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Proteínas vs. carbohidratos

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Proteínas vs. carbohidratos Thinkstock

Tu plato es un ring de boxeo entre las proteínas y los carbohidratos... y tú en el medio, sin saber con cuál de las dos dietas le darás el knock out a esos kilitos de más que quieres dejar en el pasado.

Huevo fritos con chorizo en el desayuno; de almuerzo, una suculenta hamburguesa (sin pan); un par de lascas de queso y otras tantas de salami de merienda; y para la cena, un filete de pescado a la parrilla (sin papa al horno). ¿Resultado?, un estómago satisfecho, la grasa, derritiéndose... y todo lo que te resta por considerar es el menú cargado de proteínas para el otro día. ¿Suena bien?

Si sabemos que las dietas no funcionan, ¿por qué algunas estamos tan ansiosas de subirnos otra vez en el carro victorioso de la dieta de las proteínas, popularizada, y luego descartada, en los 70’s?

Y si en la actualidad el énfasis radica en comer saludablemente, ¿cuál es la saludable realidad de la dieta alta en proteínas, y de su opositora, la no tan de moda alta en carbohidratos?

A favor de las proteínas
El resurgimiento de la dieta rica en proteínas se inició por el lanzamiento del libro Dr. Atkins New Diet Revolution (La revolución de la nueva dieta del Dr. Atkins). En lugar de seguir las indicaciones de la pirámide alimentaria convencional, que se basa en el consumo de carbohidratos, este libro –al igual que muchos más- sugiere doblar la cantidad de proteínas y disminuir los carbohidratos para reducir las masas.

El consumo diario alto en proteínas significa de un 50% a un 60% de estos nutrientes, casi el doble del entre 20% y 30% aconsejable. Los defensores de las proteínas culpan a los carbohidratos de alterar el balance hormonal del organismo, obstruyendo la desintegración de la grasa almacenada y alentando los depósitos de grasa. Según ellos, una mayor cantidad de proteínas puede corregir el desbalance y ayudar a quemar grasa. Además, afirman que el furor por los carbohidratos de principios de los 90’s, es responsable de que más de un tercio de los norteamericanos mayores de 20 estén pasados de peso.

Los especialistas nutricionales que se encuentran a favor de las proteínas, concuerdan que la mayoría de la gente consume demasiados carbohidratos. Pero los nutricionistas que se oponen a las dietas altas en proteínas, argumentan que su popularidad tiene más que ver con la astucia publicitaria de los expertos en dieta con mentalidad comercial, que con los hábitos alimentarios saludables.

A favor de los carbohidratos
Los amigos de las pastas dicen que el corte severo de carbohidratos (detectable por la presencia en la orina de cetonas, metabolitos de la grasa que poseen en su molécula el grupo –CO), puede forzar a que el cuerpo se consuma a sí mismo, quemando tejido muscular.

Según los antipastas, la presencia de cetonas en la orina indica que el ciclo se ha disparado y esto constituye una prueba de que estás eliminando grasa.

A algunos nutricionistas les preocupa que una dieta rica en proteínas, que dure varios meses pueda causar problemas en los riñones, deshidratación y pérdida de calcio (que se elimina por la orina).

Los defensores de los carbohidratos rechazan la teoría sobre la insulina, diciendo que si alguien con sobrepeso no come arroz, pan, ni pasta, puede dañar el nivel de insulina. Además, el cerebro opera con glucosa y la fuente adecuada de glucosa son los carbohidratos. No comerlos, nos deja sonsos e incapacitados para concentrarnos. Y otra cosa, si cortas los carbohidratos, estarás cortando las fibras, frutas y vegetales... todos, reconocidos como anticancerígenos.

Creando un balance

El éxito de la dieta de proteínas es que restringe las calorías. El problema surge cuando la dieta se hace demasiado restrictiva y caemos en el otro extremo del espectro, atracándonos de panes y pastas. A pesar de que se ha probado que lo mejor para bajar de peso es la dieta de frutas, vegetales, carbohidratos y proteínas, nos han hecho creer que es un pecado mezclar proteínas y carbohidratos... pero ambos son una fuente vital de energía.

Si estás 10 kilos más por encima de tu peso, no te limites a seguir una dieta, analiza tu estilo de vida: la falta de actividad física es la verdadera culpable del sobrepeso. Es la primera ley de la termodinámica: si comes más calorías de las que gastas, subirás de peso.

Según un estudio realizado en los Estados Unidos sobre la efectividad de los planes comerciales para perder peso, la mayoría de los kilos perdidos a través de cualquier dieta de moda, se recupera en un año (dos de cada cinco de los participantes en el estudio, recuperaron más de lo que habían perdido). Así que lo mejor para mantener la forma son las comidas balanceadas y el ejercicio.

La gracia del plan de comida sana y ejercicios, está en que, aunque la pérdida de peso sea más lenta, nunca tendrás que hacer dieta otra vez... algo demasiado lógico para escribir best-séllers, por cierto.
                                                               

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