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Hombres a dieta Foto: Thinkstock

Estar en forma no es sólo cosa de mujeres. Ellos también se preocupan y ocupan. Entérese de algunas claves para que la dieta masculina no se convierta en una calamidad doméstica.

Les llegó la hora. El bombardeo permanente que promueve los beneficios de una figura saludable y las consecuencias nefastas del sobrepeso ha comenzado a infiltrarse en el sexo masculino. Las razones son diversas. Por un lado están los hijos de una generación de hombres desentendidos de su salud, que creían que serían jóvenes toda la vida y se dedicaban a disfrutar los placeres simples que incluían algunos malos hábitos. Hijos que vieron el ocaso de sus abuelos y padres a causa de enfermedades cardiacas, cáncer o diabetes (tres de las principales causas de muerte en hombres) y se niegan a repetir la historia.

Por el otro lado, andan los que conocen y sienten la necesidad de una buena apariencia física como parte de su éxito. 30 por ciento de los hombres que se someten a una cirugía estética lo hacen pensando en conservar su juventud o mejorar su look como un valor agregado a sus capacidades laborales. En el siguiente escalón están los que quieren verse y sentirse bien con su pareja, pues a diferencia de los sujetos de otras épocas —que se recostaban en la estabilidad emocional para justificar el deterioro— consideran que no hay nada de malo en mantenerse físicamente deseables.

Benditos entre los kilos
No tienen ciclo menstrual, no tienen que afeitarse si no les da la gana, no se embarazan, van siempre con el mismo vestido a los matrimonios y por si fuera poco, poseen menos grasa en el cuerpo. Se calcula que un hombre tiene 15 por ciento de grasa corporal, mientras que una mujer tiene 25 por ciento, lo cual explica porque los varones rara vez padecen de celulitis y a veces aunque sean gordos, se ven firmes debido a la mayoría de masa muscular.

Un hombre a dieta no es un asunto fácil de manejar, sin embargo, y aunque para las mujeres sea difícil aceptarlo, tienen algunas ventajas a la hora de fijarse metas con respecto al peso. Por si fuera poco, varios estudios han demostrado que la mayoría de los hombres supera a las mujeres a la hora de tener constancia en un programa de pérdida de peso. Son menos ansiosos con los resultados y logran mantenerse en su peso ideal sin variaciones marcadas por más tiempo. Para rematar, en los cuadros de consumo de alimentos ellos se inclinan menos por alimentos dulces como el chocolate, amigo íntimo, y enemigo público de ellas. La desventaja: son más propensos al consumo exagerado de alcohol lo que implica calorías extra en su organismo, sobre todo, si de cerveza se trata.

Mejor con proteína

Para la mayoría de los hombres comer es un placer. Les gustan las comidas sustanciosas y en buena cantidad. El estómago de un hombre y de una mujer no difieren mucho en su tamaño y capacidad, pero por una cuestión cultural (que primero fue evolutiva) se asume que desde una edad temprana el apetito de los varones es superior al de las niñas.

Los niños son más ‘activos’, tienen juegos y una actividad física que supone un mayor gasto calórico, mientras las niñas comen menos (no importa que desarrollen las mismas actividades). Lo que sí es un hecho, es que a la hora de perder peso, los hombres responden mejor a dietas en las que tengan licencia para comer buenas cantidades de proteína, como la famosa dieta Atkins, la cual ha sido objeto de muchas críticas, debido a que la libertad en el consumo de grasas que ofrece a los pacientes puede contribuir a la obstrucción de arterias y posteriores enfermedades cardiacas.

También se ha cuestionado sus beneficios para el hombre que tiene tendencia a sufrir de problemas con el ácido úrico, la famosa gota. Sin embargo, este tipo de dietas si se llevan a cabo consumiendo proteínas con menor contenido de grasa como carnes blancas, carnes rojas magras, quesos, nueces, huevos, han demostrados ser eficaces para los hombres, que tienen una mayor acumulación de grasa en el abdomen. Es importante que su dieta incluya diariamente una porción (150 gramos aprox.) de carbohidratos de cualquier tipo, arroz, plátano, pasta, papas, pan, porque son fundamentales para que el metabolismo funcione bien.

Si es un sujeto de un apetito feroz, las sopas de vegetales al comienzo de la comida le ayudarán a sentirse satisfecho. La fibra es también importante en la dieta masculina, porque garantiza el buen desempeño del sistema digestivo
. Muchas personas con problemas de peso presentan malestares como gastritis, estreñimiento, retención de líquidos entre otros, que pueden ser el pasaporte a enfermedades más complejas con el paso de los años. Los médicos no se cansan de repetir la importancia del agua para la salud, independientemente de si está a dieta o no es importante consumir bastante. No tienen que ser los dos litros, cada cuerpo es diferente, pero sí mantenerse hidratado.

Ejercicio por deporte
Algunos hombres tienen la costumbre de realizar una intensa actividad física cada cierto tiempo, por ejemplo, trotar varios kilómetros una vez a la semana o jugar un partido de fútbol o de tenis cada 15 días y con eso sienten que cumplen su cuota de ejercicio. Nada más lejos de la realidad. El ejercicio, si se quiere que sea saludable y ayude a mejorar el estado físico, debe ser constante, por lo menos tres veces a la semana, de lo contrario es sólo una diversión más. Es mejor 30 minutos día de por medio, que tres horas de un solo golpe.

El corazón necesita equilibrar su tasa para quemar grasas y sólo lo logra con actividad frecuente.
Es recomendable utilizar un monitor cardiaco (cardiómetro) para tener un control del comportamiento del cuerpo. A propósito de fútbol, en pleno Mundial, nada hace más feliz a algunos señores que sentarse a ver los partidos acompañados de algunos pasabocas poco saludables. Para muchos varones el desayuno es algo secundario y se saltan la comida más importante del día. Muchos de los encuentros serán en horas de la mañana, así que es una buena oportunidad de convencerlos de tomar un desayuno delicioso que incluya frutas, huevos y café, y seguro le quedará gustando la costumbre.

Un poco de ayuda
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Si tu pareja tiene sobrepeso, no lo atormentes con el tema, a no ser que te pida tu opinión al respecto.

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Anímatee y, si también has pensado en bajar unos cuántos kilos, acompáñalo en sus planes. La competencia siempre es emocionante. A ellos les gusta que las mujeres se ocupen de su apariencia.

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A algunos hombres les resulta incómodo hablar de dieta frente a sus amigos, evita comentarios al respecto y que sea un asunto personal.

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Hagan ejercicio juntos, inscríbanse a un gimnasio o busquen un lugar agradable para ir a montar en bicicleta o correr por las mañanas.

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Ir a nadar por la noche a la piscina también es una rutina agradable, relaja y tonifica.

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Hagan su propio recetario de menús saludables e inviten amigos a comer para que sea más divertido.

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Vayan juntos al mercado y enséñale a elegir frutas y verduras y a reemplazar las versiones bajas en grasa de ciertos alimentos, como la leche, quesos y yogures.

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Reemplacen una noche de cena afuera, por una de cocina en casa con una receta liviana, todas están en Internet con entradas, plato fuerte, postre light y hasta coctel bajo en calorías.

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Traten de hacer caminatas juntos. No sólo es un ejercicio, sino también una forma de redescubrir lugares y rutas que pueden resultar interesantes.

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Establezca premios, o ‘estímulos’ a medida que alcance los objetivos (deje volar su imaginación).

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Hazle comentarios positivos, pero no sólo con respecto al peso, sino a su apariencia en general, que se sienta cada vez más atractivo y rejuvenecido.

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 Cuando pierda peso, convéncelo de comprar ropa con tallas nuevas y cortes diferentes que lo hagan ver mejor, o hacerse un nuevo corte de pelo, se sentirá mejor y seguirá entusiasmado con su régimen.

La paleta de colores
Podrá sonar extraño, pero hay una manera divertida de tener una alimentación variada y sana basándose en los colores, de hecho, hoy en día muchas cadenas de supermercados han optado por ofrecer a sus clientes los productos como frutas y verduras expuestos de acuerdo con su tonalidad. Es muy simple: puede elegir entre combinar cada día colores, o dedicarse un día de la semana a cada uno.

•  Amarillo y anaranjado:  zanahoria, mango, batata, durazno. Su nutriente concentrado es el betacaroteno, y buenas cantidades de vitaminas C y B que mantienen el sistema inmunológico alerta.
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Rojo: tomates, sandías, papaya, guayabas, que poseen en sus pepas una gran concentración de licopeno, uno  de los antioxidantes más poderosos conocidos hasta ahora, que se transfiere a todo el alimento. Ayudan a prevenir el cáncer.
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Verdes: no son los favoritos de los niños, pero, una vez que aprenden a comerlos, les encantan. Espinaca, brócoli, coles, zuchini, berros y hojas verdes. Contienen mucha fibra y hierro, y fitoquímicos como la luteína y zeaxatina presentes en las funciones orgánicas diarias.
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Azules y violetas: agraz, uvas, ciruelas; contienen flavonoides, fitoquímicos y antioxidantes.
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Blancos: cebollas, ajos, puerros. Contienen alicina que ayuda a bajar los niveles de colesterol y la presión arterial.

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