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Ben Affleck ‘Argo’, la madurez

Luis Carlos Chacón

Ben Affleck ‘Argo’, la madurez

En esta oportunidad me quise tomar unos momentos para analizar esta cinta porque en dos horas me cambió la imagen que tenía de Ben Affleck desde el momento en el que supe de él.

¿Se acuerdan de Ben Affleck en Gigli? Creo que ha sido de lo más penoso que he visto en cine, lo triste es que esta celebridad tenía todo para hacer una gran carrera desde el primer momento, cosa que sí hizo su mejor amigo, Matt Damon, que hoy tiene, más allá de un Óscar, el respeto de la industria del cine con grandes papeles y como director, mientras que Affleck era una persona más asediada por los paparazzi que lo máximo a lo que llegaba era a ser portada de algún tabloide.
Entonces la industria comenzó a hablar de Argo. Más o menos en el marco del Festival de Cine de Venecia logré oír una entrevista que Julio Sánchez Cristo le hizo a Harvey Weinstein, el hombre detrás de cintas llenas de premios, en la cual le preguntaron cuáles estrenos “tocaba” ir a ver y este hombre, llamado por algunos “el dueño” de los Óscar, respondió: “La película que dirige Ben Affleck va a dar mucho de qué hablar, vale la pena ir a verla”.

Ante esa recomendación fui a ver Argo dos veces. La primera vez le puse en mi cabeza 3,5 sobre 5, o sea algo que considero “bueno”. Principalmente porque es una historia muy bien contada, llamativa porque está basada en hechos de la vida real y con momentos de tensión que hacen que el espectador se mantenga interesado durante toda la película. No llegó al “4” porque Ben Affleck tiene cara de perro regañado y de verdad no es tan bueno actuando; seguro a muchas de las lectoras les parece guapo, pero créanme que eso no lo hace bueno frente a la pantalla.

La segunda vez le puse 4 sobre 5 porque se nota que Ben Affleck maduró y llegó a los 40 años dirigiendo una cinta que muestra muy bien cómo era el mundo político, estético y cultural en Estados Unidos en 1980, y que además genera impresiones sin caer en clichés.

Así, Argo me hizo pensar en la importancia que tiene en las personas madurar. Para Ben Affleck fue entender que el rumbo que estaba tomando era equivocado y que podía tener talento en otros temas, como esta cinta, en donde se nota que se tomó una pausa para analizar lo que estaba haciendo mal y cómo debía evolucionar. Precisamente eso es lo que al final la gente va a ver: dos horas de una historia hecha con tiempo y cuidado, que demuestra la madurez de un artista que tuvo que hacer la desastrosa Gigli para poder recapacitar.

No se deje llevar por el estereotipo de “otro actor más que quiere ser director y lo hace todo al revés”, y mucho menos deje de verla, porque Ben Affleck actúa y dirige. Se va a encontrar con otra actuación de las que lo caracterizan, pero definitivamente no va a hallar una película aburrida, de hecho una hora de la cinta fue hecha para que el público esté concentrado en ella: desde que la CIA comienza la operación de rescate hasta que el avión… es difícil despegar los ojos de la pantalla. Estoy seguro de que pueden llevarse una impresión igual o más buena que la mía de 3,5 o 4.

Y para que vean que el cine deja enseñanzas, he conocido personas que en los últimos años han madurado, cambiado su rumbo y hoy son gente seria que dirige. No sé si antes actuaban como Affleck, pero están teniendo el mismo éxito que esta celebridad en todos los aspectos de su vida (guardadas las proporciones). ¡Salud por la madurez! 

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