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El cartel de los sapos (y los cuatro motivos para ir a verla)

Por: Luis Carlos Chacón J., @luisk

El cartel de los sapos (y los cuatro motivos para ir a verla) Fernando Solórzano, Róbinson Díaz y Julián Arango también formaron parte de la versión televisiva.

Hablaré con la verdad: desde que tengo este espacio en FUCSIA no he escrito de cine colombiano, hace más de cuatro años que no voy a un estreno local y en el 2012 solo he pagado una boleta para ir a ver Sanandresito, pero lo importante es que tengo claro que el error es mío: es “miope” ser crítico y analizar lo que pasa en todo el mundo y no poder recomendar lo de “la tierrita”.

No desconozco la situación local (de hecho en mi vida profesional he trabajado en dos lanzamientos de cintas nacionales), hacer cine en este país más allá de un “acto de fe” es una causa, y creo que tiene que ver con un falso estereotipo que el público creó con respecto a las historias: se quedaron con las imágenes de personas que dicen groserías, se matan, consumen drogas y muchas cosas que no le aportan nada al orgullo local. Digo que es falso porque hay varias historias que no se tratan de eso y han sido un éxito (como El paseo).

Con este contexto, hoy voy a hablarles de El cartel de los sapos, que si bien tiene elementos que forman parte del estereotipo del cine local, presenta cuatro diferencias evidentes que quiero que los lectores tengan en consideración.

1. El tono de la película es fuerte, agresivo (fíjense cómo alternan ficción con realidad, tiene un aire al primer capítulo de la serie Escobar, el Patrón del Mal), sin embargo también cuenta con escenas románticas, momentos de reflexión interna por parte del personaje principal y humor, lo cual hace que al final el espectador no sienta que pagó por ir a ver narcotraficantes.

2. Va a ser evidente que la producción fue ambiciosa. Tengo amigos que dicen que no van a ver películas colombianas porque sienten que todas están hechas “a lo pobre”... pues con esta se equivocan porque hay yates, escenas en Miami, en México, carros de lujo, aviones, casas grandes, haciendas... la lista puede seguir. Personalmente quedé bastante satisfecho, no veía nada similar desde Paraíso Travel.

3. La película cuenta con una dirección de arte aterrizada. Muchas veces, dentro de la moda de las “narconovelas” colombianas, nos muestran a los “traquetos” como personas que tienen tanto dinero para gastar que su mundo se acerca a lo irreal. En esta película hay un ambiente más aterrizado, sin dejar de mostrar que son personas que gastan. Es muy interesante cómo imprimen en el ambiente al Valle del Cauca; las canciones y los bares llamaron mucho mi atención.

4. Hay buenos actores (que además actúan bien en la cinta). Vale la pena resaltar el papel de Manolo Cardona, quien como protagonista hace que fluya la historia sin quitarles protagonismo a sus compañeros Róbinson Díaz, Andrés Parra, Diego Cadavid y Juana Acosta, a quien se nota que le resultó fácil por el hecho de ser caleña. El espectador no se va a llevar una decepción.

Seguramente hay otros motivos para ir a verla... pero estos cuatro fueron los que llamaron mi atención, teniendo en cuenta que nunca vi la serie de televisión, aunque, según las personas con las que pude hablar, al parecer la trama de la película dista de lo que las personas vieron en la “pantalla chica”. Me quedo con la duda, esa será una impresión que podrán llevarse quienes tengan la oportunidad de comparar.

De todos modos, el hecho de que parta de una serie de televisión garantiza que la cinta será un éxito, y no solo en Colombia. Hace poco fui a Panamá a trabajar y el taxista que me recogió en el aeropuerto apenas supo de dónde venía comenzó a hablarme de “los sapos”; seguramente si le cuentan que hay una película va a ir a verla. Lo mismo va a pasar acá.

Al final la recomendación es la misma de siempre: hay que ir a cine, pasar un buen rato y llevarse una impresión; no cometan mi error, que después de dos años en esta revista hasta ahora me tomo un tiempo para contarles mis impresiones sobre el producto colombiano.

Aprovecho para felicitar y mostrarles mi admiración a todos los que están haciendo algo para que haya cine colombiano, tengo varios nombres en la cabeza, entre los que resaltan dos amigas: Pía Barragán y Paula Jaramillo. ¡Sigan en la causa!

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