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Mi primera vez: cómo comenzar con el ejercicio

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Mi primera vez: cómo comenzar con el ejercicio Inicia con jornadas cortas, nada de hacer largas sesiones y esforzar tu cuerpo más de la cuenta. (Foto: Thinkstock)

Siempre has querido dar el primer paso, pero no sabes cómo o piensas que requiere de un esfuerzo sobrecomunal, tanto que incluso ya lo odias. Pasadas las fiestas de fin de año, es el momento para abrirle las puertas a un nuevo inquilino que te mantendrá feliz, bella y en forma el resto de tu vida. Y te adelantamos algo: no será una tortura.

Sin mover un dedo, ya te sientes cansada con solo pensar que estarás empapada en litros de sudor y que perderás horas de tu vida tratando de bajar kilos que al fin y al cabo vas a recuperar  el fin de semana. Comenzar una rutina de ejercicios y adherirla a nuestro estilo de vida, no solo implica cientos de horas en un gimnasio o perder por completo tu tiempo libre. A la hora del ejercicio, solo necesitas de un plan de acción y si la cosa es de contrarreloj, invertir por lo menos tan solo 20 minutos. ¡A mover el cuerpo con actitud!

¿Pasión o dolor de cabeza?
Debes tener algo claro antes de tirar la toalla: si ser esbelta, mantenerte en forma o darle un retoque a aquellas imperfecciones físicas que te molestan están entre tus prioridades para sentirte bien contigo misma, el ejercicio es la autopista para vivir sanamente y que te guste lo que ves en el espejo. El cuerpo requiere que lo mantengamos activo, con energía y eliminando todo lo que no le sirve, y  la actividad física una de las maneras más sencillas y rápidas, aún más que hacer dietas de otro mundo o no poder comer como Dios manda.

Primeros pasos
    La pereza es la mejor (o peor) aliada del sedentarismo: Si crees que no tienes las ganas suficientes,  reflexionar no bastará: busca alimentos que te proporcionen energía (como las frutas, bebidas energizantes y el chocolate amargo, que además contiene menos calorías que el normal). Encuentra actividades caseras en los que tengas que movilizarte más de lo normal, como subir escaleras en vez de tomar el ascensor, caminar en vez de tomar bus o salir en carro (si la distancia no  es exagerada, no queremos que el primer día de tu entrenamiento te duela hasta el pelo), salir al parque y buscar el aire libre, entre varias.

•    Duerme bien para que el agotamiento no te tome por sorpresa desde el medio día: Cuando en lo que piensas todo el día es en llegar a tirarte a la cama, el ejercicio se previsualizará en tu mente como una tortura que quiere purgar todos tus pecados de ésta y la otra vida.  

    Ejercicio=solución a un problema: Cambia el concepto que tienes del esfuerzo físico, dale uno nuevo y aprende a verlo como un medio para resolver un conflicto mental. Por ejemplo, utilízalo para libertarte de la tensión después de un largo día en la universidad o como un método de relajación para cuando llegas del trabajo.

    Ve despacio: No inicies con jornadas extenuantes y exageradas de ejercicio. Ve poco a poco, con aquello que te sientas capaz de hacer o con actividades comunes a las que antes no te animabas a invertirle esfuerzo físico. Ve al mercado a pié, toma un día de la semana para salir a caminar con tu pareja a o amigos, un día utiliza la bicicleta para transportarte, muévete con tu mascota cuando la saques a pasear, haz memoria sobre  cuál era tu deporte favorito cuando niña y anímate a practicarlo otra vez, por lo menos, los fines de semana.

•    ¿No puedes sola? Pide ayuda: Contrata un entrenador personal, pídele colaboración a tu pareja o mejor amiga, recurre a un especialista o métete a un programa de ejercicios en tu barrio con vecinos y conocidos. Su experiencia o ganas de ayudarte pueden ser tu principal fuente de motivación y fortaleza para continuar con tus propósitos.

•    ¡Ejercicio divertido y rápido!: Ve a tu ritmo y con aquello que te guste hacer. Sé sincera contigo misma o con el entrenador de tu gimnasio; explícale que quieres ir despacio y con ejercicios que te agraden y sobre todo, que no te quiten tiempo. Realiza un listado de tus deportes o prácticas favoritas. Si te apasiona algo en específico, opta por hacer solo eso, como la natación, el patinaje, el voleibol o alguna otra pasión que quedó en veremos cuando eras una niña o adolescente. Incluso brincar como cervatillo de bosque aplica, si es eso lo que realmente te agrada y disfrutas hacer.

•    Al son que te toquen bailas: Ayúdate de tu música favorita para hacer tus rutinas. Al ritmo de melodías pegajosas que te ponen a mover las caderas, sudar será más placentero y el tiempo pasará volando. Cuando el ejercicio es desde casa, también puedes optar por prender el televisor y ver tu programa favorito: matas dos pájaros de un tiro.

•    Prémiate: Cuando los centímetros sean menos, ir de compras será una delicia y además un excelente aliciente para seguir con tu proceso. Date un gusto como recompensa por tus ganas y disciplina; puede ser un libro, una tarde en un spa, una salida a comer o un día de shopping.

•    Equipada y con estilo: Nada mejor que estrenar. Equípate para tu renovado estilo de vida con ropa adecuada para hacer ejercicio, tenis nuevos, bolsos para el gimnasio, toallas, botellones para el agua con lindos diseños, etc.


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