecho de que 14 papas constituyen una porción, no puedes asumir la cantidad de papas que puede caber en un recipiente. Cuando lo sepas, sabrás que un tazón tenga mucho más de 14 papas, y por lo tanto las calorías tienen mucho más que 160. La idea no es que te vuelvas loca contando calorías, pero que utilices esta información para tu beneficio. Así podrás comer de todo, aunque sea en porciones pequeñas.

3. Mide las porciones. El siguiente paso para perder peso sin gastar dinero es controlar las porciones. A partir de ahora, toma un momento para mirar el tamaño de la porción en la etiqueta de nutrición.

Mañana por la mañana en el desayuno, vierte tu tazón de cereal habitual sin ningún tipo de medición (No agregues leche todavía). A continuación, revisa la etiqueta de nutrición para conocer el tamaño de la porción y mide la cantidad con una taza de medir. Vierte esta parte en otro tazón. Compara las dos porciones. Te sorprenderá ver cuanto más grande es la porción que estás acostumbrada a comer.
Puede parecerte desalentador al principio medir tu comida, pero esta es realmente la única manera de adquirir una idea de las porciones recomendadas. Además, con el tiempo, te habrás adaptado a las porciones estándar y serás capaz de medirlas a ojo, sin la báscula.

Y aquí hay un bono para el presupuesto de las observadoras: al utilizar porciones más pequeñas, todo lo que compres te va a durar más tiempo. Esa caja de cereal que antes te duraba 4 días, ahora va a durarte una semana entera. Por lo tanto, el control de porciones puede ahorrarte una buena cantidad de dinero en efectivo a largo plazo.

4. Reduce las calorías líquidas de tu dieta. Reducir las calorías líquidas de tu dieta es tal vez una de las formas más fáciles y ‘sin dolor’ de perder peso. Una vez que comiences a escribir un diario de alimentos, a medir las porciones, y seguir tu consumo de calorías, puedes sorprenderte por el número de calorías que consumes en forma de bebidas. La buena noticia es no tendrás que reducir las calorías de muchos alimentos, una vez te des cuenta de cuántas calorías líquidas puedes evitar.
Y ya que tu intención es bajar de peso sin gastar dinero, considera esto: Comprar menos bebidas puede ahorrarle mucho dinero a largo plazo (sobre todo si estas bebidas tienen alcohol).
Aquí te mostramos un ejemplo de la ingesta calórica de una persona sólo en bebidas, según consta en su diario de alimentos:

Mañana
-
jugo de naranja, 8 onzas (1 vaso) = 112 calorías
- café, dos tazas, 4 paquetes de azúcar = 92 calorías
A media mañana
-
1 moka frappe = 230 calorías
Almuerzo
-
1soda 16 onzas = 200 calorías
Onces (Por la tarde)
- 1jugo de manzana, 8 onzas = 117 calorías
Cena
1 té helado endulzado, 16 onzas (1 vaso) = 140 calorías
3,5 onzas de vino blanco = 168 calorías
TOTAL = 1,059 calorías

Si esta persona cortara sólo la mitad de las calorías de su ingestión usual de bebidas al día, tomando agua en reemplazo, podría perder una libra por semana sin ningún otro cambio. Además, no sólo pierdes peso, también ahorras dinero.

5. Camina más. No te quejes porque para hacer ejercicio necesitas un gimnasio. Vete caminando a la oficina o al supermercado. No sólo estás realizando un buen ejercicio cardiovascular, también estarás ahorrando gasolina (¡Y cuidando el medio ambiente!).



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